Primer trimestre 2012

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Planificación natural de la familia.

Por María de la Concepción Morales
Pro-Vida Cuba


1-Introducción

En la portada de un libro editado hace unos años, sobre un método de planificación natural de la familia, se decía “Método anticonceptivo aprobado por la Iglesia”; sin embargo, no hay nada más lejos de la verdad porque la Iglesia, como madre que es, no aprueba ningún método anticonceptivo.

Las madres no aprobarían nada que dañe a sus hijos y la anticoncepción da lugar a que se use a la mujer como objeto de placer, enmascara la infidelidad, promueve la promiscuidad sexual, da mal ejemplo a los jóvenes y ayuda a que los gobiernos se entrometan en algo tan particular de las parejas, como es cuándo y cuántos hijos tener.

Los Métodos Naturales de Planificación de la Familia son realmente métodos de autoconocimiento de la fertilidad humana, para que cada pareja, libre y responsablemente, decida en qué momento tener un hijo. La libertad y la responsabilidad son cualidades exclusivas del ser humano, por tanto son métodos Humanos.

Por otra parte, el autoconocimiento de la fertilidad no sólo es importante para tener o no un hijo; sino que, como la fertilidad implica a todo el ser humano y depende de los ciclos hormonales, especialmente en la mujer, es útil para valorar muchas veces los estados anímicos, lo cual es muy importante en la relación de la mujer consigo misma y con los demás.

He enseñado los Métodos Naturales a monjas para que sean monitoras; y ellas me han referido que las relaciones en el convento mejoraron mucho después que las hermanas aprendieron que sus cambios anímicos estaban influidos por sus cambios hormonales

Cuando enseño Métodos Naturales, hay palabras que quedan totalmente desterradas del vocabulario, como son “evitar” y “desear” hijos.

Los embarazos no se evitan; se evita lo que es malo, como las enfermedades o los accidentes; se evita hacer el mal; pero los embarazos son un gran bien; y cuando el Señor regala a una pareja un hijo está poniendo una gran confianza en esa pareja, está poniendo en sus manos alguien hecho a su imagen y semejanza; por tanto, siempre es un gran bien, por lo que los embarazos no se evitan, sino que se aplazan por un año, a veces por dos, a veces la responsabilidad y el amor hacen que sea definitivamente.
Razones serias para aplazar un embarazo pueden ser las condiciones de salud de la madre, las situaciones sociales y económicas difíciles, la posibilidad de concebir un hijo enfermo o la necesidad de atender a un niño que aún requiere mucho cuidado, pero nunca el hedonismo y el utilitarismo son razones para postergar un embarazo.

Una mujer puede conocer muy bien su fertilidad, pero si utiliza dicho conocimiento para evitar el nacimiento de un hijo por razones no serias, o para tener relaciones sexuales fuera del matrimonio sin quedar embarazada, está reduciendo el Método Natural a un simple anticonceptivo que no tiene nada de natural, aunque las motivaciones de este mal no son igualables a las señaladas en el párrafo anterior.

Lo mismo sucede cuando se utilizan estudios de la fertilidad humana para inseminación artificial, en este caso lo natural también se destierra; aunque estos estudios en sus inicios hayan sido hechos por personas que creían y creen en la planificación natural de la familia.

La otra palabra desterrada es “desear”, porque a los hijos no se les desea, se desea tener un objeto, efectuar un paseo, obtener un ascenso laboral, pero a los hijos se les ama y se les ama tal cual son; los campesinos cubanos en su sabiduría popular suelen decir “a caballo regalado no se le mira el colmillo”; y a los hijos, que son un regalo de Dios, se les acepta y se les ama como son.

Los hijos son un bien en sí; no son un bien útil, como puede ser tener el “capricho” o el “antojo” de tener un hijo, como se tiene una muñeca. Los hijos no se tienen a toda costa, aunque por ello, la madre resulte ser “madre soltera”; y el hijo concebido se críe sin la figura paterna, con las gravísimas consecuencias psicológicas que esto conlleva.

2-Métodos Naturales de Planificación de la Familia

El método natural reportado más tempranamente fue el Método del Ritmo, del Calendario o de Ogino Knauss.

Entre 1925 y 1930 el japonés Ogino y el austríaco Knauss vieron que la ovulación ocurre aproximadamente en los días intermedios del ciclo femenino y establecieron un método en el que, mediante cálculos matemáticos, determinaban la probabilidad de la ovulación.
Dado que la etapa folicular del ciclo es variable en su duración, este método tiene una eficacia de un 64 por ciento aproximadamente, cuando se desea aplazar un embarazo, por lo que rápidamente perdió credibilidad. Además, muchas personas solo conocen este método natural por lo cual valoran la eficacia de todos los métodos naturales a partir de la de este, lo que hace que muchos no quieran oír hablar de los métodos naturales.

Los cubanos nos reímos de todo, y nos gusta hacer de todo un chiste, por serio o doloroso que sea el tema. En Cuba se pregunta: ¿Cómo se llama una pareja que lleva métodos naturales? Y la respuesta es: –“Padres de familia numerosa”; o alguien que presenta a su cuarto hijo dice: –“Se llama Ogino, como su padre”.

Muchos dicen que este método tiene un alto índice de fallo, pero nunca un ser humano es un fallo.
En 1928 Van der Walde relaciona el patrón biofísico de la temperatura de la mujer con la ovulación.
En 1930, el sacerdote alemán W. Hildebrand, inició la aplicación de los descubrimientos de Van der Walde en la regulación natural de la fertilidad o Método de la Temperatura que consiste en que la mujer se tome la temperatura todos los días a la misma hora, con el mismo termómetro, en el mismo lugar del cuerpo, ya sea oral, vaginal o rectal, y en las mismas condiciones, y guarde abstinencia sexual desde el primer día de la menstruación hasta tres días después de que se produzca el desfase térmico. Este método tiene una eficacia de más de un 98 por ciento.

