No. 1 Enero - Marzo 2004

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En el Año de la Familia

UNA VISIÓN MÁS  ANTROPOLÓGICA  Y MÁS CRISTIANA DEL MATRIMONIO

José E. Collazo Carmona
Parroquia San José

 

En esta año dedicado a la familia por nuestra Iglesia, conviene hacer una reflexión del matrimonio más acorde con los tiempos que vivimos. Desde el puesto de observación de un casado de 39 años, dos hijos y una nieta, con casi cuatro décadas metido en la pastoral matrimonial estimo que una contribución a promover una cultura del amor matrimonio duradero, no viene mal. Todo lo contrario.

Como biólogo veo al hombre y a la pareja humana desde un ángulo más antropológico. Esto es muy importante en estos tiempos. Bueno es informarles que los principales autores católicos sobre el tema… propugnan una visión más humana y cristiana del matrimonio. Los invito a incursionar en el asunto con espíritu abierto, con el sano ánimo de revisar patrones, tal vez ya pasados de moda, e incorporar ´lo nuevo´ con satisfacción.

Observaciones previas

La primera es formular una pregunta para ubicarnos en los signos de los tiempos.  ¿Qué nos presenta esta aldea global en relación con el matrimonio y la familia?

Esta pregunta nos lleva a considerar la realidad existente. Podemos apreciar un abanico de opciones o experiencias que van de un extremo a otro. Existen matrimonios y familias estables, armónicas y duraderas; existen divorciados y divorcios en buena cantidad; existen cónyuges divorciados y vueltos a casar, algunos más de una vez; existen relaciones de ´sexo sin compromiso formal´ con buen average; existen slogans que crean ideas rectoras de costumbres como sexo seguro, tengo que rehacer mi vida; existe un creciente número de madres solteras con o sin intención de serlo.

Un problema más que serio es el de los hijos de padres separados. Aquí se produce una separación entre padre generativo y padre acompañante. Esta es una endemia social de altas proporciones.  Los jóvenes y las parejas jóvenes ante este cuadro tan evidente a sus ojos temen una relación estable. Tal vez, este sector de toda sociedad sea el más escéptico ante un  futuro matrimonio.

La segunda consiste en mencionar enfoques del matrimonio de otros tiempos que han afectado y afectan a las parejas jóvenes hace más de cuatro o cinco décadas. Muchos jóvenes han reaccionado contra paradigmas tan perfectos como inalcanzables, concepción jurídica o legalista, dentro de la doctrina católica ´recargado de atributos´ poco afines a la naturaleza de la unión de la pareja humana. Un ejemplo de una visión que conviene revisar es haber situado al matrimonio/familia dentro de la Teología Moral. Estas presentaciones del modelo matrimonial y familiar señaladas conviene revisarlas y actualizar a la luz de las ciencias modernas y la más reciente teología.

La tercera es llamar la atención sobre las influencias del medio ambiente, en especial la ejercida por los medios de comunicación: telenovelas y películas de video. La televisión es la gran intrusa que se introduce en nuestros hogares sin que le pongamos una señal de respeto. La gran mayoría de estas propuestas muestran imágenes negativas, de enredos amorosos, de un fácil amor libre o de tragedias que espantan a cualquiera.

Estas observaciones nos ayudan a una rápida ubicación ante la problemática del matrimonio y la estabilidad familiar en nuestros tiempos. Conviene leerlas despacio y añadir las que faltaren.

 

Una visión más acorde con los tiempos

Precisamos todos de una actualización adecuada para situarnos ante formulaciones más objetivas y propias del saber de los tiempos. El título del artículo sugiere la idea central: una visión más antropológica y más cristiana del matrimonio duradero.

Citaré a varios autores  importantes en esta esfera. José A. Pagola refiere: “Estamos en tiempos de tránsito de una concepción jurídica a una visión más existencial del matrimonio. El pensamiento teológico después del Vaticano II, según la Gaudium et spes (48), presenta al matrimonio como un llamado, una vocación”(1). Walter Kasper ha escrito: “Debemos hablar, en primer término, de los valores humanos del matrimonio. Sólo desde ese trasfondo podrá comprenderse de una manera nueva la concepción específicamente cristiana del matrimonio. La crisis actual puede convertirse en la gran oportunidad de acceder a una concepción del matrimonio humanamente más plena y cristianamente más profunda” (2).
Pagola dice algo más: “ Antes de hablar de la originalidad del matrimonio cristiano hemos de valorar debidamente toda la riqueza y la hondura del matrimonio como realidad humana” (3).

Otro autor, Luis Vela: “ La familia, esfera íntima de lo privado, es la que puede unir lo absoluto de la libertad y lo absoluto de la relación. Es el hogar más profundo y modélico de la socialidad humana; es la fuente natural y positiva, de toda sociedad humana (…) lo maravilloso de esta forma de agrupación es que sus miembros se personalizan tanto más cuanto más se socializan” (4). Marciano Vidal puntualiza: “La función humanizadora del matrimonio y la familia es un dinamismo personalizador y fuerza socializadora”(5). 

Con estas citas los dejo para que las repasen con calma. Sugiero además sacar notas claras. Una cita de J. Moltmann quien refiere a F. Dostojewski:“La hormiga conoce la fórmula de su hormiguero. La abeja conoce la fórmula de su colmena. Sólo el hombre desconoce su fórmula” (6).

Ya he dado algunos elementos para formular acorde con los tiempos el matrimonio. Les invito a leer el evangelio de san Mateo (19, 3-12) y a san Pablo (1 Cor 7,7). La cita de san Pablo: “Me gustaría que todos los hombres siguieran mi ejemplo, pero cada uno tiene de Dios su propio don.

Este es un principio vital para una verdadera comprensión del matrimonio, es un don, una vocación, es un estado que según Jesús nos es dado. El valor humano y espiritual del matrimonio tiene su propia fundamentación dicha por Jesús y expresada por Pablo, ambas citas confirman lo expresado en el libro del Génesis.

En este año dedicado a la Familia, debemos dar especial atención a potenciar esta tarea tanto dentro de nuestra Iglesia como hacia la sociedad en que vivimos. Todo enfoque y todo esfuerzo debe tender a promover una cultura del amor y el matrimonio duraderos.

 

Bibliografía

José A. Pagola. Originalidad del matrimonio cristiano IDATZ. San
Sebastián. 1994, p.1-7
Walter Kasper. Teología del matrimonio cristiano. 2a. ed, Ed. Sal Terrae, Colección Alcance 14, Santander, 1984

L. A. Pagola. Ob cit. 9

Luis Vela. Familia según la Gaudium et spes. Estudios eclesiásticos. 70, 1995, 31-53

Marciano Vidal. Valores e ideales de la familia, Rev. Concilium Ed. UD. 260, 8/95, 723

Jurgen Moltmann. El hombre. 4a. ed, Rd. Sígueme-Salamanca, 1986, 20

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
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