La Vida por delante
Sin esperar a darnos cuenta
ANTOLOGÍA POEÉTICA

Doribal Enríquez


 

La soledad de los verdugos (1999)


Carbón

los espejos de lezama
reflejan las mejillas cortadas del danubio.

tu rostro heridándose
y las manos buscan inmemorias.

tras la taza,
el periódico con las mismas noticias.
delante, ponce, con sus grises.

él mismo no podía con tanto
y se puso a garabatear al pie del candelabro
-abuelos y siervos renuncian a tu mirada cómplice.

y somos los héroes de bosques extirpados
si tu cuchilla corta, en un sesgo,
las palabras.
lavamanos por cuyo caño se van, si las dejas,
las migajas de ponce.
no se preocupen, acusa lezama,
y busca algún indicio de café.
ya vendrán a traernos los panes y los peces,
dice ponce desde su mano,
pero no fueras tú,
ya sin color.

 

No es aquella mujer

buenas tardes/buenas tardes/buenas tardes...
el pan dormido
josé soler puig


tus ojos son una larga avenida
donde los niños no están, y los ancianos
van dejando los bancos como tumbas.

¿otros los que abren sus alas?
¿habré confundido gentes inventándose sus orgías?

mañana, mañana,
dónde estarán mi odio y mi añoranza.
tararí tarará, la vecina y el nieto, pan blanduzco,
café fuerte y quiero que el teléfono suene a esta hora,
un riiiiiiiiinnnng larguísimo
y yo pudiera oír un resoplido,
pero no fueras tú,

sino el vagón pasando.
soñar otro tiempo donde alguien
salva el polvo y se hunde en el suyo.

cierro los ojos en este puig
para no verme más
como un inmigrante del olvido.

 

Cosa, meses

lugares del año donde todo parece
va a desembocar a incertidumbres.
días en que si uno quiere puede ser otro,
mas una sola cosa en la distancia.

barajas; y jugamos, luchamos con ellas,
nos asimos.
-uno es la esperanza, la muerte, compartidas.

naipes envainados
para que los labios esbocen su sonrisa,
y nos abracemos en cualquier hora y lugar.

 

Invierno, su desnudo guante

azar preguntas.
un soplo nos deja desnudos,sin tristeza.
tal parece que dejamos encerrado a dios y los ángeles
en esta cámara llena de telarañas y leyendas.

entonces, pido que oremos,
aunque nadie nos recoja en una foto.
solo nosotros, sin testigos
-alguien reproduce el acontecimiento
en otras manos.

 

Enemigos por todos lados

el agua, hija del caos,
se entrega al verano inmemorial,
al bosque donde la lluvia cesa.

llegar de un lado al otro de la serpiente;
el pasado puede venir de alguna parte
viviendo del polvo, las huellas,
la cacería que supone la memoria.

una y otra vez,
haciéndonos cómplices a todos, en silencio.


Todo el tiempo...

eliseo nos pide una pose
de caracoles o momias,
y tomar, al fin, la fotografía.

se niega a olvidar sobre esta tierra
donde la memoria es una lástima.

 

Ecos en ciudad dormida

los cuerpos
esperan la cópula, la eterna armonía.
algo se quedará:
el mediterráneo, la angustia de londres o la habana.

rueda donde nos toca cumplir, el hijo, el amor,
las bondades de una ciudad petrificada
en sus antiguos encantos.

música con que los habitantes olvidan.
futuro, esperanza,
ocupan nuestras voces.

ciudad acorralada por símbolos de invierno
-dice silvio de otro espacio que no es mío-;
ese espejo nos devuelve a la luz,
porque las signos son escarcha de un tiempo indefinible.
todo queda a merced de los símbolos,

mientras los pájaros, que antes volaban hacia el sur,
se quedan varados en medio de la calle.

gente amable en las noches tempranas
cuando escasea el alumbrado,
y, presa en sí misma,
ocupa los cuerpos para no quedar rendida.

 

La bruja

a la hoguera con ella.
adivina suertes y ofrece algunas culpas.
a la hoguera con ella,a la hoguera.
péndulo de alquimia,
ojeras de niño enfermo,
manos de ausente, de calle deshabitada.
por no brindarse como mujer ni hombre.
si nos dice tormenta, la ahuyentamos,
si nos reserva un amor, llega el castigo.
hay una luna para que se ahogue en ella,
y somos quienes sucumbimos entre la noche y la soledad.

cuando pase riendo, cercénese su risa,
su voz de tumba.
si llora, despejemos los ojos,
el presente parece escapado del misterio
y a nadie le hace falta sufrir por poca cosa.

a la hoguera con ella,
no vaya a ser que la magia se vuelva esperma.

un día volaremos,
saltaremos las torres, el abismo,
por encima de dientes y lagartos.
para que no nos identifiquen con su suerte,
a la hoguera con ella,
a esa triste hoguera humana.

 

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