No. 3 y 4 Julio - Diciembre  2004

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El vencedor  y el perdedor.

En la vida diaria de todo ser humano hay momentos en que decimos perdí y hay otros en que la palabra es gané.

En los eventos deportivos, en competencias de habilidades manuales, de baile o interpretación de canciones siempre hay quien se lleva el triunfo, y otros que sólo se llevan la satisfacción de haber participado, aunque en estos últimos, los perdedores, y en los primeros, los triunfadores, existen criterios del por qué de su posición de GANADOR o PERDEDOR.

Si usted ha sido un participante de algún evento competitivo, o ha tenido alguna experiencia en su vida que lo haya llevado a alguna de estas categorías, lo invitamos a que lea el siguiente decálogo de unos y otros.

1.- Cuando un vencedor comete un error, dice: “Yo me equivoqué”.

     Cuando un perdedor comete un error, dice: “No fue mi culpa”.

2.- Un vencedor trabaja duro y tiene más tiempo.

     Un perdedor está siempre “muy ocupado” para hacer lo que es necesario.

3.- Un vencedor enfrenta y erradica los problemas.

     Un perdedor da vueltas y nunca consigue resolverlos.

4.- Un vencedor se compromete.

     Un perdedor hace promesas.

5.- Un vencedor dice: “Yo soy bueno, sin embargo no tan bueno como me gustaría ser”.

     Un perdedor dice: “Yo no soy tan malo como tantos otros”.

6.- Un vencedor escucha, comprende y responde.

     Un perdedor sólo espera una oportunidad para hablar y justificarse.

7.- Un vencedor respeta a aquellos que son superiores a él y trata de aprender algo      con ellos.

     Un perdedor no resiste a aquellos que son superiores a él y trata de encontrar sus defectos.

8.- Un vencedor se siente responsable por algo más que sólo su trabajo.

     Un perdedor no colabora y siempre dice: “Yo sólo hago mi trabajo”.

9.- Un vencedor dice: “Debe haber una mejor forma de hacerlo”.

     Un perdedor dice: “Esta es la forma en que siempre lo he hecho”.

  10.- Un vencedor comparte este mensaje con los amigos.

          Un perdedor lo guarda para sí mismo porque no tiene tiempo…

Ahora, querido lector de esta página, te sugerimos que hagas una     valoración crítica de cada uno de los aspectos y reflexiona sobre tu actitud cuando te has visto en alguna de esas situaciones.

Recuerda que en el quehacer familiar se puede ganar y perder como se suele decir comúnmente, pero en ocasiones perder es ganar, porque se pierde en una que otra habilidad, pero se gana cuando somos capaces de reconocer nuestras errores, de aprender y oír a los demás. Vive siempre pensando que puedes vencer, pero debes estar preparado para las derrotas, aunque cuando Jesús está contigo, en pocas ocasiones serás perdedor, pues desde el primer momento en que le abres tu corazón, eres VENCEDOR.

 

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Redacción: Casa Laical Tte. Rey e/ Villega y Bernaza. Habana Vieja
Diseño versión digital: Raúl León Pérez