Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Cuarto trimestre 2010

Resolución 1024 X 768

 


¿EL BEATO CHESTERTON?

Por MARCO TULIO SILVA

Nosotros, realmente, no queremos una religión que tenga razón cuando nosotros tenemos razón. Lo que nosotros queremos es una religión que tenga razón cuando nosotros estamos equivocados...
La cita anterior pertenece a Gilbert Keith Chesterton y encierra un mensaje. Su convencimiento de que la Iglesia NO debe adaptarse a los tiempos porque el ser humano, no obstante sus portentosas realizaciones, tiene limitaciones y, por tanto, requiere que lo guíen.

Pero presentemos, en primer término, a este hombre de pensamiento profundo, fértil imaginación y fino humor.
Gilbert Keith Chesterton (1874-1936) fue un intelectual inglés que cultivó con éxito diversos géneros: ensayo, poesía, narración, biografía, periodismo... y que, asimismo, creó un famoso personaje conocido como el padre Brown, un cura-detective que se adentra en el terreno del crimen con la mirada penetrante de quien conoce las cimas del bien y los abismos del mal, aunque sin abandonar su esencia hondamente humana.

Durante un largo período de su vida, Chesterton fue un afanoso buscador de la verdad. En esa búsqueda, contrajo matrimonio, en 1901, con Frances Blogg, una anglicana practicante que de alguna manera contribuyó a que su cónyuge se acercara al cristianismo.

A continuación, tuvieron lugar estudios sistemáticos y una constante correspondencia con sacerdotes católicos, en especial con el padre John O’Connor. Todo lo anterior condujo a un cambio interior, el cual propició que, en 1922, Chesterton se convirtiera definitivamente al catolicismo.

A partir de entonces, deviene defensor de la concepción cristiana. Algunos lo catalogan de “apologista doctrinario de la Iglesia”, pero la intención del creador del padre Brown consiste en salvaguardar una tradición amenazada, es decir, valores permanentes que resultan asediados por el relativismo y el permisivismo.
Sin embargo, el pensamiento de Chesterton va más allá.

Para él, la pérdida de los valores cristianos está determinada no tanto por el extravío ético como por el extravío de la razón. De ahí su juicio lapidario: El mundo moderno ha sufrido una caída mental mucho más consistente que la caída moral. Y de ahí también las siguientes palabras que -según uno de sus biógrafos- pronunciara durante la última convalecencia: El asunto está claro ahora. Está entre la luz y las sombras; cada uno debe elegir de qué lado está.

UNA PROPUESTA DE BEATIFICACIÓN

En su edición correspondiente a octubre-diciembre de 2009, la revista Humanitas, de la Pontificia Universidad Católica de Chile, se hace eco de la presentación a las autoridades eclesiásticas de una propuesta de beatificación de Gilbert Keith Chesterton por parte de la Chesterton Society, asociación cultural fundada en Inglaterra, en 1974, con motivo del centenario del natalicio del célebre intelectual inglés.

Los autores de esa solicitud de beatificación la fundamentan -y cito a la referida publicación chilena- en que “hay una clara evidencia de la santidad de Chesterton; los testimonios sobre él hablan de una persona de gran bondad y humildad, un hombre sin enemigos, que proponía la fe sin rebajas, pero también sin enfrentamientos, defensor de la verdad y la caridad... sus libros, desde Ortodoxia a San Francisco de Asís, desde el Padre Brown a La esfera y la cruz, son brillantes presentaciones de la fe cristiana, testimoniada con claridad y valor frente al mundo”.

Relatan que cuando Chesterton falleció, en 1936, su viuda recibió un telegrama de pésame, en el cual se consignaba la pérdida de un devoto hijo de la Santa Iglesia, defensor rico de dones de la fe católica. El remitente era el entonces papa Pío XI.

HOLA, CARIÑO

Joseph Pearce, uno de los biógrafos de Chesterton, relata la permanencia de Frances Blogg, la esposa del escritor, en los últimos momentos de éste.

Cuando Chesterton despertó por última vez le dijo a Frances: Hola, cariño. Luego se dirigió a su hija adoptiva, Dorothy, con Hola, querida. Fueron sus últimas palabras, a primera vista realmente lacónicas.

Sin embargo, Pearce subraya: Aun así, sus palabras fueron sumamente apropiadas; en primer lugar, porque estaban dirigidas a las dos personas más importantes de su vida: su mujer y su hija adoptiva; y en segundo lugar, porque eran palabras de saludo y no de despedida, significaban un comienzo y no el final de su relación.

Citas de Chesterton

- La afirmación de que los mansos poseerán la tierra está muy lejos de ser una afirmación mansa.

- La habilidad mata a la sabiduría. Esta es una de las pocas cosas ciertas y tristes.

- A nuestros amigos y enemigos los buscamos nosotros mismos, pero Dios nos da nuestros vecinos.

- Cuanto más extendemos nuestros conocimientos, más nos damos cuenta de su limitación.

 

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