Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2011

Resolución 1024 X 768 / 32 bit

 

La lección de Miguel Ángel
Por Raúl León P.

Inspirado en Libera tus sueños

A. Cruz Beauregard


En cierta ocasión le preguntaron a Miguel Ángel, el famoso escultor, pintor, poeta y arquitecto del Renacimiento italiano, cuál era su secreto para esculpir obras como el Moisés, el David o La Piedad. Miguel Ángel respondió con la sencillez de siempre: “Me gusta buscar personalmente los trozos de mármol para la obra; llevo en mente la idea de lo que quiero, busco en la cantera el mármol y, cuando encuentro el adecuado, lo marco y lo hago llevar a mi taller. Mi trabajo en el taller es sencillo: elimino con cuidado los pedazos de mármol que aprisionan mi obra, y así la dejo en libertad”.

Toda obra de la creación posee en sí misma la perfección de Dios, muchas veces ésta aparece evidente ante nuestros ojos, pero otras muchas, Dios nos la entregó en bruto para que contribuyéramos a transformarla, transformándonos nosotros mismos.

Esto ocurre mucho más cuando los humanos venimos al mundo como un libro, con todas las páginas en blanco, para que las llenemos a lo largo de nuestra vida. Semejante a una piedra sacada de las canteras, necesitamos de la pericia del escultor, para poder ver o descubrir la obra maestra que llevamos oculta en el interior. Durante la primera etapa de nuestra vida, son nuestros padres y formadores quienes nos ayudan a que descubramos esa escultura perfecta que llevamos dentro, de ahí que cada palabra, cada acción, está encaminada a desarrollar en nosotros todas las potencialidades, lo que contribuye a hacernos hombres realizados y felices, “hombres de bien”.

La Piedad, única obra que el
artista firmó.

Cada acción formadora efectuada con amor, prudencia y sabiduría, está encauzada a desbrozar, remover las esquirlas o trozos de piedra, que impiden ver la obra maestra que todos llevamos dentro. Resulta muy importante, pues muchas veces creemos que, como padres o educadores, nuestro trabajo consiste en hacer que el otro sea como yo quiero que sea y nos empeñamos en hacer clonaciones: si soy médico, mis hijos tienen que ser médicos; si soy músico, mis hijos tienen que ser artistas, etc.

También nosotros, con nuestra voluntad y la gracia de Dios, podemos auto modelarnos. Busquemos el “trozo adecuado de mármol” dentro de la cantera de conocimientos, sentimientos y actitudes que la vida nos entregó y hemos desarrollado. Quitemos los pedazos de mármol que aprisionan e impiden lograr nuestra meta, démosle libertad y ofrezcamos a la vida nuestra bella obra.

 

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Beato Juan Pablo II

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