No. 2 Abril - Junio 2004

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Acerca de la vida y del amor

 

 

Chicas, chicos…
¿Cómo vivir la diferencia?

 

 

Primero con realismo. Hay diferencias: no son rígidas, cierto, tienen matices según la personalidad de cada uno, pero haberlas, las hay. S e es hombre o mujer en todo el ser y no solamente en el cuerpo. Cada una de nuestras células, sin excepción, contiene el cromosoma masculino o el femenino. Así pues, todo nuestro ser es sexuado.

En general, las mujeres tienen una inteligencia y una percepción de las cosas y de las situaciones más intuitivas que los hombres. También son más imaginativas. Normalmente los hombres tienen más facilidad para el razonamiento o, en todo caso, es más difícil que se dejen llevar por la imaginación.

Tomemos otro ejemplo: las mujeres tienen una afectividad, una sensibilidad y también una imaginación que determinan su forma de entender el amor. Para ellas, el físico es secundario. Por el contrario, para el hombre primero es todo lo físico y después la sensibilidad pero de forma menos inmediata.

Entonces, ¿cómo vivir la diferencia?

 Precisemos. En primer lugar, es necesario ser conscientes de que la diferencia existe y de que se debe respetar. ¿Cuántas chicas no son en absoluto conscientes de que con su forma de vestir pueden perturbar a los chicos? Sin tener que ponerse un saco, se debe cuidar el vestir. No es obligatorio seguir la moda a rajatabla.

¿Y cuántos chicos no se dan cuenta de que los piropos que lanzan, sin pensar, pueden hacer que ciertas chicas se imaginen y se crean  cosas como “¡Creo que le gusto, hasta ha venido a sentarse a mi lado!”?

LA  DIFERENCIA: UN DON DIVINO

En un plano más profundo, se debe interpretar la diferencia entre hombre y mujer como un don divino. Estamos hechos para conocernos, para amarnos, para ayudarnos y apoyarnos mutuamente.

Es necesario educarnos en esta diferencia.

Desarrollar cualidades propias para servir mejor a los demás está en nuestras manos.

Es difícil, pero, ¿acaso no conocemos todos a algún chico o chica que, por su comportamiento, su mirada, por lo que es, infunde un respeto amigable y nos transmite ganas de ser más generosos, sin ser, por tanto, “moralistas?”

Tomado de 50 preguntas acerca de la vida y del amor, de la revista Il est vivant

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez