Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Segundo trimestre 2011

Resolución 1024 X 768 / 32 bit

 

Si quieres ser feliz toda la vida, PERDONA
Por Zoila Martínez

 

El hombre, no obstante su racionalidad, posee un rasgo que también resulta perceptible en los mamíferos superiores: la agresividad.

Aunque los especialistas en comportamiento animal (etólogos) afirman que el ser humano atesora un bajo nivel de inhibición genética frente a la vida de los de su propia especie, esa agresividad puede convertirse, dado su raciocinio, en amor, reconciliación y perdón en vez de hostilidad y odio.
Por desgracia, en determinados ambientes persiste cierta tendencia a exaltar los actos agresivos, al tiempo que los gestos de perdón se consideran propios de personas débiles o resignadas.

I
La vida nos enseña a ser menos rigurosos con los demás.
Goethe

La ira resulta mala consejera, pues por lo general conduce a la violencia, con sus secuelas negativas y muchas veces mortíferas.

Una mirada por diferentes rincones de nuestro planeta nos permite apreciar que este se encuentra cada vez más globalizado en cuanto a la violencia.

La política del ojo por ojo y diente por diente se convierte en una espiral incontenible en numerosos puntos de la geografía universal. Ahí están los dramáticos ejemplos de palestinos e israelíes, en el Medio Oriente, y de serbios y albaneses, en la convulsa península balcánica.


II
Perdona nuestras ofensas como también nosotros perdonamos a los que nos ofenden.
Padrenuestro

La cólera y el rencor, plasmados en la venganza, provocan también daño a quienes los ejecutan. Asumiendo una postura irracional e incivilizada, algunos prefieren quedarse tuertos para ver a otros ciegos.

Este asunto del desquite a toda costa y a todo costo ha sido enfocado de diferentes maneras por diversas personas. Quisiera, a propósito de ese punto, traer a colación una sentencia del fraile dominico Henry Lacordaire: ¿Quieres ser feliz un instante? Véngate. ¿Quieres ser feliz toda la vida? Perdona.

El perdón es una gracia, un don divino, pero también es un proceso de reflexión que conlleva a reconocer la ofensa y a querer perdonarla. En ocasiones, restañar heridas que nos han dolido por años toma mucho tiempo.

Sin embargo, cualquier manifestación de resentimiento sólo contribuye a privarnos de la paz y el sosiego interiores. Aunque implique esfuerzos, experimentar el perdón acarrea la eliminación de un tremendo peso espiritual y la rendición del orgullo.

Pero no se trata de “una rendición de cobardes, sino de la identificación sincera con el Padre”. Psiquiatras, psicólogos y teólogos coinciden en la importancia del perdón para la salud física y mental de la persona humana.

Muchos conocen la existencia de organizaciones y grupos mundiales dedicados a la promoción y defensa de la paz, la salud, la educación, las minorías étnicas y los derechos humanos. Es ilustrativo apuntar, sin embargo, que, desde finales del siglo pasado, funciona un Instituto Internacional del Perdón.

III
Cuando estés irritado, cuenta hasta diez antes de hablar; si estás muy airado,cuenta hasta cien.
Thomas Jefferson

 

Existen actualmente numerosos ejemplos de sincero perdón. Personas que han resultado profundamente heridas en su paso por la vida han desterrado el resentimiento hacia quienes les ofendieron y hasta maltrataron.

Así fue, por ejemplo, como reaccionó el primer presidente negro en la historia de Sudáfrica, la hasta hace poco tiempo tierra del cruel apartheid. Nelson Mandela invitó a su carcelero a tomar asiento en las butacas reservadas para personas de relevante importancia durante los actos por la constitución de la nueva nación sudafricana.

Otra muestra significativa fue el viaje (ejercicio de reconciliación religiosa) del finado papa Juan Pablo II a Tierra Santa, donde pidió perdón a musulmanes, judíos, protestantes y ortodoxos por los pasados errores de la Iglesia, así como por los pecados, que él no cometió, pero que se cometieron en nombre del catolicismo, durante la Segunda Guerra Mundial.

Pedir perdón es difícil; perdonar lo es aún más. Pero hacerlo no implica humillarse. Perdonar representa un sentimiento sano y efectivo. Probemos todos a practicarlo.


Volver a la Portada
 

Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

DIRECTORES: Rubén Gravié y Ana María Baldrich.
CORRECCIÓN: María del Carmen Muzio.
DISEÑO IMPRESO: Ballate/ManRoVal.
DISEÑO DIGITAL Y DISTRIBUCIÓN: Raúl león Pérez
CONSEJO DE REDACCIÓN: Monseñor Fernando de la Vega, Felipe Oliva, Habey Hechavarría, Raúl León P.,
Giselle Grass, Navia García y Estela María Martínez Chaviano.
REDACCIÓN: Casa Laical. Teniente Rey y Bernaza, Habana Vieja. Teléfono: 53 7 863-1767.
Se permite la reproducción, total o parcial, de los trabajos, siempre que se indique la fuente.