Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2012

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Esta sección, como lo refleja su título, transita por el maravilloso mundo de las plantas, y deseo compartir con ustedes un tema de mi agrado para que también lo disfruten.

LO VERDE EN CASA
Por Ileana Sánchez

Las frutas: una terapia para la salud

Desde que comencé esta sección, he tratado de que los temas abordados en ella varíen, para no caer en la rutina de la monotonía. Hace unos días, revisando un poco de literatura para comenzar mi trabajo, leí algo sobre los frutales, lo que me resultó muy interesante, pues me di cuenta del gran desconocimiento que tenemos sobre los mismos, ya que estamos habituados a consumirlos más por el gusto que por el valor nutritivo y medicinal que nos aportan.


Flores y frutos del ciruelo (Prunus domestica)

Podría estar escribiendo páginas y páginas sobre el tema; pero solamente me limitaré, en esta ocasión, a su poder curativo, con un comentario dirigido a lo que se conoce con el nombre de Frutoterapia.

Los que tienen patios en sus casas poseen una gran ventaja, pues pueden sembrar en ellos lo que deseen; para los que carezcan de él, se les hará un poco más difícil, ya que todos conocemos del alto costo de estos en los mercados; pero el Señor, en su Gran Misericordia, siempre nos brinda una manito para que resolvamos.

Como todos conocen, los árboles frutales se encontraban diseminados en los montes, y servían de complemento alimentario a nuestra población aborigen, quienes, por supuesto, desconocían de sus altos valores nutritivos.

La Frutoterapia, su mismo nombre lo indica, no es más que la técnica terapéutica basada en las sustancias medicinales de los frutos (proteínas, vitaminas, sales minerales, antioxidantes, fenoles, etc.) que ayudan a metabolizar los azúcares, lípidos y proteínas.
Una de las grandes ventajas de consumir frutas en cantidades apropiadas es por su aporte de fibras dietéticas, las que desempeñan un papel  importantísimo en la regulación y facilitación de la evacuación intestinal al evitar los desagradables estreñimientos; y además, en  la prevención de enfermedades como la diverticulitis, las hemorroides, el cáncer de colon y otras enfermedades del sistema digestivo.

Los frutos se clasifican en dulces, ácidos, semiácidos y neutros. Entre los dulces tenemos al albaricoque, el anón, el plátano, la ciruela, la fruta bomba, la guayaba y el melón; las ácidas son el limón, la naranja, la piña, el tamarindo, la toronja, la uva, la chirimoya, y de nuevo la guayaba tan gustada; en las semiácidas están la fresa, el mamoncillo, la mandarina, el mango, el caimito, el marañón y el tomate; y en las neutras tenemos el aguacate, la almendra, el coco, el maní, el cacao, la cereza y la aceituna.

Todas son importantes, pero me referiré a las propiedades de las más utilizadas. De las dulces tenemos que el plátano contiene hierro, almidón, celulosa, sacarosa, calcio, fósforo, tiamina y vitaminas A, C, E y B1; su cáscara se puede aprovechar para quitar las verrugas, curar los hongos y ayuda a nuestro sistema nervioso al controlar el ánimo. Por su parte, la cereza contiene hierro, potasio, calcio y las vitaminas A, B1, B2, B6, B3 y C, es excelente para el alivio de la Gota, Reumatismo y la Ateroesclerosis. La guayaba, una de las frutas más importantes que no falta en casi ninguno de nuestros patios, contiene 16 vitaminas, estimula la actividad del corazón y baja la presión arterial.

Entre los frutos ácidos, la guanábana contiene vitaminas C, B y B6, fósforo y calcio en menor cantidad; ayuda a la digestión, desinflama el colon y fortifica la flora intestinal; mientras que el tamarindo es rico en hierro por lo que se usa para la anemia, limpia el sistema hepático, alivia los gases y las inflamaciones de colon; y la toronja es muy rica en vitamina C, cura la diabetes, la inflamación de la próstata si se consume en forma de jugo y también ayuda a bajar de peso.

Por su parte, de los semiácidos tenemos al níspero que contiene vitaminas y minerales, es rico en carbohidratos, la almendra de su semilla sirve para desbaratar los cálculos renales y la cáscara para los de la vesícula; y el mamoncillo además de contener hierro es un diurético excelente para desinflamar la vejiga.

En cuanto a los neutros tenemos al coco, que contiene agua, proteínas, vitaminas A, B, B1, B2, calcio, fósforo, potasio y ácido fólico, y se recomienda no consumirlo con los lácteos porque sus grasas son diferentes, aunque la leche de coco se recomienda para aliviar la tos y el asma; mientras que el aguacate contiene proteínas, grasas, fibras, vitaminas A, C y E, calcio, magnesio y las vitaminas del complejo B, resulta  muy bueno para los gases y su cáscara y semilla se utilizan como antiparasitario, también disminuye los riesgos de enfermedades cardiovasculares aunque no es compatible con productos ácidos ni huevo.


Fruto y partes del árbol del aguacate (Persea americana)

Entre las recomendaciones más importantes para el consumo de las frutas es que estas deben ser frescas, y no mezclarlas con otros alimentos; tampoco se debe abusar de los jugos de frutas ácidas ni es conveniente tomar jugos de cualquier fruta después de las comidas; sino al contrario, antes de estas, preferiblemente con una hora de antelación; y si son las cítricas, consumirlas antes de las 2 de la tarde; además, los jugos deben tomarse recién hechos ya que tienden a fermentarse, por lo que se transforman en fuente de enfermedades. Por supuesto que todas las frutas deben ser bien lavadas antes de ingerirlas y no utilizarlas de postre; pues dificultan la buena digestión. Y la tan socorrida naranja debe consumirse sola, porque como se acostumbra decir, es “oro por la mañana, plata por el mediodía y plomo por la noche”.

Hay que tener cuidado al combinar las frutas porque algunas mezclas pueden resultar inconvenientes. Por ejemplo, la naranja con la zanahoria eleva la acidez, estimula el exceso de bilis y potencian sustancias que afectan el sistema renal; la piña nunca debe ir acompañada con lácteos porque derivan en un tóxico muy poderoso al provocar intoxicación por la bromelina que contiene la piña; la fruta bomba con el limón ocasiona problemas con la hemoglobina; y la guayaba y el plátano, si se juntan, causan problemas de hiperacidez.


Les continuaré ahondando en el tema porque aún hay cuestiones de gran importancia que deben conocer. Cuidemos nuestra salud, no olviden que la vida es una dádiva del Señor.

 

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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