Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Segundo trimestre 2011

Resolución 1024 X 768 / 32 bit

 

Si tienes un adolescente en casa

Por MONSEÑOR FERNANDO DE LA VEGA


El reconocido escritor italiano Giovanni Papini escribió que Un adolescente es un Cristóbal Colón, pero sin América. Ciertamente, un adolescente es un espectador desconcertado ante esa vidriera luminosa y variada que es la vida, la cual le ofrece múltiples posibilidades. Todas las opciones, al menos teóricamente, están abiertas.

El trabajo de la familia y de los maestros con los adolescentes está condicionado por la inmadurez de aquellos que han dejado de ser el niño de ayer, y todavía no son los hombres del mañana. El trabajo con los adolescentes es encaminarlos hacia el hallazgo de un objetivo en la vida, que se abre como un libro con las páginas en blanco.

Si mantenemos el referido símil de Papini, el hallazgo del ideal de cada cual es el descubrimiento de América. En ese sentido, llamamos ideal al conocimiento de adónde quiere ir; cuando esto no se conoce por el adolescente, no llegará a ninguna parte y nunca será nadie.

Si no encuentra el ideal de su vida, irá en loca carrera moviéndose en direcciones contradictorias. Una meta clara y alcanzable, no una utopía, es lo único que puede jerarquizar las cosas, a pesar de la multiplicidad de reclamos que el adolescente recibe cada día de sus padres, amigos, vecinos, maestros, de los medios de comunicación social, de las figuras que están de moda, sean artistas, deportistas, políticos o religiosos.

Tener personalidad para conseguir felicidad requiere vencer lo que podríamos llamar el ánimo disperso que desorganiza al muchacho, además de fuerza para superar el sufrimiento que conlleva la división dentro de sí mismo.

En ese sentido, la vida futura del adolescente se desarrollará en cuatro dimensiones complementarias: matrimonial, profesional, universitaria (no en el sentido académico de la palabra, sino como tendencia a la unidad de sus experiencias, conocimientos y actitudes ante la vida) y, finalmente, la política como servicio a la sociedad.

De ellas, la primera en presentarse será generalmente la dimensión profesional. Al terminar los estudios secundarios, la vida emplaza al adolescente a elegir su profesión. La orientación de padres y maestros deberá hacerse cargando la atención en el aspecto de servicio, en la utilidad y las posibilidades que presenta aquello que se escoge para el futuro.
Ni la familia ni la escuela están preparadas al respecto. La familia busca muchas veces lo más lucrativo para sus hijos adolescentes o la carrera que el padre no pudo realizar, sin analizar si los hijos tienen o no vocación para ello o si realmente les interesa.

Por su parte, el sistema de enseñanza se mueve en dirección de las necesidades económicas o políticas del momento, y tampoco tiene muy en cuenta las aptitudes (vocación) de los adolescentes.

De lo anterior se desprende que está en juego un factor que puede ser causa de felicidad o de infelicidad, si no lo tenemos en cuenta o no respetamos los indicios que nos brinda en cada adolescente. Se trata de la vocación. Entre nosotros, las palabras están tan estropeadas por su uso indebido, que muchas veces no revelan su verdadero significado.

Tal es el caso de la palabra vocación, que siempre implica una función en la vida y que no se puede ceñir solamente al llamado que Dios hace al sacerdocio o a la vida consagrada. La palabra es mucho más amplia y alcanza a todos los hombres y a todas las variantes de ocupación.

Volver a la Portada


Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

DIRECTORES: Rubén Gravié y Ana María Baldrich.
CORRECCIÓN: María del Carmen Muzio.
DISEÑO IMPRESO: Ballate/ManRoVal.
DISEÑO DIGITAL Y DISTRIBUCIÓN: Raúl león Pérez
CONSEJO DE REDACCIÓN: Monseñor Fernando de la Vega, Felipe Oliva, Habey Hechavarría, Raúl León P.,
Giselle Grass, Navia García y Estela María Martínez Chaviano.
REDACCIÓN: Casa Laical. Teniente Rey y Bernaza, Habana Vieja. Teléfono: 53 7 863-1767.
Se permite la reproducción, total o parcial, de los trabajos, siempre que se indique la fuente.