Amor y Vida
Publicación Trimestral del Movimiento Familiar Cristiano
Arquidiócesis de la Habana

Cuarto trimestre 2011

Resolución 1024 X 768 / 32 bit

 

 

... y brille para ellos la luz eterna...

Aunque camine por valles oscuros no temo ningún mal, porque Tú estás conmigo…
(Sal 23, 4)

 

El Consejo de Redacción de Amor y Vida desea rendir homenaje a dos entrañables hermanos en la fe y en el servicio a las familias que ya no están físicamente entre nosotros porque partieron a la morada que el Señor tiene preparada para sus fieles amigos. Sencillo, pero sentido homenaje, cargado de agradecimiento a Dios, porque nos permitió disfrutar, en nuestro peregrinar, de la compañía y colaboración de estos hermanos cuyo testimonio de entrega y servicio al prójimo nos servirá de guía a todos, pero especialmente, a los que les conocimos y trabajamos con ellos.

Monseñor Fernando de la Vega Benson

Para los que lo tratamos durante años, recibimos sus clases sobre didácticas, comunicación social, o escuchamos sus sugerencias en torno a revistas eclesiales, siempre fue el padre Fernando. Animoso, con su verbo entretenido y la palabra exacta; sus opiniones certeras y su chanza criolla, era capaz de atender innumerables proyectos a la misma vez, con esa gran capacidad de trabajo que fue característica en él.
Presidente del Tribunal Eclesiástico, profesor del Seminario, asesor de revistas eclesiales y escritor en muchas de ellas, párroco de la iglesia de Nuestra Señora de Montserrat en el complejo municipio de Centro Habana, donde acogió desde los Alcohólicos Anónimos hasta los enfermos de VIH, monseñor representa una pérdida sensible para la Iglesia cubana. Y en especial para nosotros, la revista Amor y Vida perteneciente al Movimiento Familiar Cristiano. Aún ya aquejado de su enfermedad, recibía los textos para su aprobación, antes de llevarlos a la imprenta; sin imposiciones, sino a través de sus expertas sugerencias.

Colaboró desde sus inicios con sus atinados Meditemos, en los que, desde una perspectiva hondamente cristiana, reflexionaba sobre los valores de la familia. Por fortuna para nosotros, nos dejó plasmadas sus ideas en muchos más que continuaremos publicando en próximos números.

El pedagogo intrínseco en él, unido al diestro sacerdote, siempre humilde, conllevó a que los que lo conocimos, nos enriqueciéramos espiritualmente. Hemos quedado en deuda con él, porque le debemos el artículo que nos solicitó sobre la historia de su parroquia amada, la cual atesora en sus archivos importantes documentos.

El 12 de octubre partió a la Casa del Padre, pero nos dejó el regalo de su presencia entre nosotros. Que Dios y la Virgen María lo acojan en su seno. Amén.



José Nemesio Llas




El pasado ocho de septiembre, Pepe, como todos lo conocíamos, dejó este mundo para ir al encuentro del Señor, tras una repentina enfermedad. Hasta su comunidad de Nuestra Señora de la Caridad del Cobre, en Punta Brava, su pueblo natal, llegaron para despedirlo amigos, familiares, vecinos y muchos fieles que le estimaban. La ceremonia religiosa estuvo presidida por monseñor Rodolfo Loiz; además de la presencia de los padres: Jesús, del Santuario Jesús Nazareno de Arroyo Arenas; Ángel Manuel Cortinas Fariña (padre Manolo), quien fuera párroco de esa comunidad por más de diez años, muy querido en ella; y Luís Alberto Formoso, asesor del Movimiento Familiar Cristiano (MFC).

Pepe se inició como animador del MFC en el año 2001, en unión de su esposa Georgina Cerero (Yoyi) con quien compartió su vida por 36 años de casados. Juntos comenzaron una labor en la comunidad, donde fueron involucrando a matrimonios amigos, iniciando a otros; y cada vez más, enriqueciendo y exaltando los valores de la familia, la amistad y los buenos frutos del sacramento del matrimonio. De esa labor quedan hoy las tertulias con el rezo del rosario en familia; el café de los domingos en el salón contiguo al templo; y otras iniciativas que se derivaron de matrimonios más jóvenes, como el desayuno para los más necesitados; además de la unión que creció, muy acentuada, hasta convertirse en un grupo familiar numeroso, que comparte la fe y la alegría, pues no faltaron las excursiones y visitas a otras comunidades con motivos festivos.

Cabeza de familia y padre ejemplar, junto a su esposa, fueron capaces de educar y formar a toda su familia, incluyendo a su hijo mayor, en la fe cristiana, para constituirse en un pilar de su comunidad eclesial. Ya no lo le tenemos físicamente junto a nosotros, pero podemos estar felices con el recuerdo de su paso a través de nuestras vidas: su carácter fuerte, sus muchas ocurrencias debidas a su buen humor criollo, su marcado sentido de la tradición familiar; y por su legado de entrega y fidelidad cristiana.

Lleguen hasta sus familiares y amigos más cercanos, nuestro sincero agradecimiento por su servicio incondicional, especialmente por el trabajo desarrollado al frente del Movimiento Familiar Cristiano.


¡Descansen en paz, hermanos!
Consejo de Redacción


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Cuba, cuida a tus familias para que conserves sano tu corazón
Beato Juan Pablo II

DIRECTORES: Rubén Gravié y Ana María Baldrich.
CORRECCIÓN: María del Carmen Muzio.
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