La Vida por delante
Sin esperar a darnos cuenta
ANTOLOGÍA POEÉTICA

Doribal Enríquez


 

 

Otros poemas inéditos

 

 

Houdini

puede amarrarse y desamarrarse en plena calle línea
un domingo en la tarde,
cuyos candados son la poca gente,
el polvo, los vientos de cuaresma.

puede meterse en su baúl de feria,
plasticarlo,
ponerle guirnaldas navideñas,
que por allí no pasará ningún monstruo.

despertará como de un sueño,
y es el gran mago tejido entre tinieblas,
encerrado él mismo en una isla
que lo ve ensortijarse en plena avenida,
como quien busca la muerte por segunda vez.

como gato en vida octava,
se desamarra, busca aplausos,
y sólo desde algunos balcones lo miran
con aires inconformes, de burla,
y le gritan ¡eh tú, ¿esperas una guagua?!

recoge los bártulos, las cadenas, los nailons,
se va triste por medio de la calle
y al comenzar la noche ennoblecida,
pasa un vehículo,
lo torea, lo embiste,
pero está muerto, demasiado muerto,
y desaparece entre los invisibles transeúntes.

 

Cecilia Valdés

 

me quedo sin pasado,
como tú,
y siento bombas
haciendo añicos mis recuerdos
-guernica, budapest.

dejamos atrás familia, amigos,
sucesos
que para muchos ya no tienen sentido.
las chicas en la playa con calzones
celebran al galán, bigote manubrio,
el bastón que anuncia la tormenta a lo lejos.

y a lo lejos olvido,
soles rojos,
gladiolos y perfumes,

con la profecía de tocarte una mano,
darte un beso,
aunque fueras adúltera,
y parecieras blanca como vela de barco.

a lo lejos la pubertad,
resuelta a vivir
para demostrar que no hay que esperar cien años
a que vengan a enseñarte las promesas.

los señores
traen olor a polizontes.

somos quitrín, volanta, sesgo,
discurso oportuno del inglés
que anuncia tu libertad
sin nada que no sea tu cuerpo.

y nada importa
si tu hombre sacrificó su destino

cuando mirar una mujer era un milagro
elegido por ángeles.

lejos todo,
el color que llevas,
el puñal, el delirio,
la música
de la que huimos y a donde todos vamos
a morirnos un día.

el tiempo, barco negrero,
se llevó la audaz melancolía,
la memoria que quiso defenderte
aunque no fueras blanca,
más bien fugitiva, exiliada.

 

Francois Villon

 

unos niños se acercan;
no es el color de la piel, su ropa, su decir,
que te conmueven.
acostumbrado a posadas, puentes,
los caminos;
monjes insinuados, chicas
que sólo piden a cambio un alimento;
truhanes y agoreros.

te han mirado como francois villon,
no como turista;
sacas interminables pergaminos
que desenrollas por la acera.
sonrisa,
sol del caribe que tanto te castiga,

llega a tus manos sudorosas, a tu voz,
y cantas las últimas octavas, el fresco endecasílabo.

te halan por el pantalón
y repartes postales y recuerdos,
que salen apresuradamente de tu aliento.

uno rompe el encanto:
¿por qué no nieva por tu piel si tanto sufres?.

y ahí empiezas a llorar monedas extranjeras.

 

Can can…

 

la pierna se eleva, alevosa,
como la incertidumbre
que al público envuelve.
desnuda sus gestos,
su demasiada risa
capaz de tragar la noche
que sobre el proscenio dibujan futuras bienvenidas.

olvida
los barrios irreales de la infancia
cuando
la orquesta nos empuja a sus mentiras,
iluminadas.

el comediante ríe y es una mueca sonora.
no alces esa pierna

ahogada en las telas
donde anuncias playas que todavía no están.
te lanzas
buscando adolescentes y poetas
- el dinero no alcanza.

can can,
tu piernas al borde del suicidio.
la orquesta desigual se pierde
en los cafés, retratos, penumbras,
ausentes y tristísimos.

 

Love… Love…


hacer el amor y no la guerra
(consigna hippie)

no fuimos rebeldes,
elegidos,
ni nos tocamos las manos
a la intemperie de una ciudad que comenzaba sus misterios.

adolescentes siguiendo las noticias
que anunciaban la muerte.

palabras como éxodo, amar, extrañarse,
primera impresión de una patria sin fondo.

y esas muchachas
más allá del tiempo,
del edificio derrumbado
donde nadie quiere recordar.

repito tu nombre para rescatar señales,
frases repetidas
que nos debían convertir en hombres y mujeres.

inglés clandestino,
saya larga para ojos oficiales;
tus ojos escondidos de todos menos de mí…

ser mejores
para que lo comprobaran diariamente
-y ya nadie habla de eso.

pero tu hija ya no es igual a nosotros,
y nada se parece.

volvemos a la soledad,
más grande,
disfrazada de ejemplos y canciones.

nuestros nombres no se exilian
a pesar de tantas agonías.

vivimos en registros,
distinto al profesor cuando leía en la lista
nuestros nombres completos
-qué se han hecho, qué piensan.

niños escudriñan cristales calobares
donde se estrella el profe enredado entre nombres.

llenos de inmortalidad,
y el clown ferdinando en su bostezo.

el pre allí incólume…
ambos vencidos de antemano.

 

Señor cartero


please, míster postman
lennon y mac cartney

desde la última vez pasó tanto tiempo,
que mis manos lloran otras manos,
se culpan de no enviar memorias,
un chance, mentiras, azulejos.

alguien desde el cielo intratable
vino a ver si traías botellas con mensajes
-excusas y promesas ya fueron inventadas

dígame si halló cartas camufladas,
para que no piensen mal de uno.
una mano hace por escribir desde el tren de einstein, detenido.

a lo mejor traen corta uñas,
fotos de un jugador de grandes ligas;

solo quiero unas letras,
unos minutos:
revise su alforja, sus ideas sobre direcciones y gente
-llame con discreción, así los vecinos no se enteran.

verá cómo cambia mi rostro
si la carta habla de los que se quedan solos.
esa letra cambiará el curso de nuestra conversación,
y a partir de ahora no gritará mi nombre y apellido
mientras los vecinos, curiosísimos, bajan la radio.

lleno de confabulación,
compartirá la rabia de que nuestro equipo,
este año, no ganó el campeonato.

seré distinto
a cuando llegaban cartas limpiamente.
comprenderá que uno se prepara y está alerta,
el tiempo no es el mismo para todos
y envejecemos pensando que los demás son eternos, en esa isla-gaveta del nunca jamás
donde nadie está muerto,
y esperan por nosotros.

 

¿Regresa el hijo pródigo?


qué otra cosa hay en la escritura,
qué cosa en fin que te avergüence.

si pudiéramos partir desde ahora,
no por la muerte, el amor, las vecindades;
sino como bola de nieve, los amigos del barrio,
matamoros y el trío que en el bote
eternamente rema.

la contestadora traduce
en forma de muecas.

la marca en la pared indica que hubo una escalera,
un balcón, un baño.
pero otros pasan, absortos,
a comprar
y no se detienen a reparar en las huellas.
retornas al mar y allí no hay nadie;

las naves parten,
por eso bautizamos la costa
con estampas, polvos,
en una extraña peregrinación
del eterno retorno.

pero el horizonte no está colgado en la pared.
se persignan
en pos de escrituras y vergüenzas
languidecidas bajo el brazo.

irnos
sin good bye para que nos entiendan,
en una cofradía
de utopistas, suerteros,
con la benevolencia merecida del regreso.

 

In memoriam

levantas el cuchillo una y otra vez
para señalarme, allá a lo lejos,
dónde estaban árboles, gorriones,
el dulce rincón desde donde,
mucho antes,
veíamos caer la tarde enrojecida.
señalas con ahínco
cómo era
la bodeguita del medio
donde encendíamos hogueras
con una simple mentira.

ahora reclamas
nuestras vidas,
este pan que brindo con amor y osadía.

 

No hagas caso de la gente, sigue la corriente y quiéreme más

añejos licores se enredan
en una ciudad a prueba de su olvido.
amor tintineando en los vasos
que el empleado limpia por una eternidad.

carnaval, serpentinas y puñales
van a resolver con rabia su venganza
-tiempo a pesar suyo, a pesar suyo.
en su lugar, vírgenes vestales
(nu es tra ra iiiiíz).

por las cuatro esquinas hablan de los dos
es un escándalo dicen… dicen... dicen…

la canción no acopla en el tocadiscos acord
de donde surgen imprevistas canciones siberianas.

presento credenciales al barman.
-él, se ríe-,
me señala al toilet
donde un personaje con servilleta y todo.

desde algún rincón
las bocinas devuelven voces como de un tiempo

detenido,
que puede ser éste, aquí, ahora.

flota en el bolero como una señal.

