No. 3 y 4 Julio - Diciembre  2004

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En el Año de la Familia

 

¿Quién es Jesús, en el cual creemos?

JOSÉ E. COLLAZO CARMONA

 

Introducción

En este año dedicado a la Familia conviene reflexionar un poco acerca de Jesús. Acontece en estos tiempos en esta tierra bendita en que hemos nacido, una parte de la población no es creyente, otra parte es indiferente, otros creen en las religiones africanas, y estamos los cristianos incluidas todas las denominaciones.

Estimo que en nuestra nación como en otras del mundo occidental la idea o la imagen de Cristo no existe para unos, no pocos tienen una idea vaga o desfasada en el tiempo, hay quienes están actualizados. Esta es la realidad de la cual hay que partir para esta reflexión. La razón es mostrar a los lectores unas ideas que puedan acercar a muchos a «iniciarse en el conocimiento de Jesús», a otros a «re-visar» la imagen que tienen de Jesús. Aclaro, la imagen se refiere no a la de un cuadro, la de una escultura o una estampita. Me refiero a la imagen que tengo en mi mente y en mi vida de Jesús de Nazaret. También a la que muchos desean tener. 

Breve recorrido por  nuestra historia

Conviene revisar tres etapas del siglo pasado en cuanto a la religiosidad de los cubanos en cuanto a Cristo y a la religión católica se refiere.  La primera, desde comienzos del siglo hasta los sesenta la mayoría se bautizaba por la católica, una buena parte de los bautizados se declaraban católicos a su manera, otros tenían una religiosidad devocional, otros una religiosidad más culta y madura. Las devociones principales a Jesús eran al Sagrado Corazón, cuyo cuadro estaba en la mayoría de las salas de las casas; le seguían al Cristo de Limpias y a Jesús Nazareno (en Arroyo Arenas). El último sector tenía a Jesús como Cristo Rey. Se enfatizaba a fines de los cincuenta  «el cristocentrismo ».

La segunda comienza en 1961. Esta etapa marcada por el ateismo oficial del Estado. Hizo que no pocos dejaran su fe, ocultaran el cuadro del Sagrado Corazón en el último cuarto; muchos creyentes iniciaron el éxodo hacia otras tierras. Hasta 1991, en que se declara el estado laico, no se aprecia un movimiento de acercamiento a lo religioso o espiritual. Varias generaciones se criaron sin una educación religiosa. La tercera etapa comenzó con el fenómeno socio-religioso llamado la arribazón.  Muchos de los viejos regresaron y comenzaron a llevar a sus nietos a la catequesis a recibir los sacramentos.

Adolescentes, jóvenes y matrimonios casados por lo civil comenzaron a asistir a nuestros templos. Muchos de éstos venían con patrones dados por la memoria histórica de la sacramentalización. Se puede apreciar en no pocos un gran interés por conocer bien todo lo relacionado con la religión.

 

Algunas sugerencias para ´encontrar o redescubrir´   la imagen de Jesús

Cada tiempo tiene una forma peculiar de ‘ver las cosas’. En lo religioso acontece  igual.    En nuestros tiempos los viejos, los nuevos y los que están en el campo de la indiferencia o la increencia necesitamos percibir a Jesús de acuerdo a la idiosincrasia del momento actual. El hombre de hoy más culto y más metido en un mundo que gira aceleradamente  movido por  los progresos de la ciencia y la técnica, por los vaivenes de la política  necesita «un contacto con Dios que sea más experiencial y práctico» capaz de vincularlo en medio y desde esa vida  que se vive.

Para ayudar en esta búsqueda presentaré a varios autores importantes. El primero un laico italiano profesor del Instituto de Ciencias Religiosas de Bolonia, G. Alberigo. Refiriéndose al retorno a lo religioso que se aprecia en el mundo occidental afirma: “la respuesta a esta nueva situación religiosa como el verdadero problema de la pastoral como capacidad de anunciar al Señor Jesús (...)  es redescubrir que la verdad cristiana  es Jesús de Nazaret” [Vida Nueva no.2235, 3/6/00, 11]. El teólogo Segundo Galilea  plantea  que: “la originalidad  y la autenticidad de la espiritualidad cristiana  consiste en que seguimos a un Dios que asumió la condición humana” [El seguimiento de Cristo. 3ª. Ed, Ed. Paulinas, 1986, 21]. El teólogo Juan A. Estrada va más allá al expresar: “la fe significa participar de la experiencia de Cristo, lo que se ha aprendido en la doctrina se convierte en experiencia vital” [ J M Castillo, JA Estrada. El Proyecto de Jesús. Verdad e Imagen. Ed. Sígueme Salamanca, 1994, 113].

Los autores nos enseñan cuestiones básicas: primero centrar la fe en Jesús el Cristo, segundo en un Dios que asumió la condición humana, tercero eso de que la fe es participar de la experiencia de Cristo  da mucho que pensar.

Siguiendo sus inspiraciones veamos una cita más. A. Gascón hace una  reflexión maravillosa acerca del cuadro del español Manuel López-Villaseñor titulado O vos omnes  (1965)   La escena presenta a Jesús en la oración del huerto de los Olivos. Cito: “aquí la divinidad de Jesús queda oculta tras sus propias manos con las que cubre su rostro, su boca expresa un grito de horror. El pintor rompe con la tradición iconográfica  y plasma una imagen de Cristo solidario con el dolor humano” [Vida Nueva no 2273, 17/3/01].

En consonancia con el pintor y el padre Gascón veamos un fragmento de las palabras que Jan Varnier (fundador de las Comunidades El Arca) hizo en el elogio fúnebre del padre Henri Nouwen (holandés, escritor famoso de temas de espiritualidad): “A veces percibí en Henri el corazón herido y la angustia de Cristo. Porque Dios no es un Dios seguro en las alturas desde donde dice a todo el mundo lo que debe hacer, sino un Dios angustiado y anhelante de amor; un Dios incomprendido” [ref. Palabra Nueva no. 124, nov 2003,17].

Resultan interesantes los calificativos de: Ese Cristo solidario, ese Dios incomprendido. Tanto el pintor como Varnier nos presentan imágenes más reales, tal y como ellos perciben a Jesús, tal y como la perciben Gascón y Nouwen…

En este año de re-visar la relación de cada miembro de la familia con Jesús esta cuestión de la imagen que tengamos de El es vital para todos.  En todo momento es bueno el contacto personal con Jesús mediante esa oración fluida. Abrir las puertas a Jesús al cual tratamos de conocer mejor cada día, es más que una consigna,  es «una invitación a religarnos mejor con Él ».        

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez