No. 3 y 4 Julio - Diciembre  2004

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FLASHES EDUCATIVOS

A continuación ponemos en tus manos de padre  preocupado por la educación de tu hijo, algunas  recomendaciones que garantizarán el éxito en esta  parte tan importante de tu “rol” como miembro
de la familia que has formado.

 

Las frases destructivas como “me arrepiento de ti”, “eres un desastre”, “no serás nada en la vida”, etc.

Alienta cuanto de positivo tengan tus hijos, aunque hay que evitar elogiarlos por todo y a cada momento, para no dar la sensación de que se les está juzgando constantemente.

Trata a cada hijo como persona distinta, independiente y libre; acepta su individualidad que es sagrada y permítele ser “él mismo”, según su camino.

Actúa siempre desde la madurez, desde la coherencia interna, desde la propia verdad de lo que somos, sin fingimientos, ofreciendo lo mejor de nosotros mismos, sin alardes.

Averigua qué efectos producen en los hijos actitudes tan negativas como la intolerancia, el ordeno y mando, los insultos, la permisividad excesiva y las formas violentas en palabras y acciones.

Siembra confianza en los hijos, enséñalos a estar abiertos a la esperanza y créelos capaces, nobles, bondadosos, notables, felices. Enséñalos a vivir con plenitud un presente de dicha, felicidad y paz, y que en ese presente del día a día es donde está su verdadero futuro.

No cambies de opinión según el capricho o el humor.

No dejes a tus hijos perdidos sin criterios precisos por los que guiarse, los cuales les proporcionarán seguridad.

No manipules ni chantajees. Es “estar”, dar ejemplo y luz sobre su vida y su conducta.

No se pasen entre los padres las culpas de la malacrianza de los hijos. Asuma cada cual su parte de error y ponga remedio cuanto antes.

Que cada adulto no ejerza la autoridad en la familia anárquicamente: papá gritando, mamá tolerando y abuelos mimando.

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez