No. 2 Abril - Junio 2004

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Llega el

DÍA DE LOS PADRES

Colaboración de Lourdes Iduate

 

Llega el Día de los Padres y todos hacemos reconocimiento a esa figura masculina que primero influyó en nuestras vidas. Si nos detenemos a pensar, notaremos que este día no goza de tanta celebridad y gloria como la que ofrecemos al Día de las Madres. Es decir, el Día de las Madres se celebra en grande con mucha más publicidad y festín. A los padres se les da mención, y los halagamos con sus regalos y almuerzo, pero no con la misma intensidad y festejos. Y bien cabe preguntarnos, ¿a qué se deberá esto?

Nuestra sociedad, al igual que el resto del mundo, le da una grandísima importancia a la madre, a pesar de que todavía se dice que somos una sociedad patriarcal. En verdad, es la madre la que mayormente influye en la cría ya que desde que nacen y durante un largo período de tiempo, están la mayor parte del día junto a ella, no cabe duda de esto. Precisamente por esta unión tan continuada las madres tienen gran oportunidad de moldear sus maneras, conductas y opiniones. Pero este proceso de formación no tiene que ser desarrollado exclusivamente por la madre. El padre puede, y muchos lo hacen por igual. La real necesidad es que un niño pueda gozar durante su desarrollo con papá y mamá, ya que el complemento de ambos coadyuva a una formación y educación más delineada y sólida. El rol del padre es sumamente necesario e importante y nunca debe ser subestimado. Es lamentable que en nuestra sociedad no se enfatice más en ese papel que juega el padre de familia.

Por otro lado, hay veces que se tiende a desvalorizar a ese hombre que se envuelve intensamente cuidando y nutriendo a sus hijos. Vemos con buenos ojos que corran juntos, jueguen fútbol, pelota y desarrollen otras actividades de las “masculinas”, pues es en las que participa el padre. Sin embargo, no enfatizamos en la importancia que tiene que el padre invierta tiempo en la crianza y educación del hijo. No son muchos los padres que cuidan del recién nacido, que cambian pañales, que se levantan de madrugada para compartir los deberes en la alimentación de los hijos. Cuando un padre realiza estas actividades de conjunto con la madre o solo, el niño tiene oportunidades de establecer lazos emocionales muy profundos con ese ser también querido que es su padre. En esencia, la presencia del padre es fundamental para el varón, aunque no podemos olvidar que la hembra también necesita del apoyo paterno y de un consejo sano e inteligente de parte de su progenitor. Por otra parte, el padre complementa el hogar con un conjunto de experiencias y puntos de vista diferentes a los de la madre debido a su desarrollo social y laboral. Ese complemento entre el padre y la madre, sin ser uno más importante que el otro, ni unos criterios más importantes que otros, enseña a los hijos el buen funcionamiento de una familia y como lidiar con múltiples problemas interpersonales.

En los hogares, por lo general, el padre tiende a ser más estricto y reglamentado, más exigente; mientras que, por lo general, la madre es más tierna, flexible, “blandita” y algo “encubridora” de algunas trastadas que hacen los hijos, pero también se encuentran familias con los roles invertidos, porque en los padres también hay ternura y flexibilidad; estas no son características únicas de la madre.

 Un padre que esté presente, dedicado y envuelto en las experiencias de sus hijos, como existen muchos en nuestras familias, deja un ejemplo valioso y siembra una semilla que influirá en la manera en que sus hijos sean cuando lleguen a ser padres y dejarán un ejemplo a sus hijas de las características a buscar en un futuro esposo.

Por todo esto, y por muchas razones más que la vida nos presenta constantemente, debemos abogar por un mayor derroche de amor y cariño para con nuestros padres en cada tercer domingo de junio, cuando en nuestro país se celebra su día.

Desde este espacio de Amor y Vida, deseamos a todos los papás      ¡MUCHAS FELICIDADES! y que  Dios los bendiga siempre y les dé la fuerza necesaria para imitarlo.

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez