Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2011

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Un camino hacia el sacramento del matrimonio

Por ANA MARÍA BALDRICH
Foto:Roberto Masott

 

En nuestros días es más necesaria que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar. En algunos países sigue siendo la familia quienes los preparan, pero los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades modernas, exigen que no sólo la familia, sino también la sociedad y la Iglesia se comprometan en el esfuerzo de preparar a los jóvenes para la responsabilidades que implica la creación de una familia.

Un miércoles de junio, de noche, cae una llovizna pertinaz en el Vedado. Poco a poco y con puntualidad algo sorprendente, van llegando al Salón de Catequesis y de Reuniones de la Parroquia de Santa Catalina de Siena, las parejas matriculadas para el curso de Preparación al Sacramento del Matrimonio (más conocidos como Cursos de Prematrimoniales) procedentes de distintas parroquias y comunidades eclesiales de la Zona Pastoral Cerro-Vedado. Los esperan, con las condiciones preparadas para el encuentro de esa noche, dos parejas, las que impartirán el tema de Espiritualidad Conyugal y la que funge cono coordinadora de los mismos.



Pero, ¿qué son estos cursos? ¿A quiénes está dirigido? ¿Qué requisitos son necesarios para pasar los mismos? Sobre ello brindamos a nuestros lectores algunas ideas aclaratorias, además de las opiniones que ofrecieron distintas parejas de nuestra arquidiócesis sobre este proceso de formación y preparación con vista a uno de los sacramentos de nuestra fe.

La unión conyugal, de cara al bien de la naturaleza humana, es una aspiración que Dios ha puesto en el hombre, creando la institución del matrimonio entre un hombre y una mujer, sacramento en el que la unión es expresión del amor que El tiene por su Iglesia, pues se entregó por ella en la cruz.

Como nos explica la Exhortación Apostólica Familiaris Consortio del beato Juan Pablo II, en su número 66, hoy más que nunca la preparación de los jóvenes al matrimonio y a la vida familiar es necesaria, dado que los cambios que han sobrevenido en casi todas las sociedades, tratan de imponer nuevas ideologías, modas y metas, no siempre éticamente aceptables, que tienden a desintegrar a la familia, desvirtuándola o desfigurándola, lo que trae dañinas consecuencias a la persona humana: “...Muchos fenómenos negativos que se lamentan en la vida familiar derivan del hecho de que, en la nuevas situaciones, los jóvenes no sólo pierden la justa jerarquía de los valores, sino que, al no poseer ya criterios seguros de comportamiento, no saben cómo afrontar y resolver las nuevas dificultades. La experiencia enseña que, en cambio, los jóvenes bien preparados para la vida familiar, en general van mejor que los demás...”.

Y más adelante nos dice que la preparación al matrimonio debe ser vista como un proceso gradual y continuo, que empieza en la niñez y concluye, cuando ya adulto, se ha optado por formar una familia.

El matrimonio, tal como Dios nos propone, es algo maravilloso, sublime, divino. Si un hombre y una mujer, unidos por un verdadero amor, ponen todo su empeño y buena voluntad en superar los retos que la vida impone, Dios, que bendijo su amor estará con ellos, acompañándolos y auxiliándolos en sus crisis y dificultades.

Vale la pena, iniciar una preparación muy seria al matrimonio y a la vida de familia; conocer las etapas, las reflexiones, los esfuerzos y los medios, para lograr; primero, convicciones profundas, y luego, poder llevarlas a cabo, pese a todas las dificultades y crisis que inevitablemente se nos presentan en la vida conyugal y familiar.

Esto es lo que pretende el curso de Prematrimoniales, comúnmente así conocidos los encuentros de preparación de las parejas que han solicitado el Sacramento del Matrimonio. Este servicio se realiza en todas las comunidades de nuestra Arquidiócesis, generalmente en la propia Parroquia, a través del sacerdote, algún religioso o religiosa o un matrimonio preparado para esta finalidad. Particularmente en el área metropolitana, donde existe una mayor densidad poblacional y de comunidades eclesiales, específicamente en las Zonas Cerro – Vedado, Vicaría Norte, y en la Víbora, Vicaría Sur, estos cursos, con la correspondiente aprobación de los Vicarios, se realizan dos veces al año y adoptan la modalidad de matricular a parejas provenientes de las zonas en cuestión y, frecuentemente, a algunas mas allá de los límites zonales.

Los encuentros se estructuran a partir de las temáticas recogidas en el manual “Curso de Formación para el Matrimonio”, preparado por el Movimiento Familiar Cristiano, en los cuales distintas parejas de matrimonios, con años de vida matrimonial y familiar cristiana, representantes de Pro Vida, diáconos y sacerdotes imparten los distintos temas, entablándose un rico intercambio de ideas, valoraciones y testimonios que enriquecen, tanto a los catequistas, como a las parejas matriculadas.

En la Zona Cerro–Vedado es la décima vez que se imparte el curso con una frecuencia de dos encuentros semanales por curso. Participan como catequistas un total de 6 parejas, un diácono y dos sacerdotes. En la Zona Víbora es la edición del curso decimoséptimo, recién finalizado; y en ella participaron como catequistas un total de tres parejas, un diácono y un sacerdote. Este decimoséptimo curso fue clausurado por monseñor Alfredo Petit, Obispo Auxiliar y Vicario de la Zona Sur, quien brindó, del Magisterio de la Iglesia, un rico caudal de enseñanzas que los ayudará a vivir su matrimonio según el proyecto de Dios sobre la vida conyugal y la familia.

Para las parejas de novios, o los matrimonios realizados solamente por la notaría, incluso las que sin ningún vínculo civil o religioso han formado una nueva familia, con o sin descendencia, pueden acercarse a su párroco y pedirle su incorporación a los encuentros prematrimoniales.

Los requisitos exigidos para la participación son el estar bautizados por la Iglesia Católica, –de la que dará constancia su fe de bautismo–, la vivencia de su fe cristiana en una comunidad eclesial y la presentación, en el caso que así lo decida su párroco o sacerdote, de una carta de presentación a los coordinadores del curso para su matrícula. Generalmente al terminar el curso se les entrega a las parejas asistentes una planilla de evaluación que tiene carácter anónimo, para que reflejen sus opiniones y sugerencias sobre el mismo.


Yitsian Capote y Miguel Ángel Rodríguez

Comenzamos nuestra búsqueda de respuestas por la pareja de Yitsian Capote y Miguel Ángel Rodríguez, quienes pertenecen a una décima edición del curso y tuvieron la amabilidad de dedicarnos la noche del lunes, –día en que no están programados los encuentros–, la cual derivó en un rico intercambio.

Yitsian y Miguel Ángel pertenecen a la comunidad Siervas de María. Ella, técnica de laboratorio de 27 años de edad; y él; carpintero de 29; casados civilmente desde diciembre del pasado año.

Inicia el diálogo Yitsian (con una vida en la comunidad de Siervas de María desde niña), dándonos a conocer que, cuando se comprometieron, ella continuó cumpliendo con el precepto dominical de asistencia a Misa, por considerarlo una necesidad, y a pesar de que Miguel no profesaba ninguna creencia religiosa. Él algunas veces objetaba su persistencia por distintas razones: descanso, paseo, playa; entre otras, hasta que poco a poco, por estar con ella, decidió acompañarla, y fue encontrando, según nos refirió, una paz y una alegría que nunca halló en otro lugar. Hoy esto se ha vuelto también una necesidad para él y ambos desean contraer el sacramento del Matrimonio para que el Príncipe de la Paz y Señor de la Vida bendiga su amor.

Para ellos el curso es muy necesario, dado el desconocimiento de la visión católica de muchos, sobre temas de la vida conyugal. Este les ha permitido adquirir conocimientos e interiorizar experiencias no sólo de las parejas catequistas sino del compartir con las otras. Consideran que es importante el vivenciar los temas en el grupo y seguir potenciando el clima de confianza y espiritualidad; para que, cada vez más se exterioricen los problemas y dificultades que se presentan durante la convivencia en común.


Alejandro Heredia y Melissa Rodríguez,

El miércoles siguiente continuamos el intercambio. En esta ocasión, con la pareja formada por Alejandro Heredia y Melissa Rodríguez, pertenecientes a la Parroquia San Juan Bautista y Sto. Domingo de Guzmán (Letrán), con 25 y 26 años respectivamente; él, músico; y ella, licenciada en Cultura Física.

Su opinión es que el curso es muy completo, agrega él que superbueno. Abarca, a su entender, los principales problemas; y que algunas personas pudieran pensar que sólo se tratan los temas del día, pero que un tema lleva a otro. Recalca que el ambiente de fraternidad, confianza y espiritualidad que reina les ha permitido primero sentirse bien así como abrirse con facilidad y hablar de sus dificultades. Añaden que existe un rico intercambio entre todos por lo que están muy satisfechos del curso. Piensan que, al pasarlo, algunas parejas mantendrán su decisión de casarse y otras considerarán, dado los conocimientos que han adquirido, que todavía les falta algo por madurar y que deben pensarlo mejor. Sugieren, con jocosidad juvenil, que habría que mejorar un poco las condiciones materiales, (ventilador), ya que a pesar de la llovizna hace bastante calor, y se sugiere por nuestra parte hacer una “ponina”, pero, ya en un plano más serio, manifiestan que a veces esas condiciones no las tenemos ni en nuestras propias casas. No obstante, para ellos, eso no es lo más importante, que lo verdaderamente importante es lo que se llevan. Y terminan explicando que en el curso hay aspectos, que aunque ellos se conocen hace 10 años, nunca los habían abordado y por lo que les ha resultado enriquecedor.

En la ronda que establecimos, interviene la pareja de Gustavo Rangel y Denia Esther Álvarez. Ambos pertenecientes también a la Parroquia de Letrán. Ella, jurista; y él, estudiante de medicina. Primero interviene Denia y explica que ellos quieren casarse en el Señor para estar juntos toda la vida. Desde niños han recibido formación religiosa, y luego han participado en comunidades donde ha habido cristianos que los han seguido formando espiritualmente. Hace tiempo que se conocen y consideran, confiando en Dios, que han elegido bien la pareja con quien desean casarse sacramentalmente, formar una familia cristiana y espera que les siga yendo tan bien como hasta ahora.

Ambos consideran que el curso está bien y sugieren, en los temas que así lo admitan, hacer un mayor uso de dinámicas en el abordaje de estos, además de aprovechar mejor la potencialidad profesional existente en el grupo de parejas matriculadas, no desde el punto de vista de la experiencia, sino desde las situaciones que ven en su entorno, como la práctica de los valores. Para ellos el intercambio está bien porque es fluido y espontáneo.

Se les recuerda que en el primer encuentro tanto catequistas como parejas matriculadas se presentan con su nombre, comunidad de origen, profesión, años que llevan en la relación, hijos, etc.

Gustavo sugiere la celebración de una actividad que en principio pudiese ser festiva, para lograr un mejor conocimiento entre todos y fomentar una amistad que pudiera prolongarse en el tiempo. Se les explicó que la mayoría de los encuentros terminan con un compartir festivo en el que todos aportan; y que, por lo general, aparte del disfrute general, brinda la posibilidad de estrechar aún más los lazos de amistad que se han ido creando a lo largo de los encuentros.

Hasta ahora las que han hablado son principalmente las muchachas, pero en la ronda, le toca a la pareja formada por Manuel Antonio Arias y Yoryet Musa (de la parroquia Sagrado Corazón de Jesús del Vedado), con 28 y 25 años respectivamente, ambos Diseñadores Gráficos. Él, decidido, toma la palabra y nos dice: lo principal es que quieren comprometerse ante Dios como pareja. En su caso no tuvo una formación cristiana porque sus padres tuvieron otra. Nos manifiesta que llegó a la vida cristiana porque él quiso -y agregamos nosotros, porque Dios lo llamó- y en la comunidad encontró la paz, la tranquilidad y el amor que tanto se necesitan para vivir. Allí encontró a su pareja que pertenece al mundo cristiano. Lo principal es que tienen la firme voluntad de comprometerse ante Dios para toda la vida.

En cuanto al curso, le parece maravilloso porque le brinda la oportunidad de encontrarse con distintas parejas con muchos años de matrimonio, que logran trasmitir ricas experiencias cristianas de fidelidad y amor; específicamente, refriere el caso de los muy conocidos Ofelita y Andy con 50 años de casados, matrimonio con una intensa vida profesional, en el caso de Ofe, como cariñosamente la llamamos, en el terreno de la Psicología. Expresó su felicitación a ellos y la hizo extensiva a las demás parejas de catequistas. Manifiesta que es increíble la experiencia que se logra trasmitir y que han recibido.

Agrega que es válido que existan diferentes modos de abordar los distintos temas del curso; no obstante, considera que aunque existe intercambio entre todos, se debería crear un espacio de tiempo (15 min.) para conocerse entre los matriculados, porque al no hacerlo, no existe la suficiente confianza como para plantear sus opiniones y problemas, lo que en su opinión limita el intercambio.


Elia María Pupo y Alain Bello.

Durante el diálogo, interviene también Elia María Pupo, novia de Alain Bello. Ambos de 23 y 34 años, respectivamente. Él, trabajador por cuenta propia, pertenece a la comunidad de Jesús de Miramar; y ella, técnico medio en Contabilidad, de la comunidad del Carmelo en el Vedado.

Expresa que ella mantiene una muy cercana comunicación con su madre, la que se interesa mucho por el curso y su contenido. En este intercambio, la madre interroga su hija acerca de si no hay un contacto posterior a la culminación del curso (1 ó 5 años después) donde puedan confrontar cómo les ha ido en el matrimonio a cada uno, y le ha pedido que abogue porque se cree este espacio. A lo que respondimos que es un asunto que, por razones prácticas, resulta de difícil realización, pero prometimos estudiarlo en el Equipo Coordinador.

Para ella el matrimonio sacramental siempre fue una aspiración de niña, algo muy natural, puesto que procede de una familia de fuerte tradición cristiana. En cuanto al curso nos hizo conocer que habían venido con ciertas dudas, a ver qué pasaba; pero que a medida que el mismo fue avanzando se sintieron interesados y felices, porque se habían tratado muchos temas en los que no habían pensado. Manifestó que cuando se termina cada encuentro aún fuera de este siguen conversando y reflexionando sobre muchos de los aspectos tratados.

Alain intervino posteriormente para ratificar lo agradable y enriquecedor de los encuentros y del curso en general. Abogó porque se mantuvieran en el futuro y continuaran ganando en profundidad y amenidad, pues eran valiosos para las nuevas parejas que quisieran contraer el sacramento.

Sobre los encuentros entre las parejas se ha venido trabajando con las parejas de jóvenes, por lo que ya se efectuó la primera en la Vicaría Norte, en el teatro de la Casa Sacerdotal, la cual incluyó un cine debate sobre la película El Mejor, que aborda la comunicación en la pareja; y que en el próximo semestre otro similar.


Héctor Hernández y Odalys Córdova

En la parroquia de San Juan Bosco en la Víbora conversamos sobre el curso con la pareja de Héctor Hernández y Odalys Córdova. Él, ingeniero civil; y ella, médico. Casados por lo civil hace unos 20 años, pasaron el curso para el sacramento en la zona de la Víbora, en la parroquia del Sagrado Corazón de Jesús y San Pablo de la Cruz (Los Pasionistas) y posteriormente contrajeron el sacramento del matrimonio. Nos manifestaron que siempre fue un deseo de ellos, porque sentían que les faltaba la bendición de Dios en su unión, hasta que gracias al aliento del padre Héctor Rodríguez, ya fallecido, así como de la catequista de su hijo, Norka Kasacó, lograron realizar su sueño y con esta última como testigo. Ambos coincidieron en que, a pesar de sus largos años de unión matrimonial, el curso les aportó mucho, porque los ayudó a comprender aspectos de la vida conyugal y familiar en la que no se habían detenido a meditar. Así mismo consideran importante lo aprendido sobre el sacramento del matrimonio y el valor de este para su proyecto de vida. Coincidieron en la necesidad e importancia de que matrimonios católicos impartan algunos de los temas. En los actuales momentos esta pareja atiende la Pastoral Familiar en su parroquia.

También Damaris Batista, con 24 años de matrimonio civil y uno de sacramento con José Domínguez, brindó sus opiniones. Preparados en la parroquia de la Víbora, pasado el curso, de inmediato se incorporaron a la Pastoral Familiar. Estima que sería útil, en cada curso invitar a alguna pareja anterior, para que brindara el testimonio de sus experiencias en el mismo.


Xuhan Chepin y Fernando Juan Larrañaga

Otra pareja que nos quiso dar a conocer sus valoraciones fue Xuhan Chepin y Fernando Juan Larrañaga, ambos de la comunidad de Los Pasionistas. Casados sacramentalmente el pasado mes de julio, opinaron que el curso les fue útil e interesante, alabaron la preparación de los catequistas y en especial les resultó de mucho interés la temática de la Planificación familiar impartida por integrantes del grupo Pro Vida. Recomendaron incrementar la divulgación de este servicio que brinda la Iglesia a las parejas que deciden contraer nupcias bendecidas por Dios y formar una familia cristiana.

Confiados en que Jesucristo, Él que es Camino, Verdad y Vida, nos auxilie a todos los que, de una manera u otra, participamos en la preparación de las parejas para el sacramento del matrimonio; pero, especialmente, a las que actuamos como catequistas, que además de experiencias y conocimientos, logremos trasmitir el testimonio vivo y coherente de que con el Señor es posible; a pesar de los muchos años de unión, vivir juntos, día a día, un proyecto lleno de amor, alegría y fidelidad hasta que la muerte nos separe, para la mayor gloria de Dios.

 

CURSO PARA FORMACIÓN PARA EL MATRIMONIO

Temáticas a tratar por encuentro

.- Acogida y presentación.
.- El valor de la persona.
.- Paracoinocerse más para amarse mejor.
.- Diálogo: comunicación profunda.
.- Amor conyugal.
.- Sexualidad, aspectos biológicos.
.- La sexualidad al servicio del amor.
.- Métodos de planificación familiar.
.- Concepto cristiano de paternidad responsable.
.- Administración del hogar.
.- Sacramento del matrimonio.
.- Espiritualidad conyugal.
.- Retiro para los novios. Entrega de certificado y despedida festiva.


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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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