Boletín PJCV, Edición No 4, Iglesia Católica, La Habana, febrero 2009
100% Amor y Servicio

En la búsqueda de otra historia con gran carga de amor y servicio los mismos jóvenes de mi comunidad me comentaron sobre un proyecto social que desde que lo conocieron les cautivó grandemente por su alto grado de nobleza y entrega al trabajo en el barrio. Así un domingo me dispuse a acercarme a una de las integrantes de ese proyecto para que me contara en detalle la labor que realizan y poder ver personalmente esa noble tarea, aquí está el resultado de esa entrevista.
Entrevista a Ana Rosa Pacheco Macías
de la comunidad de Jesús Obrero
Por: Diosy Díaz Martínez
Comunidad: Siervas de María. Vedado
Diosy Díaz: ¿En esencia en qué consiste el proyecto social comunitario con los niños del Fanguito?
Ana Rosa: El proyecto fue promovido por un grupo de hermanos polacos, que un día se acercaron al grupo de jóvenes de nuestra Iglesia y sembraron en nosotros el bichito del trabajo humano por nuestra sociedad. A partir de ahí nos pusimos a pensar cómo podríamos darle vida a esa idea en un proyecto concreto y así surgió el Grupo de Ayuda a los niños del Fanguito. Este proyecto consiste en dirigir a estos niños un conjunto de actividades como juegos, dibujos, lecturas, y dinámicas en general que, además de la diversión en sí, les deje un mensaje de amor y con mayor expectativa un mensaje de amor cristiano. Hemos llegado a organizar un grupo de football que motiva grandemente a los niños y nos permite mediante el juego mostrarles el disfrute de la competencia fraterna y transmitirles enseñanzas de trato respetuoso y amistoso hacia el prójimo. Para todo esto ha sido de gran ayuda la colaboración incondicional recibida por los hermanos polacos quienes donaron los uniformes y balones para el equipo de football, lo que les aumentó la ilusión de sentirse parte de un equipo con mayor seriedad, así como otros materiales para las dinámicas. De igual manera hemos contado en todo momento con la ayuda de las hermanas Misioneras de la Sagrada Familia quienes siempre están atentas a cualquier necesidad material y espiritual que se nos presente para la mejor atención posible a estos niños, así como muchachos de la Escuela Internacional son partícipes junto a nosotros.
DD: ¿En esencia cuál es el propósito que se han trazado ustedes como jóvenes en este proyecto?
AR: Este es un proyecto comunitario que decidimos encauzar a la atención de los niños de la comunidad del Fanguito buscando revalorizarlos en cuanto a la apreciación que de sí mismos  deben tener como hermanos en Cristo, en contraposición a las peculiaridades del contexto inmediato en el cual se encuentran insertados. Intentamos mostrarles con amor domingo tras domingo que somos todos iguales para Dios.
DD: ¿Dónde realizan las actividades programadas con los niños?
AR: En un principio entre nosotros mismos (el grupo de jóvenes de Jesús Obrero) nos dimos a la tarea de limpiar y reparar, en la medida de nuestras posibilidades, una cancha abandonada como basurero para el desarrollo de los juegos deportivos y no deportivos, por el día para los niños y por la noche para los jóvenes. Por otras razones ya no podemos continuar ahí por lo que luego de probar otros lugares nos hemos establecido con más estabilidad en el portal de Venancia.
DD: ¿Además de las actividades acostumbradas han podido insertar otras que enriquezcan el proyecto?
AR: Sí, realizamos excursiones dos veces al año, hemos ido al Acuario Nacional, al Museo de Ciencia, donde junto con la visita preparamos actividades o charlas para que los niños puedan aplicar todo lo aprendido a la vida. También hemos desarrollado obras de títeres y talleres de papel maché, y además queremos promover intercambios de football con otras Iglesias y el programa “Viva” que trae varios folletos enfocados a reconocerse como persona y a manifestar el amor al prójimo, este programa está segmentado en cuatro ciclos.
DD: ¿Cómo fueron sus inicios en esta noble aventura?
AR: Bueno ya nosotros llevábamos un año reuniéndonos como grupo y realizando encuentros de formación, cuando un buen día recibimos en nuestra comunidad este grupo de polacos que te comenté y que nos motivaron a comenzar un proyecto social x contándonos sus experiencias. Vimos que si lo planificábamos bien algo así podía ser posible. Comenzamos a encontrarnos los miércoles para preparar las actividades del domingo, ¡fue una época muy linda! porque nadie sabia nada y todos aportábamos lluvia de ideas… soñábamos. Luego cuando aumentaron la cantidad de niños atraídos por las actividades, nos comenzamos a organizar mejor y ahora un joven por semana prepara las actividades del domingo siguiente. Comenzamos el 2 de enero hace dos años, éramos 4 y ya somos 12.
Siempre con el trabajo directamente en el Barrio con el propósito que la familia se entusiasme a participar y con ello hemos motivado a otros jóvenes a acercarse y colaborar en los juegos de participación y el football, pues tienen muchas ganas de trabajar.
DD: ¿Qué resultados han visto en los niños que han mantenido una constancia y en ustedes mismos como jóvenes?
AR: Este como todo proyecto social es un proceso lento, y no está a nuestro alcance cambiarles el medio precario en donde viven, pero sí mostrarles que es posible el amor y la fraternidad cuando estamos unidos por el amor de Dios. Queremos mostrarles otra realidad más allá de las vicisitudes materiales o de la carencia de cariño en otros ámbitos. Por ejemplo un niño de 6 años, cuya madre vive en otra provincia y el papá es quien le da una atención básica cuando está en la casa, mostraba su cariño con cierta agresividad y luego de un tiempo compartiendo con nosotros es muy emocionante ver las normas básicas de conducta que ha aprendido como por favor, gracias y permiso, y también la gentileza con que es capaz de tratar a los otros niños y el cariño tierno que nos dedica. Pensé que al principio iba a causar rechazo en las familias por ser jóvenes que nos acercábamos a jugar con sus niños, pero por el contrario fuimos muy bien recibidos en la comunidad. Tal es así que esta Navidad se llenó la Iglesia por primera vez de todos los padres que vinieron a ver la fiesta de los niños.
Y nosotros como jóvenes,…bueno el domingo a mí se me olvida todo, aunque es el único día que tenemos para salir y puede resultar en ocasiones difícil comprometernos con ellos hasta las dos de la tarde, pero luego de estar entre ellos y que nos reciban con esas muestras desbordantes de alegría y amor todo el empeño y el tiempo invertido es recompensado con creces, porque es que ¡ellos son tan expresivos! Te caen arriba de cariño y sabemos que en ellos hay una semillita que aunque nosotros propiamente no veamos florecer puede que luego venga alguien y logre sus frutos entonces. Con el tiempo hemos visto que esto ha sido muy pero muy bueno.
Ana Rosa
Ana Rosa Pacheco Macías
Niños del Fanguito en el Proyecto
Ana y niños del Fanguito
Ana con niņos del Fanguito en el proyecto social comunitario.
Muchachos del grupo de jóvenes de la comunidad de Jesús Obrero
Grupo de jóvenes de la comunidad de Jesús Obrero.
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