No. 3 y 4 Julio - Diciembre  2004

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EDITORIAL

 

Un año diferente nos ha regalado el Señor. Un año lleno de empeños para trabajar con más ahínco por la familia cubana. El tiempo del Adviento ya toca a nuestras puertas y una nueva Navidad nos pone, como familias, frente al humilde pesebre donde descansara sus primeras horas de vida terrenal, quien queriendo hacerse hombre, vivir con nosotros y sufrir por nosotros, fue igual a nosotros en todo, menos en el pecado. Celebremos este año de modo especial la natividad del Señor y ello requiere de una preparación más profunda.

Este Adviento y esta Navidad serán algo muy importante para todos los cristianos y muy en particular para los cubanos, que con mucho tesón, hemos dado lo mejor para celebrar un Año de la Familia encaminado a mejorar la espiritualidad de todos los miembros que conforman tan importante grupo de toda sociedad humana.

El Simposio Nacional sobre la familia abrió las puertas a un sinnúmero de actividades cuyo centro ha sido la familia. Fue este evento el motor impulsor de todo un trabajo encaminado al debate de los múltiples problemas que enfrentan las familias de hoy.

Basados en temas relacionados con el papel de la familia en la actual sociedad, las relaciones prematrimoniales, la educación de los hijos, la paternidad responsable y otros, no menos importantes, se pudo elaborar líneas de acción para reflexionar con las familias durante el presente año.

La eucaristía como punto de partida y que garantiza la unión familiar se ha mantenido como el momento más importante que nos permite, al mantenernos en comunión con el Señor, ofrecernos mucho más a Él y presentarle abiertamente todo lo que nos impide ser mejores. Escuchar su palabra y aprender, entregarnos al sacrificio y ver la vida con una óptica más cristiana y esperanzadora, tiene su punto de partida en este importante momento de nuestras vidas. La reconciliación y el perdón nos han hecho mejores.

Pero, a nuestro criterio, este no es el único año de la familia, todos son años de la familia. Los problemas de la familia cubana no se enmarcan en un año ni en una jornada. El mundo actual sufre mucho deterioro, y ese mundo lo formamos nosotros, las familias, y la familia cubana no está exenta de todo ese deterioro. Al mejorar el status espiritual, y moral de nuestras familias, nadie se imagina lo que hemos sido capaces de lograr. Vendrán otras generaciones y ellas serán las encargadas de continuar nuestra labor. Enfrentarán, quizás, otros problemas y tendrán que darle tratamiento según su importancia y magnitud.

Un marco muy especial ha sido el de clausurar este Año de la Familia el día que todos los cristianos celebramos la Fiesta de Cristo Rey, una de las fiestas más significativas del año litúrgico, una de las fiestas que nos permite personalmente, en familia y en comunidad, presentar nuestros corazones a Cristo y decirle: “Aquí tienes mi corazón, Jesús, invítame una vez más a hacer con él lo que tú dispongas”.

Se aproxima un nuevo año, el Año de la Misión, espacio ideal para llevar a muchas familias la Buena Nueva, sembrar en los corazones de todos sus miembros el amor y la sencillez de Cristo. Es un momento ideal para profundizar en el papel que deben jugar las familias cubanas para construir una sociedad mejor, más justa y más de Dios, nuestro creador. El Año de la Misión, tan importante como el de la Familia, nos permitirá trabajar con el hombre acerca de Cristo, centro de nuestra existencia terrenal, y a la vez sembrar en sus corazones la necesidad imperiosa de trabajar TODOS en la gran obra que es el Reino de Dios.

Vivamos un período del Adviento con intensidad espiritual; hagamos de esta Navidad la mejor de todas; celebremos la Fiesta de la Sagrada Familia con la alegría característica del cristiano y preparémonos para el Año de la Misión con una visión más amplia de nuestro rol de familias consagradas a Cristo,

¡Feliz Navidad y un Año Nuevo lleno de la Gracia del Señor, les desea el colectivo de Amor y Vida!

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez