Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Tercer trimestre 2011

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A Jesús, de la mano de María

Por GISELLE GRASS


Durante todo este año hemos sido testigos de innumerables demostraciones de cariño y amor filial para con María de la Caridad del Cobre. Han sido muchas las iniciativas para lisonjear y mostrar la devoción a la Virgen, previo al Jubileo del 2012, año en que todos los cubanos festejamos el 400 aniversario del hallazgo y permanencia de la imagen de la virgen de la Caridad del Cobre. Para celebrar ese gozo y en espera del inolvidable paso de la imagen mambisa que recorrió la Isla, aconteció en muchos hogares de las vicarías de la Arquidiócesis de La Habana, la entronización de la Virgen de la Caridad dentro de cada hogar que lo solicitaba, lo cual significó una experiencia de amor gratificante, tanto para las familias que la recibieron en sus casas como para los que la llevaron hasta cada pueblo, caserío o batey. Son muchos los testimonios y grande el sentimiento que despertó el íntimo encuentro con la Señora de Dulce Nombre.

Desde la parroquia de San Nicolás de Bari (Vicaría Este) Tomás González calificaba de bendita su llegada hasta los pueblos, caseríos y los quince bateyes que recorrieron, entre ellos, los bateyes del central “Héctor Molina”, “La Primavera”, “El Mamey”, “El Recurso”, “Santa Rosa”, “San Antonio”, “Pedrín Troya” y “Pata de Vaca”. Él nos comenta: “En los mismos, se encontraron matrimonios de más de 35 años de casados y familias unidas; esto consolidó para quienes realizaron esta idea, que no todo está perdido y al encuentro con divorciados, familias con problemas materiales y espirituales, se ratificó la necesidad de salir de nuestras comunidades eclesiales para acercarnos a ellas y prestarles ayuda y apoyo”. En estos últimos meses, ayudados por hermanos misioneros de otras comunidades, incluyendo las hermanas de la Congregación del Sagrado Corazón de Jesús y de los Pobres, que radican en Nueva Paz, se recogieron muchos testimonios de lo que significó la entronización de la Virgen en sus hogares, entre ellos cita los de:

Elisa y Eugenio (“La Mosquera”, central “Héctor Molina”): “Fue una cosa muy grande porque la Virgen vino a visitarlos en su casa. Son devotos de la Caridad desde niños porque sus padres les enseñaron el amor a la Virgen”.
Miriam y Juan (batey “Pata de Vaca”): “La Caridad es la Madre del cielo, la que nos acompaña siempre, la que identificamos con Cuba, con el Himno y la Bandera. Ella intercede por nosotros y a través de ella nos concede su gracia. Es un gran favor que nos haya venido a visitar a nuestro hogar”.
Dalia, madre de una hija minusválida (batey “La Primavera”): “La Caridad me da fuerzas y esperanzas para seguir en la batalla por vencer las dificultades”.

Rosita Fumero (comunidad de San Nicolás de Bari): “La Virgen de la Caridad está estrechamente vinculada a la familia, a nuestras raíces culturales, a nuestras luchas independentistas y actualmente se nota, más que nunca, a través de la peregrinación, un despertar de la fe en muchos. Ella constituye un punto de apoyo fundamental en las alegrías y tristezas de la familia”.

Amor y Vida realizó algunas visitas a hogares cuyas familias solicitaron la entronización de la Virgen. En la vicaría Sur, nos comentó Amparo Forte, de la comunidad de Los Pasionistas en la Víbora, quien recibió la imagen junto a su familia y a un grupo de amigos de manos del padre Isaías Rodríguez, c.p. de cómo, al calor de las oraciones, cantos y la narración de la historia del hallazgo de la imagen de la Virgen, para las personas presentes que no frecuentan la iglesia fue un despertar a la fe y sobre lo que representó para ella nos cuenta: “Recibí la imagen con mucha devoción y alegría. Esta estampa significa un poco de la historia que vamos a celebrar por el 400 aniversario del hallazgo de la imagen en la bahía de Nipe. Además de los sentimientos que llenaban la sala de mi hogar, colmada de vecinos creyentes y otras personas no tanto, junto a mi familia; y que desconocían gran parte de la historia, tuvieron la oportunidad de escuchar las palabras del padre Isaías. Otros de los presentes solicitaron recibir estampas con la bendición. Tenemos que mantener viva la fe y la visita de nuestra Madre nos ayuda a ello. No podemos permitir que la fe se pierda en las futuras generaciones”. Amparo nos contó que posee una imagen de la Virgen que pertenece a su familia desde 1926 y ha pasado de generación en generación, a la cual le debe muchos favores concedidos.

De la misma comunidad, Isabel Romero Cleman, reunió entre vecinos y amistades un número aproximado de 20 personas, ella nos cuenta: “La Virgen tiene mucho significado para mí porque he recibido de ella muchos beneficios palpables. Al ser natural de Santiago de Cuba he visitado muchas veces su Santuario. El recibimiento fue muy emotivo, con mucho amor y veneración por nuestra Patrona. Aquellas personas que llegaron hasta mi hogar, quizás por un poco de curiosidad, y que no tienen costumbre de asistir a la iglesia, o de poca fe, les llegó el impacto de la presencia de la Virgen. Vi lágrimas en los ojos, tanto de mujeres como de hombres, quienes a la vez supieron un poco de la historia de la Virgen Mambisa que acompañó a los soldados que lucharon por una Cuba libre.”

Por otra parte, en la vicaría Oeste, en la comunidad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, de Punta Brava, la entronización de la Virgen en los diferentes hogares vino a consolidar la fe de cada familia. En este caso, Rodolfo Loiz llevó la imagen a cada miembro del Movimiento Familiar Cristiano (MFC); y en una bella celebración con flores, el cirio y cantos a la Madre, hizo un envío con carácter misionero de esas familias para llevar el mensaje a amigos y vecinos. De este envío resultó que en cada casa donde se realizó la entronización se reunieran muchas personas creyentes y no creyentes, pero que en general demostraban respeto y devoción.

María Consuelo Reyes, miembro de esa comunidad, desde su propia casa, donde se encontraba enferma, a cada amigo que la visitaba lo convidaba a participar en el encuentro con María; y el día señalado allí estaban todos; reunió alrededor de 30 asistentes, entre amistades, personas mayores y niños.

Lázaro y Maidel, miembros también de la comunidad, matrimonio joven con tres hijos, recibieron la cariñosa visita de la Madre, y compartieron junto a vecinos y amigos. Lázaro llevó su alegría (por varias veces solicitada) hasta un caserío cercano, donde se trasladaba en bicicleta y cada vez lo esperaban más personas para recibir en sus casas la presencia y la bendición de la Virgen.

Otros miembros de la comunidad, como René Benítez y Rosa Pedesmonte (Pucha), visitaron muchos hogares para llevar a ellos la alegría de la estampa bendecida.

También en las casas de la zona correspondiente a la Parroquia de San Juan Bosco se llevaron a cabo numerosas entronizaciones, que llegaron a un total de 3 092 hogares; ello requirió de un serio esfuerzo de organización. Son muchos los testimonios de lo que significó para esas familias la visita de la Madre de todos los cubanos, por razones de espacio, reflejamos de forma sintetizada algunos de ellos.

María Dolores Herrera: “Esta Virgen María, la que Jesús en su agonía en la cruz nos dejó como legado, “Hijo aquí tienes a tu madre,” es la que hoy, bajo la advocación de Virgen de la Caridad del Cobre, peregrina por nuestra patria, y presenta a su Hijo en sus hogares para que se amen los unos a los otros como ÉL nos amó”. A continuación nos ofreció un interesante testimonio de cómo, a través de su intercesión ante Dios, obtuvo que su hija de 15 años, quien se encontraba en estado muy grave, se sanara; hoy tiene 40 años. Antes, tenía su estampa, a la que siempre le daba gracias, en su cuarto, en la puerta del escaparate; pero comprendió “que la imagen de la Virgen debía estar en un cuadro colgado de la sala de la casa para que todos la vieran.”

Por su parte, Martha Cortés considera que “la entronización de la Virgen en los hogares aledaños a la parroquia es uno de los regalos más bellos que la comunidad les ha podido dar”. A lo largo de las distintas visitas efectuadas, a las casas de las familias que la recibían, encontraron criterios muy valiosos hacia la Madre, además de una fe profunda; y su deseo de situar su imagen en un lugar destacado, como reina del hogar. “Fueron muchas las muestras de agradecimiento y regocijo expresadas por las familias que las recibieron, porque reconocen que Ella es mensajera del amor de Dios para todos los cubanos y nos une a todos”.

Quedan muchísimos más testimonios por presentar; pero, estimamos que con los presentados, nos podemos hacer una idea suficientemente abarcadora; si es que alguien tenía dudas de lo que representa María de la Caridad del Cobre para los cubanos, sus familias, la sociedad y la identidad nacional.

La Fe católica reconoce y proclama a María como signo privilegiado del amor de Dios. Ella acepta Su Voluntad y en ella se hace el milagro de la Encarnación, a través suyo es que viene Jesús al mundo para la salvación de todos los hombres. Es Dios quien no las entrega como Madre y por ello la recibimos y aceptamos con verdadero cariño. De esta forma, el misterio glorioso de la maternidad nos reafirma y nos une como verdaderos hermanos.


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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

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