Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Primer trimestre 2011

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¿Cuál es la perspectiva que se presenta ante el Movimiento Familiar Cristiano? ¿Está asegurado el relevo de los actuales animadores de esa agrupación laical en nuestras comunidades?

Con esas preguntas, Amor y Vida fue al encuentro de un grupo de jóvenes de la comunidad de las Siervas de María, en el barrio capitalino del Vedado. He aquí una síntesis de lo que allí se expresó.

 

COMPROMISO, PALABRA DE ORDEN

Por MARCO TULIO SILVA
Fotos: ManRoVal

 

No todos los asistentes hablaron, lo cual muchas veces ocurre, pero puede afirmarse que todos concurrieron con mucho interés. El solo hecho de que un nutrido grupo de jóvenes (después de participar en la eucaristía) decidiera espontáneamente acudir un domingo a un coloquio en relación con el Movimiento Familiar Cristiano (MFC), encierra una evidente significación.

Alfredo Beltrán fue el primero en pedir la palabra. De 32 años de edad, soltero y con novia, desde hace 15 años pertenece a la comunidad de las Siervas de María. Para él, un creciente número de jóvenes, de uno y otro sexos, no concibe el matrimonio hoy día como lo que cristianamente es: un sacramento para toda la vida.

- Lo ven -agrega- como una especie de contrato y no una relación de compromiso y entrega para ambas partes, hombre y mujer. Esto constituye un serio desafío para el relevo generacional en el seno del MFC. Representa, pues, un problema que debe tenerse muy en cuenta.

Habla a continuación Raydel García, 25 años, soltero y sin novia en la actualidad, según admite. Es el único de los presentes que no pertenece a la comunidad de las Siervas de María, sino a la de María Auxiliadora, en el municipio de Habana Vieja. Su criterio es que el matrimonio y, por consiguiente, la familia afrontan dificultades no sólo en Cuba, sino en el resto del mundo.
- En nuestro caso específico -apunta-, el futuro se torna difícil porque no son muchos los jóvenes que se acercan a la Iglesia, y sin una verdadera formación cristiana no pueden existir matrimonios realmente cristianos.

Levanta el brazo Jesús Falcón. A sus 37 años de edad, vive con su mamá y hermano en un hogar que, no obstante la ausencia de la figura paterna por causa de divorcio, constituye, y así lo reconocen otros asistentes, un ejemplo de vida cristiana.

- ¿Por qué -pregunta él- no se abre más el Movimiento Familiar Cristiano para recibir en su seno a las madres que, pese al divorcio, han educado a sus hijos dentro de valores genuinamente cristianos?
La interrogante demanda una aclaración. La razón de ser del MFC radica en acoger únicamente a los matrimonios con un compromiso estable y casados por la Iglesia. Esta es su identidad, es decir, la de ser testimonio del plan de Dios en relación con el matrimonio. Asimismo, el MFC está al servicio de la Pastoral Familiar de la arquidiócesis, la cual sí tiene la tarea, entre otras, de atender y acompañar los casos como el expuesto por Jesús Falcón.

A propósito de este asunto, interviene la pareja que componen Dayron Chang (22 años) y Anika Baró (20

años). Ambos estiman que, en ese sentido, la Pastoral Familiar debe hacerse sentir mucho más. Asimismo, reconocen que aún resulta insuficiente el compromiso con la Iglesia por parte de los jóvenes.
Piden la palabra Gadiel Hernández (21 años) y Lucelia de los Ángeles Carrodeguas (20 años), quienes constituyen un matrimonio casado recientemente por la Iglesia; el único que, como tal, se encuentra presente en el coloquio.

Gadiel -quien lleva la voz cantante, mientras recibe la limpia mirada de amor de su esposa-, sostiene categóricamente que el matrimonio es un proyecto de santidad.
- Este es -puntualiza- el presupuesto del cual debe partirse cuando se habla del matrimonio en su condición de sacramento.
Pero este joven de palabra fluida e impetuosa aprecia que hay otros aspectos críticos, además de los concernientes al matrimonio y a la familia.
Una pregunta que debemos formularnos es para qué vamos a la Iglesia. Me parece que no existen muchas raíces en nuestra fe. Incluso, no hay tampoco la suficiente predicación acerca de la castidad.

- Otro problema que nos lastima -prosigue Gadiel- es el de la emigración. ¿Cuándo me voy? es el pensamiento dominante en muchos jóvenes con las consecuencias que esto implica.

El vocablo crisis suscita la atención de algunos participantes. Por eso se suma al diálogo Evelyn Cutiño, 24 años, quien ha estudiado psicología.

- Me parece conveniente consignar que crisis significa la oportunidad de cambio, así como de discernir y proyectar las cosas de un modo nuevo. Creo, por otra parte, que nos falta en profundidad un trabajo enfocado específicamente a los novios.

Anabel Rojas (22 años) es de la opinión que la faena del MFC requiere de una mayor promoción, en concreto de una promoción mucho más atractiva en el caso particular de la juventud.



- Francamente -resume-, las circunstancias no son las mejores y hay desorientación en muchos jóvenes.
Sale al ruedo Edgar Hernández, 33 años, el novio de Evely Cutiño, la que anteriormente aclaró el concepto de crisis.

- Vivimos -asevera Edgar- un momento de inquietantes desafíos. Por eso pienso que es primordial crecer en el amor. Considero, además, que no todo depende de las circunstancias por difíciles que éstas sean. Para demostrarlo, ahí están los casos de matrimonios, casados por la vía civil, que han llegado por primera vez a la Iglesia provistos de un instintivo sentido cristiano de compromiso permanente y de dimensión espiritual.
Vale la pena concluir este diálogo de voces jóvenes, que deben ser constructoras del futuro, con fragmentos de un poema de nuestra finada Dulce María Loynaz.

Amor es apretarse a la cruz,
y clavarse a la cruz,
y morir y resucitar...
¡Amor es resucitar!


 


Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

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