En 1953, el médico australiano John Billings, comenzó a realizar una revisión de la literatura médica con el fin de ayudar a parejas que deseaban planificar su familia de forma ética y encontró que, desde 1855, Smith había observado que la concepción ocurría cuando el moco cervical estaba más líquido; y que en 1868, Sims reportó la importancia del moco. En 1913, Huhner también había hecho investigaciones respecto a un tipo de moco. En Francia, Seguy y Simmonet, en 1933, correlacionaron el tiempo de la ovulación y un tipo de moco. Luego, en 1966, Evelyn Billings se une a la investigación del método.

El Método Billings actual está corroborado por estudios de endocrinología, microscopía óptica, electrónica y resonancia nuclear magnética gracias a los doctores Brown y Odeblad. Como todo método natural es un método que puede ser usado no sólo para aplazar nacimientos, sino para lograrlos; y para el autoconocimiento de la fertilidad humana; puede usarse en cualquier momento de la vida reproductiva de la mujer, desde la adolescencia hasta la menopausia. Aunque el Método Billings tiene una base científica muy sólida, cualquier persona, aunque no tenga gran preparación cultural, puede aprenderlo y practicarlo; pero, sobre todo, su gran valor es el estilo de vida que conlleva. Su eficacia es de un 98 por ciento.

Personalmente, considero que es el método más correcto para la mujer que vive en este siglo, que es esposa, madre, y que tiene que ayudar al sostenimiento económico de la familia; porque, además de tener una alta eficacia, cuando se desea postergar un embarazo, no obliga a la mujer a hacer nada que no sea lo habitual, no requiere gráficas complicadas y, sobre todo, es “un nuevo estilo de vida”, como titula su conferencia la doctora Neira.

No puedo olvidar que alguien preguntó al Dr. Billings, en una conferencia que impartió en el Seminario de la Habana, cuándo había inventado el Método, a lo que este respondió: “Este método no lo inventé yo, lo inventó Dios cuando hizo a la mujer”.

El Método Sintotérmico no es un método como tal, sino la combinación de varios para el cálculo de la ovulación; y sus reglas y bases fueron publicadas por primera vez por el médico austriaco J. Roetzer en 1965. Tiene una eficacia mayor del 98 por ciento, pero requiere llevar una gráfica un tanto complicada, especialmente para la mujer de bajo nivel cultural.

3-Ventajas de los Métodos Naturales

Los Métodos Naturales tienen las siguientes ventajas:
Desarrollan una relación interpersonal más profunda entre los esposos, basada en la comunicación oral.
Consideran al niño como un gran regalo, no como algo a evitar a toda costa.
Aumentan el conocimiento del propio organismo y la capacidad de autocontrol.
Ambos miembros son responsables de la procreación.
Permiten detectar la aparición de algunas patologías ginecológicas.
Favorecen la decisión y preparación de los inicios sexuales.
No sólo sirven par aplazar el embarazo, sino también para procurarlo.
No tienen efectos nocivos sobre la salud física ni psíquica de la mujer.
No cuestan, pues son naturales.
Los Métodos Naturales son:
Eclesiales (propuestos por la Iglesia en la encíclica Humanae vitae, del papa Pablo VI, en 1968).
Ecológicos
Económicos
Educativos
Eficaces en un 98 por ciento.
Equitativos
Éticos
Espirituales
Excelentes

4-Valores morales de los Métodos Naturales

En la encíclica Humanae Vitae (21) S.S. Pablo VI decía:
“Esta disciplina... aporta a la vida familiar frutos de serenidad y de paz, y facilita la solución de otros problemas: favorece la atención hacia el otro cónyuge, ayuda a superar el egoísmo, enemigo del verdadero amor, y enraíza más su sentido de responsabilidad. Los padres adquieren así la capacidad de un influjo más profundo y eficaz para educar a los hijos; los niños y jóvenes crecen en la justa estima de los valores humanos y en el desarrollo sereno y armónico de sus facultades espirituales y sensibles”


5-Enseñanza de los Métodos Naturales

Enseñar Métodos Naturales no es sólo enseñar una técnica de diagnóstico de la ovulación, los que nos dedicamos a esta tarea sabemos que, sobre todo, tenemos que educar en los valores morales, que muchas veces tenemos que convertirnos en amigos y confidentes de la pareja; y tenemos que procurarnos toda la formación necesaria para poder ayudar a los demás, enseñando con la calidad requerida, para que estos magníficos métodos sean respetados. Enseñar Métodos Naturales es un trabajo de paciencia y persistencia.

Quiero terminar con las palabras de Juan Pablo II, en la encíclica Evangelium Vitae:
“Los métodos naturales de regulación de la fertilidad han sido precisados cada vez mejor desde el punto de vista científico y ofrecen posibilidades concretas para adoptar decisiones en armonía con los valores morales. Una consideración honesta de los resultados alcanzados debería eliminar prejuicios todavía muy difundidos y convencer a los esposos, y también a los agentes sanitarios y sociales, de la importancia de una adecuada formación al respecto. La Iglesia está agradecida a quienes con sacrificio personal y dedicación con frecuencia ignorada trabajan en la investigación y difusión de estos métodos, promoviendo al mismo tiempo una educación en los valores morales que su uso supone”.

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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