Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Cuarto trimestre 2010

Resolución 1024 X 768


Una enseñanza inolvidable

PRIMERO LA PAREJA


Un día acudí a una clase con Norma, mi novia; no recuerdo mucho el tema que se trató, pero lo que sí recuerdo con frecuencia es la dinámica que se realizó. Nos colocaron a todos en un círculo y nos pidieron a ella y a mí que nos sentáramos juntos. La instructora dijo: Supongamos que Juan Pablo y Norma se acaban de casar. Supongamos también que ellos han construido su hogar y establecido sus preceptos. Son felices.
Con el tiempo viene el primer hijo. Entonces la instructora llamó a uno de los jóvenes y le pidió que se sentara entre nosotros mientras decía: Norma y Juan le dan la bienvenida a su hogar. Viene más tarde el segundo hijo y se le pidió a otro de los jóvenes que se sentara al lado de su hermano, entre nosotros.

La familia va creciendo; somos muy buenos padres y literalmente dedicamos nuestra vida a los hijos.
En la dinámica tuvimos cuatro hijos más. En cada ocasión, la instructora siguió sentando jóvenes en medio de nosotros.

El tiempo pasa, y llega el día en que nuestros hijos hacen su propia vida. En este punto, la instructora señaló: Juan y Norma han cometido un gran error, pues han permitido que sus hijos se interpongan entre ellos y ahora, que están de nuevo solos, tendrán que empezar a conocerse.

A continuación agregó que la base del fundamento del hogar no son los hijos, sino la pareja, y que, por tanto, ésta debe permanecer unida contra viento y marea. De hecho, el mejor regalo que se puede ofrecer a los hijos es que estos sepan que sus padres se aman y permanecen unidos; así aprenderán a amar en función de cómo se aman sus padres.

Si los padres no salen juntos, no se siguen cortejando, no se hablan con tiernos acentos y no se comunican entre ellos de manera frecuente y especial, es escasa la probabilidad de tener hijos espiritual y emocionalmente estables, por lo cual, cuando estos partan de casa, la pareja tendrá que afrontar la incomunicación.

No es egoísmo; por el contrario, se trata de un seguro de vida tanto para los hijos como para los padres.
Tengamos el valor de decir: primero mi pareja; de lo contrario, debemos prepararnos para, muy posiblemente, pasar una vejez solitaria, por no haber aprovechado la oportunidad que tuvimos para construir una vida en pareja.

Siga estas sencillas reglas y tendrá éxito:
.-Soltero o soltera: primero tus padres.
.-Casado o casada: primero tu pareja; en segundo lugar, tus padres.
.-Casado o casada con hijos: primero tu pareja; en segundo lugar, tus hijos; en tercer lugar, tus padres.

Si cambia el orden en cualquiera de los anteriores puntos, probablemente tendrá una vejez solitaria.

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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Juan Pablo II

DIRECTORES: Rubén Gravié y Ana María Baldich
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