Amor y Vida

Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Segundo trimestre 2012

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Escuela de padres

La edad de los POR QUÉ

Hemos tratado en artículos anteriores las características del niño desde su nacimiento, su desarrollo como bebé hasta llegar a su etapa de párvulo. Continuamos con sabios consejos para esa otra etapa en que comienza a independizarse y asombrarse con su descubrimiento del mundo.

 

De 3 a 6: El insaciable preguntón.

Son muchos los psicólogos y estudiosos de la infancia que plantean que a los 6 años ya está todo hecho. Esto quiere decir que durante estos primeros años de vida se cimentan las bases de la personalidad y el carácter del ser humano. Estas bases serán difíciles de cambiar más adelante, porque se ponen en un momento en que el sistema nervioso del niño está en formación: la educación y la forma de relacionarse con los otros y consigo mismo que viva el niño durante este tiempo va a quedar “impresa” en su persona.
Aunque es importante que los padres sepan cómo es el niño y cómo tratarle para evitar errores futuros, lo cual realmente afecta su desarrollo y personalidad, es el tipo de relación en la que sus padres le ofrecen seguridad afectiva y posibilidades de ganar en autonomía e independencia lo que permitirá que sus potencialidades se desarrollen a plenitud.

1. CARACTERIZACION DEL PERIODO.

Esta es la etapa en que el niño descubre que hay una realidad exterior independiente de él y a la que debe tener en cuenta si quiere conseguir sus fines.
Un mundo en el que basta desear o accionar para ser satisfecho, sucede, poco a poco, otro mundo en el que hace falta “seguir el juego”, donde “es preciso hacer lo necesario” para alcanzar los objetivos propuestos.

La realidad aparece en todos los terrenos, en el intelectual, en el social, en sus hábitos, pero es en el plano afectivo donde se sitúan las experiencias fundamentales y donde el niño ha de hacer frente a la realidad más perturbadora, reconociendo en su madre una individualidad y una existencia propias. Tendrá que hacer “su propio ensayo de querer a otro que no sea él mismo”; pero, además, advierte que esa madre tiene que compartirla con su padre, sus hermanos y hermanas. Esta es una prueba decisiva para la evolución de la personalidad.

El lenguaje introduce un elemento nuevo, el contacto verbal, el intercambio con los otros y, sobre todo, con el adulto. Este advierte, censura y tranquiliza, imponiendo al niño una determinada visión del universo. Sin comprenderlo siempre e interpretando mal con frecuencia, el niño se inicia en el medio cultural al que tendrá que integrarse en lo sucesivo. En cuanto a la actividad motriz y sensorial, estamos en la “edad de la gracia” y es así por la soltura, la libertad, la espontaneidad y la gracia exquisita de la movilidad infantil, que pierde durante el cuarto año la brusquedad y mala coordinación anteriores, por lo que se hace extraordinariamente armonioso. El niño imita con desenvoltura los movimientos que observa en los demás; el gesto acompaña a sus palabras; sus sentimientos se expresan sin ninguna inhibición. Algunos de los pasos o adquisiciones del niño de tres a seis años son los siguientes:

De los 3 a los 4 años

-Acepta sugerencias y aprende las conveniencias sociales.
-Empieza a discernir el valor de los números.
-Demuestra interés por la gente.
-Comparte sus juguetes con mejor voluntad.
-Estabiliza correctamente sus costumbres higiénicas.
-Anda y corre con absoluta seguridad.
-Maneja con gran habilidad un triciclo.
-Puede copiar un dibujo sencillo.
-Puede ponerse bien sus ropas, excepto abrocharse.
-Memoriza la letra de canciones, poesías, etc.
De los 4 a los 5 años

-Muestra más imaginación en los juegos.
-Habla incesantemente con y sin auditorio.
-A veces confunde el uso de las palabras.
-Comprende las instrucciones que se le dan y puede transmitir un encargo.
-Es totalmente capaz de vestirse solo.
-Puede bañarse solo.
-Disfruta hablando por teléfono.
-Habilidad manual con el martillo y las tijeras
-Coloca fotografías en su cuarto.
-Su padre y su madre adquieren mayor prestigio ante él.
-Le gusta salir de excursión e ir a diversos lugares
-Muestra cierta disposición para algunos deportes y natación, patinaje, etc.
-Memoria para los números

De 5 a 6 años

-Muestra previsión y método en sus actividades.
-Prosigue las tareas hasta terminarlas.
-Distingue lo verdadero de lo falso.
-Muestra independencia al resolver sus propios problemas.
-Enfoca sus preguntas hacia cuestiones prácticas.
-Adquiere mayor equilibrio emocional.
-Escribe palabras sencillas.

El niño de tres a seis años pasa de una inteligencia sensomotriz o práctica (en la que resolvía problemas prácticos, a través de la constante experimentación con los objetos, haciendo uso de la percepción, la motricidad y lenguaje adquirido durante sus primeros tres años) a la inteligencia representativa o imaginativa. Este es un paso de gigante que le permite interiorizar su experiencia, con lo que ya no tiene que experimentar en la práctica, sino que con imágenes resuelve mentalmente los problemas que su actividad y su relación con los objetos le pueden plantear.

Para consolidar las bases de su personalidad ¿Qué hacer?
Conversar con él.
Dar respuestas claras a sus preguntas.
Actividad física favoreciendo el equilibrio.
Permitirle realizar pequeños trabajos manuales.
Favorecer el juego, bien sea en solitario o con otros niños
Mantener una rutina diaria.
Felicitarle por sus logros.
No forzarlo.

¿Cuáles son los descubrimientos fundamentales que realiza en este período?

En primer lugar se descubre a sí mismo. Se da cuenta de la diferencia con los que lo rodean. Se identifica con el padre y con los adultos de su mismo sexo.
Inicia el ejercicio de la voluntad.
Percibe la realidad que lo rodea.
Se interesa en el cómo y el por qué de las cosas.
Distingue lo real de lo imaginario.
Diferencia el bien del mal.
Se culpa fácilmente.
Percibe la incoherencia.
No comprende las equivocaciones en los que ama.

Ante estas nuevas adquisiciones ¿qué debemos hacer?

En lo fundamental:

Ofrecer un modelo adecuado de hombre y de mujer.
Dar valor a las características de cada sexo.
Hacerle encargos.
Dejar muy claras las normas.
Proporcionarle un rincón para él.

Nunca debemos:

Culpabilizarle ni engañarle.
Exigirle demasiado.
Criticar delante de él a las personas que ama.

Hasta aquí este bosquejo que nos introduce en este bello, pero complejo período de la llamada “primera infancia”, de tanta importancia en la vida futura de nuestros pequeños. En próximos artículos continuaremos, con mayor detalle, algunos otros aspectos importantes a tener en cuenta en la crianza y educación de nuestros hijos. Esperamos, como siempre, que esta sección les sea de utilidad a padres, abuelos y educadores de nuestros niños.
¡Hasta la próxima!

 

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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