 

Muerte de un viajante

el viajante sucumbe a cualquier hora
-nadie lo oye despedirse.
en él se agota lo innombrable, el delirio.
el viajante se nutre de esperar auto,
barcaza, aves migratorias.

lo quiero alcanzar, no por viajero,
sino por testigo
de quedarnos mirando cómo llueve.

el viajante es un saludo,
un e-mail,
un camino,
como sólo pueden los dobles en el cine.

va o regresa, y, de cualquier forma,
yo lo alcanzo.

 

Nuestra alma se va

acertijos para cada momento.espiral
donde tuvimos la certeza
que esperaban
-intento de increencia.
el pirata regresa por el botín,las mujeres.
si hubiera fotos, dejábamos la impronta;
emigrar es dejar los ojos pegados al cristal.
si nos piden,
les muestro las torres bajo tierra,
los corazones doblegados por flechas,
y aún así preguntarán dónde estábamos,
en qué momento, espacio, justos,

herencia,
turbias maniobras
por si faltan noticias,
y dejo mi fe para cuando regresen
los días como polvos.

 

Vindicación


all the lonely people where do they all come from?
john lennon

joven en el parque:
palomas, ancianos, homero sobre las rodillas
-pose en ese banco.
a lo lejos, un anónimo alumno,
también un piano, un gallo, un cuervo a punto de gritar.

no sabe de plusvalía y presupuestos.

mucho tiempo después,
conocer violines y pandillas;
y se sienta a sopesar
su destino
(gente amistosa, nostálgica, confusa),
echa una flor, y deja su vida en ese gesto.

intentamos descifrar tras el lente.
no puede llorar ni compartir con nadie,
espera que hablemos en su nombre,
subvertir la magia,
esa burla a todo lo sagrado.

por esa heroicidad de hormigas fuimos designados
a suburbios, playas, enemigos.

solicita una cámara:
se sienta,
disparo,
me someto.

 

Se ofertan musas


Afortunado cinismo
federico fellini

libro de otros libros,
materia y simulacro.
dirás todo está ya dicho,
y debo llenar cuartillas, unas tras otras.

sin asteriscos ni cursivas,
miras por la ventana las vallas
plenas de paraísos anunciados.

epítetos para la cita del poema
-el empedrado camino del infierno
trata de borrar las buenas musas.

 

Nostalgia anticipada

en casa se guardó el arbolito de navidad
como a una mala palabra
-30 años más tarde, ahí estaba
detrás de los cristales de la tienda.

no volví a ver a mis primos,
las nueces, avellanas.

todos ellos me saludan con una extraña vocación de vacío.

regresan en tropel gangarrias, fin de año,
como culpables tratando de salvarnos.

¿dónde han ido todos?,
¿qué de sus promesas
para que hayamos invertido nuestra vida?

 

Nombre de quien regresa

compromiso para cada ocasión;
también hallas un papel en blanco,
un aviso, una caricatura,
mas el viento te empuja a encender la radio.
crees oír tu nombre;
noticias repetidas:
recuerdas al vecino, al compañero
incitándote a escribir sobre la noche.

nadie comparte, y cuando lo hace
descubres como si te hubieran llamado,
no por tu nombre
sino por el silencio.

 

Ponerse de su lado

dicen un nombre,
pero nadie sabe tu rostro ni tus ojos.
y una reacción en cadena te hunde en el piso;
dispuesto a inmolarse ante todos
-todos e inmolarse son palabras extrañas.

uno sólo piensa en su regreso
y él, lleno de regresos,
planifica el horizonte.

y aún después le deseamos éxito,
como si tras él se fuera nuestra alma.

 

Billie Joe que estás no sé donde

el cantante actúa en la habana en 1979

y miras desde tu cámara
a los que nunca pudimos saludarte.
hace mucho tiempo,
no me imagino en alguna butaca.

memoria disuelta.
una barcaza a la deriva pide un ultimátum,
para ver la misteriosa lucidez de lo foráneo.
tierra prometida
sin escuchar media noche,
el show y los cielos,
a los que nunca fuimos invitados.

 

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