No. 2 abril- junio de 2007
Resolución 1024 X 768

CARTA DE LOS PRESIDENTES

Pensando en ti, madre.

La nostalgia invade por momentos mi ser
recuerdo tus ojos, tu forma de ver.
Las cosas tan simples que tiene la vida,
la forma que tú me enseñaste a crecer.

Me veo en tu regazo, tan pequeño y frágil
tus brazos cobijan con amor mi piel,
recuerdo que en vela pasaste mil noches,
por eso te amo y te llevo en mi ser.

Si vieras que a veces cuando estoy muy
triste quisiera ser ave y llegar a ti,
para acurrucarme como cuando niño,
Madre eres ejemplo del amor sin fin.

La vida me ha dado tristezas y llanto
y siempre estuviste y me hiciste surgir,
si río, tu siempre has reído conmigo,
y con tu sonrisa me has hecho feliz.
A veces llegaba a tus pies sollosante,
llorando un juguete o tal vez un amor.
y siempre encontraste como consolarme
lloraste conmigo por una ilusión.
Por eso te quiero y a ti te bendigo,
madre lo más grande que me ha dado Dios,
que el te conserve y te llene de gloria,
que yo ya te llevo en mi corazón.
Madre, bendita seas...por siempre.

Autor: Guillermo S. González,México

 

Portada

EDITORIAL
Esta época del año litúrgico es la ideal para hacer algunas reflexiones acerca de la familia, aunque en todo momento, la familia es el centro de nuestras publicaciones y para ellas
trabajamos con ahínco y dedicación.
En el presente número de nuestra revista Amor y Vida traemos al recuerdo la culminación de la Cuaresma y el vivir de la Semana Santa, también conocida como Semana Mayor por todos los cristianos. Recordamos en este tiempo con mucho dolor la muerte de Jesús en cruz, a la vez que vivimos con alegría su Resurrección, momento crucial para la humanidad.
Cristo se queda con nosotros y se queda para siempre. Con la crucifixión, el dolor de María, la madre de todos, es indescriptible a pesar de su firmeza. Sufre con su hijo su padecimiento por la humanidad, pero muy firme y llena del amor de madre, no le abandona. Nuestro Padre Dios, hecho hombre y nuestra Madre, la Virgen, enfrentan un mundo de injusticias y
sacrificios del cuaL, todavía hoy no hemos podido librarnos. Año tras año, la humanidad recuerda estos hechos y año tras año vamos con Cristo a la cruz y sufrimos con Él, sin dejar
de recordar que también es en ese período en que vence a la muerte y se hace partícipe de su vida inmortal.

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El salto del Ángel








Ternura y firmeza











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