Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Cuarto trimestre 2010

Resolución 1024 X 768

CONVIVENCIA DIOCESANA DE FAMILIA 2010

En defensa de
la buena tradición

Por ZOILA SANDOR
Fotos: ManRoVal

 

Primeras horas de la mañana del sábado 24 de julio del presente año. Nuestra vista contempla admirada una carga que nada tiene que ver con la de los 600, título en español de la famosa película de Hollywood acerca de la proeza de la brigada ligera de caballería que, en 1936, interpretaran Errol Flynn y Olivia de Havilland.

Tampoco tiene relación alguna con los versos del poeta Rubén Martínez Villena en su Mensaje lírico-civil: “Hace falta una carga para matar bribones, para acabar la obra de las revoluciones”.

Estamos en presencia de una noble carga de personas (niños, adolescentes, jóvenes y adultos, también ancianos), que han venido de diversos lugares de la arquidiócesis habanera (Güines, Cotorro, Punta Brava, Jaruco, Jesús del Monte, Víbora, Marianao, Vedado...) para participar en la Convivencia de Familias, una actividad que se renueva cada año en un ambiente de fraternidad y sano esparcimiento, pero que, además, sirve para mostrar la vitalidad de una institución natural, la familia, que constituye -vale reiterarlo sin cansancio- la célula fundamental de la sociedad.

Hay un primer momento de recibimiento por parte del Grupo de Renovación Carismática, mientras se suceden saludos y abrazos por parte de los asistentes en los amplios jardines del hogar de ancianos de Santovenia, en la populosa barriada del Cerro, sede de la Convivencia. Es el tiempo previo a la celebración de la eucaristía, la cual se efectuará a continuación en la magnífica capilla, insuficiente para dar cabida a tantas personas.
El celebrante es monseñor Juan de Dios Hernández, obispo auxiliar de La Habana, a quien acompañan los sacerdotes que han acudido al frente de sus respectivas comunidades.

La homilía de monseñor Juan de Dios toca aspectos medulares. Se refiere, por ejemplo, a la vulgaridad que ha penetrado lamentablemente el tejido familiar, también lastimado por costumbres incorrectas, como la de hijos que se dirigen a sus padres sin el debido respeto.

Pero el Obispo Auxiliar de La Habana confía en que se preservarán los valores que permitan conservar, como un tesoro, a la familia cubana.

Las lecturas de la eucaristía estuvieron a cargo de jóvenes parejas de las vicarías Norte y Sur. Resulta pertinente destacar, por su impresionante canto del salmo, a la niña Giselle de la Caridad Álvarez Núñez, perteneciente a la comunidad de San Julián de Güines.

Finaliza la santa misa y los participantes retornan a los jardines de Santovenia para retomar las animadas conversaciones del inicio e ingerir el refrigerio que cada uno trae por su cuenta.

Entonces resonó una voz a través del micrófono instalado en el improvisado escenario:

- Familias católicas, acérquense que de inmediato comenzaremos la actividad cultural de la Convivencia.

Y la gente se aproxima. Ahora le corresponde disfrutar el colofón de una jornada mediante la cual, además de confraternizar, acaba de “adorar al Padre en espíritu y en verdad”, para así continuar aumentando la fe.

¿Quiénes son las figuras artísticas que acudieron a la cita familiar sin ninguna incentivación material?
Pues nada menos que la cantautora Liuba María Hevia y el comediante Carlos Ruiz de la Tejera.

La primera interpretó, con su voz maravillosa, canciones transidas de fe en el amor, que incluyeron temas tanto de su cosecha como de la trova tradicional.

El segundo, con sus innegables dotes histriónicas, puso a reír, pero igualmente a pensar, muy particularmente cuando abordó el tema de las palabras sencillas y llenas de educación formal, que corren el peligro de extinguirse en nuestro vocabulario cotidiano: muchas gracias, permiso, perdón, por favor...

Sin embargo, Carlos Ruiz de la Tejera expresó la convicción de que semejante plaga será erradicada por las fuerzas sanas que siempre anidan en el interior de nuestro pueblo.

Cuando íbamos de retirada hacia la Calzada del Cerro, un asistente se acercó para decirnos:
- ¿Estupendo, verdad? Nos vemos en la próxima Convivencia.

- Que así sea.

LA CONVIVENCIA EN CIFRAS

Asistieron aproximadamente 1900 personas, procedentes de 51 comunidades de la arquidiócesis habanera, entre ellas, por sólo mencionar algunas, San Julián de Güines, los Padres Pasionistas de la Víbora, Nuestra Señora de la Caridad del Cobre de Punta Brava, El Buen Pastor de Jesús del Monte y San Juan Bautista de Jaruco.

 

¿POR QUÉ?

Yanet Caraballo, integrante de la comunidad de los Padres Pasionistas de la Víbora, asumió la responsabilidad junto con su esposo, Habey Hechavarría Prado, de conducir la actividad cultural de la Convivencia.
¿Por qué acuden cada año, incluso viniendo desde lugares lejanos, tantas familias a estas jornadas?, le preguntamos.
“Una de las motivaciones para asistir a la Convivencia -fue su respuesta- es la oportunidad de confraternizar con hermanas y hermanos de otras comunidades. También representa un día especial para mí, porque estoy en familia junto con mi esposo y nuestras hijas”.

 

FAMILIAS CATÓLICAS, ACÉRQUENSE

Así se exhortó a través del micrófono instalado en el escenario. Y las familias se aproximaron para disfrutar, como colofón, la actividad cultural de la Convivencia, la cual estuvo a cargo de dos populares artistas, la cantautora Liuba María Hevia y el comediante Carlos Ruiz de la Tejera.


Liuba María Hevia

Carlos Ruiz de la Tejera

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Juan Pablo II

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