Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2010

Resolución 1024 X 768

 

TALLER DE PAREJAS

 

 

Tiempo para revisar
nuestra relación

Por tanto, lo que Dios juntó, no lo separe el hombre.
(Mateo 19,6 Marcos 10,9)

Por IDALMA FUENTES
ROBERTO MASSOT

 

En nuestra cultura actual se torna rutinario acudir a una revisión con el dentista, el ginecólogo o el cardiólogo. Pero todavía no se ha incorporado masivamente el concedernos periódicamente un tiempo para revisar cómo estamos funcionando en nuestra condición de pareja, es decir, de hombre y mujer unidos en el amor.


Son numerosas las parejas que presentan altos niveles de insatisfacción, hecho este que las conduce a experimentar situaciones de dolor y confusión.

También existen muchos divorcios “encubiertos” mediante la convivencia de los cónyuges bajo el mismo techo. Por supuesto, hay igualmente muchos matrimonios con una evidente solidez en materia de convivencia, para los cuales un tiempo sereno de retiro, de reflexión mutua, de ambiente exclusivo para ellos dos, les puede proporcionar una oportunidad excelente de enriquecer y optimizar su vida.


Esto último es lo que ha ocurrido cuando, en dos ocasiones, la Comisión para la Familia de la Conferencia de Obispos Católicos de Cuba convocó a un taller de parejas con el objetivo de promover experiencias enriquecedoras, en medio de un total respeto a cada participante.


El primer taller (Vida exitosa de pareja) tuvo lugar, en noviembre de 2009, en un salón del convento La Inmaculada, en el municipio Centro Habana, con la asistencia de 14 parejas (cuatro de Villa Clara, cuatro de La Habana y Ciudad de La Habana, tres de Pinar del Río y tres de Matanzas). Lo impartió Ignacio Marquínez Calleja, psicólogo y sociólogo que desempeña el cargo de director de Congruencia, perteneciente al Centro de Servicios de Desarrollo Humano, en España.


Iñaqui, como cariñosamente le llamamos a este profesor hispano, nos fue llevando a evaluar, revisar y enriquecer nuestras vidas en pareja: el impacto de la rutina, los cambios que impone la vida, las preguntas, novedades, sustos, situaciones que conlleva la paternidad –si se da- o el efecto que provoca no gozar de ella; el manejo de las enfermedades, la falta de trabajo en alguno de los cónyuges, la llegada de la jubilación laboral, el influjo en la pareja de otros familiares y amigos…


El taller nos reafirmó que, del mismo modo que se puede llegar a ser un médico o un director de banco exitosos, se puede también llegar a tener una vida exitosa de pareja, siempre que haya una excelente, cuidadosa y profunda preparación para el matrimonio y un exigente, continuo y vigilante mantenimiento. En ocasiones, le damos mayor y mejor mantenimiento a los muebles, al automóvil, a la ropa… que a la relación de pareja.


Como experiencia personal revivimos el momento existencial y psicológico que sentimos cada uno al comenzar nuestra relación. La forma en que manejamos las diferencias, la sexualidad, la comunicación, la afectividad, el empleo del dinero, la crianza de los hijos y, en resumen, el proyecto de vida en pareja.


El segundo taller (Comunicación en la pareja) se llevó a cabo, en el mes de abril del presente año, en la casa sacerdotal San Juan María Vianney, ubicada en el municipio Plaza, con la participación de las mismas parejas que acudieron al anterior y la conducción del citado profesor español Ignacio Marquínez Calleja.
Todos muy contentos por este reencuentro que nos permite satisfacer diversas expectativas, en especial la de seguir enriqueciendo la relación de pareja.


Un factor común, que nos afecta a todos en general, es el tema de la comunicación. En un elevado porcentaje de las parejas se puede comprobar que, según es su comunicación, así es su relación.


Ambos talleres fueron impartidos por el psicólogo y sociólogo Ignacio Marquínez Calleja, director de Congruencia, en el Centro de Servicios de Desarollo Humano, en España, quien aparece a la izquierda de la gráfica.


Entre vivencias, sugerencias y terapia de grupo fuimos revisando qué entendemos por comunicación y qué lugar ocupa esta en nuestras necesidades. Cómo nos comunicamos y cuáles canales utilizamos al hacerlo; si obtenemos mucha, poca o ninguna satisfacción en ese sentido. En realidad,buena parte de las discrepancias y los problemas de las parejas no radican en la falta de amor, sino en la dificultad o ausencia de conocimientos para mantener una comunicación satisfactoria. Esta resulta definitiva para el equilibrio emocional, para la realización de cada uno y para crear un clima de satisfacción y crecimiento interior.


Una comunicación armoniosa y enriquecedora no se puede dar sin una buena escucha. Toda persona continuamente se comunica, pero no siempre es escuchada. En ese sentido revisamos, por parejas y en grupo, las dos reglas de oro de la comunicación:

- Al tratar con los demás, ofréceles los sentimientos que originan en ti sus conductas. No los enjuicies.
- En la comunicación es importante distinguir siempre entre lo evidente y lo supuesto. Y cada suposición necesita una validación antes de darla por cierta.

Aprendimos en este taller, entre otros aspectos, el papel que desempeña la sexualidad en la comunicación de la pareja, las semejanzas y las diferencias que ocurren en esta, así como la manera de manejarlas.


Además, sumamos a nuestro crecimiento espiritual la necesidad de trasmitir las herramientas que hemos adquirido en dichos talleres y el compromiso de ayudar a otros y trasmitirles nuestras experiencias, vivencias y poder servir de acompañamiento ante situaciones o problemas que asumen las familias cristianas.
Una vez más agradecemos a nuestro Creador el habernos guiado en estos encuentros, donde convergen parejas diferentes, pero unidas todas en el inmenso amor a Dios.


Gracias, finalmente, a la Comisión para la Familia por la organización de los talleres, así como al Movimiento Familiar Cristiano por habernos seleccionado para participar en esta experiencia enriquecedora.

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

DIRECTORES: Rubén Gravié y Ana María Baldich
EDITOR: Andrés Rodríguez
DISEÑO DIGITAL: Raúl León P.
CORRECCIÓN: Zoila Martinez
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