Boletín PJCV, Edición No 5, Iglesia Católica, La Habana, marzo2009
Opinión

¿Qué tan solidarios realmente somos?
Por: Yumey Fernández desde Canadá
Comunidad: La Inmaculada. Vedado.
Nos quejamos constantemente pero en el fondo nuestras quejas no toman seriedad. Se visten de frases como: “la cosa no está tan dura",  "la gente de afuera son las que más se asustan", etc.
Desde Toronto me sentía indignada y decepcionada de que ante miserias reiteradas respondiéramos con conformismo, apatía, o peor, no respondiéramos. Entristecía al ver triunfar la desidia entre mi gente, como si el dolor humano no fuera siempre nuevo y alarmante, como si no nos amáramos.
Sin embargo, anoche cambió mi mirada de las cosas.
Ayer domingo era uno de esos días que me tocaba trabajar en la noche. No había misa en español por la tarde pues había una actividad de la comunidad de habla inglesa. Como a las 12 del día aún dormía, me despertó el teléfono. Era el jefe diciéndome que la muchacha del primer turno había renunciado y que no tenía a ningún reemplazo inmediato, que me necesitaba ipsofacto. Así que en vez de trabajar hasta las 3 a.m. llegué del trabajo como a las 10 y 30.  Aunque molida no podía dormirme. Mi esposo estudiaba así que no era una opción recreativa disponible. Sentí  la necesidad imperiosa de leer. Me paré delante del librero y me puse a recorrerlo con la vista, buscando  algo que me hiciera tilín tilín. Cogí tres libros: "The man's searching for meaning" (el hombre en busca de sentido), "Poesías completas de Dulce Maria Loynaz" y "La Biblia Latinoamericana". Ninguno de los libros era nuevo para mí. Los había leído anteriormente, más de una vez. Abro “El hombre en busca de sentido”, que creí me resultaría revelador.
En el primer capítulo este hombre cuenta sobre experiencias personales, traducidas en comportamientos y patrones psicológicos. Explica las  tres etapas de la persona que va a un campo de concentración:
1ra. Shock: Al recién llegar y descubrir el campo de concentración y sus implicaciones
2da. Apatía: como resultado de  "adaptarse" e integrarse a la dinámica del campo de concentración. El horror, dolor y sufrimiento eran cosas tan ordinarias que ya los prisioneros no se conmovían ante ningún crimen. La apatía era además una manera de autodefensa.
3ra. Amargura y Decepción: Al salir del campo una vez que son liberados y termina la guerra. La nueva vida no es como la habían imaginado. Descubren que el sufrimiento sigue fuera del campo de concentración, y estas frustraciones que tienen quieren descargarlas con los de afuera.
“El hombre en busca de sentido” me hizo comprender y perdonar.
Sencillamente he identificado esa insensibilidad ante la realidad con la segunda etapa del campo de concentración. No pueden conmoverse a un nivel profundo ante el dolor ajeno. Están acostumbrados. Escucho con tristeza el repetir de la frase “los cubanos se hacen daño, se atacan entre sí, son sus propios enemigos”.
Sí… comprendí… y también he temblado al imaginar el futuro, cuando luego de la apatía venga la siguiente etapa. No podemos ser ingenuos. Y aunque Cristo, el amigo fiel de todos, es capaz de mirar en los corazones y sanarlos con su Amor, nosotros estamos llamados a cooperar con su proyecto. El sabernos hermanos, nos llevará a sentir realmente el dolor del otro como nuestro. A ser sinceramente solidarios… con ellos y con uno mismo.
Secciones
Inicio | De la Zona | 100% Amor y Servicio | Tu voz cuenta | Reseña zonal
Pastorales específicas | Culturales | Mundo joven | Espacio creativo | Directorio | Créditos
Contactos
Para inscribirse en este boletín, haga clic aquí
Para darse baja de este boletín, haga clic aquí
Si tiene preguntas o comentarios, escríbanos a: 'Pastoral Juvenil Cerro Vedado'