No. 2 Abril - Junio 2004

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Mayo: mes del amor

Colaboración de Felipe Oliva
Comunidad Sgdo. Corazón de Jesús
(Reina)

 

Mayo, el quinto mes del año, enmarcado dentro de la primavera, es uno de los meses más bonitos con que cuenta la humanidad.

Muchos conocemos este mes como el “mes de las flores”. Todos lo conocemos como el mes en que se celebra en todo el mundo el “Día de las Madres”, unos países en el primer domingo de mes, otros en el segundo (como nosotros los cubanos y varios países del orbe) y hay países, como en México, donde se celebra en una fecha fija, caiga el día de la semana que sea. Lo importante es celebrarlo y llenar este día de muchos cariños y agasajos a aquellas que han sabido llenarnos de tanto amor desde nuestros primeros días de existencia; pero hay algo esencial que no podemos olvidar: este es sólo un día en el año y nuestro respeto y gratitud hacia nuestras madres es algo que debe perdurar toda una vida, aún cuando ya no esté entre nosotros.

¿Cuántas noches de insomnio nos han dedicado? ¿Cuántos sacrificios personales han tenido que hacer por nosotros? ¿Cuántas lágrimas han corrido por sus mejillas? ¿Cuántas oraciones han hecho por nuestra salud, nuestro bien social y espiritual? La respuesta se define con una sola palabra: incontables.

Mamá no sólo es considerada y querida porque nos preparaba merienda para llevar a la escuela cuando éramos pequeños; o por prepararme una u otra ropa para ir de paseo con mis amigos y amigas cuando era joven; o por cuidar de mis hijos para poder cumplir con mi esposa  un encargo social. Mamá no sólo es buena porque me cocinaba como a mí me gustaba o porque cuando salía apurado  me recogía “el reguero” que dejaba en el dormitorio. Mamá no es buena porque en muchas ocasiones intercedía ante mi padre para yo lograr algo “bastante imposible”. Mamá es buena por muchas otras, y más importantes, razones.

Mamá ha sido siempre todo un buzón de consejos necesarios ante determinadas situaciones; siempre ha estado a mi lado en los momentos difíciles que me ha deparado la vida; por quererme escuchar siempre con atención; por enseñarme el camino correcto de la vida; por tener siempre un beso a punto; por aguantarme una que otra majadería. Esa es mamá y así la veo, Guía en la fe y ejemplo de dedicación.

Pero hay algo más que debemos tener presente en este mes. Mayo es el tiempo dedicado a la Virgen María, motivo por el cual estamos más contentos de dedicarle un día de él a nuestras madres, que inspiradas en el ejemplo de ella  han querido ser todo dulzura y amor, porque son esos los sentimientos más bellos que emanan de toda madre y que brotaron en la Virgen desde el mismo momento de la concepción de su hijo.

Por todas estas razones, podemos darle gracias a Dios por este tiempo de alegría, por tantas cosas bellas, por nuestras madres, por la belleza de las flores y por nuestra madre la Virgen María de la Caridad.

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez