Amor y Vida

Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Segundo trimestre 2012

Resolución 1024 X 768 / 32 bit

 

AUTISMO:
lo que compartimos (II y final)

Por María A. Diéguez Guadalupe

 

Al constituir una familia a través del matrimonio, la pareja tiene como proyecto principal ampliarse con la llegada de los hijos deseados, los que esperan sanos y sin diferencia alguna, aguardan un nuevo miembro que se considere dentro de los parámetros de normal. En esta descendencia ponen sus anhelos, planes; y, en ocasiones, conciben proyectos para ellos.

Sin embargo, cuando los padres perciben que su niño o niña no es igual a los demás, la familia se enfrenta a una descendencia diferente a la esperada, que no cumple sus expectativas; las relaciones de la pareja y con el resto de la familia sufren cambios y hasta puede sufrir deterioros el núcleo familiar, por los diversos criterios sobre el manejo de la situación, aparecen las culpas y hasta se busca un responsable de lo sucedido.

No es poco frecuente el hecho de ir de un especialista a otro buscando oír lo que quieren, y no lo que deben. Tienden a minimizar los trastornos del niño y muchas veces se aíslan del entorno social, incomunicando así a la niña o al niño con el resto, por el temor a rechazos o críticas, para que no sea centro de indiscreciones que los lastimen.

El diagnóstico de autismo puede provocar en la familia tristeza, desaliento, cuestionamientos y desesperanza, como parte del duelo. Es la confirmación de un hijo diferente al esperado, pero todo esto queda atrás si se le brinda el amor de la familia. Al respecto, SS Benedicto XVI ha dicho que el “patrimonio de la humanidad, ha sido y es escuela de la fe, palestra de valores humanos y cívicos, hogar en el que la vida humana nace y se acoge de manera responsable”. Si se recibe a este ser de manera sincera, y los padres asumen el reto de educar, formar en el amor y respeto al niño diferente, mostrarlo con el orgullo de que es su hijo, además de buscar apoyo y orientación, el niño o niña crecerá en un entorno familiar adecuado.

Con el encargo social de servir a niños y niñas con autismo y a su familiares, de ayudar en el desarrollo de habilidades que les permitan una vida más independiente, contamos con el proyecto Creciendo desde adentro, de Caritas Habana, Esta institución de la Iglesia Católica lo creó en el 2007 con el fin de contribuir al mejoramiento de la calidad de vida de niños y niñas con diagnóstico de autismo, y les ayuda con diferentes modalidades para la intervención y planificación de las actividades de la vida diaria.
Es una alternativa extraescolar que ayuda al desarrollo de habilidades en las áreas más frecuentemente afectadas en este grupo, es fuente de información y apoyo a la familia, a la que también va dirigida su labor.

El proyecto cuenta con diferentes planes de intervención de manera personalizada entre las que se encuentran:

· Estimulación temprana en niños de 2 a 6 años de edad.
·Tiempo de suelo (floor time)
·Terapias de juego.

Además, como parte de la terapia para contribuir al desarrollo de la sociabilización y la comunicación se realizan excursiones donde se propicia la relación directa entre los niños y los familiares. Estos últimos llegan a este proyecto a través de una consulta de evaluación previa.

Hasta hoy, como mencionamos en el artículo anterior, no se conoce una cura definitiva para el autismo, pero contamos con diferentes alternativas que proporcionan a estos niños y niñas y a sus familiares una vida más plena dentro de la sociedad. Se les auxilia en el desarrollo de diversas habilidades que les permitan mayor independencia e integración, unido al amor de cada uno de nosotros, padres, amigos y terapeutas, sin críticas o cuestionamientos, y sin esperar otra cosa que no sea compartir plenamente sus alegrías.

De esta forma, el proyecto sobre niños autistas hace realidad las palabras de la Madre Teresa de Calcuta: Si tú juzgas a la gente, no tienes tiempo para amarla.

 

A continuación ofrecemos el testimonio de una familia integrada al Proyecto:

Años atrás, cuando nuestra niña era pequeña y toda la familia estaba en función de su aprendizaje, con la ansiedad de querer en todo momento estimularla, nos parábamos ante la puerta cada vez que alguien salía a sus actividades, y con grandes gestos de las manos y la voz decíamos adiós, para que así imitara la acción e interiorizara el saludo de despedida: ¡Adiós, papa! ¡Adiós, abuelo! ¡Chao, hermano! Como no veíamos respuesta, nos desalentábamos. Una noche, sentados todos ante la televisión, al mirar la calabacita, nos sorprendimos gratamente, porque a la voz de ¡hasta mañana!, Gaby hacía el gesto de decir adiós.

Esto nos enseñó que no debemos subestimarlos ni dejar de insistir en lo que no hacen, porque tal vez un día nos sorprendan. (Mercy, mamá de Gaby, de 12 años).

 

Si conoce alguna familia necesitada de orientación especial,
puede dirigirse a:

Caritas Habana, Calzada 553,
e/ C y D, Vedado.

O llamar a los teléfonos:
833-9555
833-3800.

 

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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CORRECCIÓN: María del Carmen Muzio. DISEÑO VERSIÓN DIGITAL: Raúl León P..
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