Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2010

Resolución 1024 X 768

 

AGRUPARSE:
¿cómo, por qué y para qué?


El integrarse a grupos brinda al adulto mayor la posibilidad de entrenar y restablecer sus relaciones sociales,
especialmente las que mantiene con su ambiente familiar


Como toda persona, el adulto mayor es un ser social. Esto significa que su bienestar también dependerá de la calidad de sus relaciones. Existen numerosos espacios sociales que influyen en la vida del adulto mayor y sobre los que él igualmente influye, como son la familia, la pareja, los vecinos, las amistades…

En el caso que nos ocupa, nos referimos en particular a la creación de grupos de ayuda mutua de adultos mayores en nuestras comunidades y parroquias, pues el trabajo grupal con estas personas ha sido considerado como una modalidad de intervención gerontológica de mucho beneficio terapéutico.

¿Por qué debemos promover este tipo de agrupación en los adultos mayores?

En primer lugar, porque los grupos de ayuda mutua son instrumentos muy útiles para aumentar el bienestar y la calidad de vida de la población, en tanto que ayudan a disminuir la dependencia y facilitan el protagonismo social. Debemos tener presente que el adulto mayor, al haber perdido su papel social, sobre todo al jubilarse, se encuentra amenazado por uno de sus mayores enemigos: el aislamiento, y con él, la soledad.

Porque propicia la compañía, el intercambio de información y el apoyo emocional, así como la posibilidad de enfrentar y superar su crisis de pertenencia al brindarle, precisamente, un nuevo sentido de grupo y favorecer su identidad.
Porque al sentirse parte de un grupo de referencia, encuentra nuevos desempeños sociales, los cuales incrementan su autoestima; asimismo, se le facilita su actuación como protagonista activo del quehacer comunitario.

Entonces, ¿qué es un grupo?

Se suele decir que un grupo es un conjunto reducido de personas que se reúnen en un lugar adecuado y con un tiempo determinado para realizar un trabajo común. Para la Psicología Social, un verdadero grupo debe reunir las siguientes características: interacción frecuente, interdependencia, objetivo común y conciencia de grupo.

¿Qué es un grupo parroquial de ayuda mutua para adultos mayores?

Se trata de una reunión de personas adultas mayores, que se unen de manera voluntaria con el propósito de afrontar las consecuencias del envejecimiento y trabajar para superarlas mediante objetivos concretos. Por ejemplo: superar el aislamiento, aprender a autocuidarse, encontrar nuevas amistades, recrearse, practicar ejercicios físicos y mentales, aprender y realizar trabajos manuales, ayudar a otros como voluntarios, profundizar en la espiritualidad, trabajar por sus derechos e intereses comunes…

Estos grupos no son complejos en cuanto a su infraestructura. Requieren, en lo fundamental, contar con un espacio donde reunirse y dialogar. Por supuesto que otras posibilidades enriquecerían los encuentros.

¿Cómo se organiza este tipo de grupo?

Es fundamental la existencia de un animador que se responsabilice con esa labor. Su papel es ayudar al grupo a funcionar correctamente durante el encuentro. En ese sentido, entre otros conocimientos, el animador debe saber:
- Concretar el objetivo del trabajo del grupo.
- Facilitar los intercambios de opiniones.
- Ofrecer a los diferentes puntos de vista la misma posibilidad de ser expuestos.
- Mantener el orden durante el debate.
- Reconducir el tema de debate a quienes se desvían de él.
- Elaborar la síntesis de la reunión, al concluir esta.




Por otra parte, determinadas acciones básicas son clave en este tipo de agrupación.

La primera consiste en aclarar con precisión el fundamento para la existencia del grupo. Por ejemplo, afrontar las consecuencias del envejecimiento.
La segunda, precisar los valores que sustentan al grupo. Por ejemplo, la ayuda mutua y la solidaridad.
La tercera acción clave es la definición de metas y objetivos específicos. Contar con ellos permite tener una mejor idea de lo que el grupo quiere lograr. Por ejemplo, practicar el autocuidado mediante ejercicios físicos y mentales.
La cuarta se relaciona con el desarrollo de un plan de acción. Dicho plan es un conjunto de pasos específicos que conduzcan al logro de un objetivo particular. Por ejemplo, un programa claro y adecuado de ejercicios físicos y mentales, días, horarios…
En la quinta y última acción se deben establecer reglas básicas sobre cómo los miembros van a interactuar. Estos acuerdos crean un espacio seguro para que los integrantes del grupo puedan trabajar entre sí; el respeto mutuo es una regla básica muy efectiva.

¿Cómo deben organizarse los encuentros?

El encuentro es valorado como el espacio de relación e intercambio entre los adultos mayores que integran el grupo. Para que resulte efectivo, es necesario primero prepararlo.
Los pasos de esta acción preparatoria son:
- La planificación. En este paso se determinan tanto el objetivo como el lugar, los medios y quiénes se responsabilizan con las actividades.
- La convocatoria. Aquí se especifica el tipo de actividad, fecha, hora y lugar donde se realizará el encuentro.
- La adecuación del local y preparación de los materiales.

Una vez cumplidos los anteriores pasos, veamos los de la segunda acción, el desarrollo del encuentro:
- La acogida. Debe ser lo más amable posible.
- El inicio. Puede ser una oración de acción de gracias.
- La actividad central. Recordar que el protagonismo pertenece al grupo. Se trabaja con los adultos mayores y no para los adultos mayores.
- El ágape. Una merienda sencilla siempre es muy bien recibida.
- El cierre. Aquí se evalúa la reunión y se puede animar a algún integrante a que con una frase cierre el encuentro.

¿Cómo promover la participación en el grupo?

Para lograrlo, el animador debe conocer las denominadas técnicas participativas y los juegos de animación, los cuales son instrumentos para promover tanto la discusión y la reflexión grupal como el beneficio mental y físico mediante la diversión. Las dinámicas de grupo y el cine debate representan ejemplos de las mencionadas técnicas.
Apoyo externo. Las Cáritas diocesanas, a través del Programa de la Tercera Edad, trabajan para proporcionar orientación, formación, consejo e información a los grupos parroquiales de ayuda mutua.
El trabajo con grupos de personas adultas mayores –vale reiterarlo- es considerado como una modalidad de intervención de mucho beneficio terapéutico. Por tanto, la participación grupal será, para el adulto mayor, un esencial recurso que le permitirá superar el aislamiento y la soledad, además de contribuir al desarrollo de la familia, la comunidad y la sociedad. Esta modalidad de participación social siempre ayudará al adulto mayor a mejorar su salud mental y a encontrarle más sentido a su vida.

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Bibliografía consultada:
- Programa Tercera Edad. Cáritas Cubana, Curso de animador sociocultural, La Habana, 2005-2006.
- A. Beauchamp, Cómo animar un grupo. Sal Terrae, Santander, 1985.
- Instituto Internacional de Teología a Distancia, El grupo social, Madrid, 1996.
- Grupos de Ayuda Mutua, Revista Integral, Barcelona, 1992.

Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

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EDITOR: Andrés Rodríguez
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