BOLETÍN MENSUAL No 6, IGLESIA CATÓLICA LA HABANA, ABRIL 2009
Compartirnos con el mundo
Por: Paola Canciano Herbello
Com: Nuestra Señora del Carmen. Vedado
 
Cada cual vive y siente a su manera. Algunos disfrutan estudiando, resolviendo grandes enigmas, construyendo edificios, piloteando aviones, programando computadoras o haciendo los múltiples  trabajos que existen. Sin embargo, ninguna de estas opciones es la que yo prefiero.
Yo amo todo lo que tiene que ver con el arte, porque es el reflejo de los sentimientos y la belleza que existen en todas las cosas. Mediante el mismo puede expresarse el universo con todas sus perspectivas. Es tan maravilloso y único que según quien lo admire adquiere un nuevo significado, debido a que cada cual le da su interpretación. Puede mostrar lo que existe y también puede crearse lo que esté en la mente del autor. Hay personas a las que les es indiferente, otras que viven para él.
El arte no se puede aprender, viene dentro de nosotros, sólo pueden enseñarse técnicas para exponerlo. Pienso que es un error creer que sólo por ser famoso se es artista. El creador verdadero no hace su obra para que los demás lo admiren, sino como una manera de expresarse muy particular e íntima, que puede decidir compartirla, o no.
Me considero una de esas personas que disfrutan del arte viviendo a través de él. Por ejemplo, cuando escucho la música tengo una sensación tan singular y pura que no puede ser comparada con ninguna otra. La única manera de describirla es diciendo que cuando oigo todos aquellos sonidos simplemente cierro los ojos y siento cómo me atraviesan, invadiendo mi mente y alimentando el espíritu, como si me elevaran y todo alrededor desapareciera: los ruidos, la tristeza, la soledad. Sólo existe esa melodía que se comunica directamente con mi alma, me calma, me transmite paz y una serena felicidad.
Así sucede también con las demás manifestaciones. Donde quiera puede hallarse arte: en el diseño de una casa, un arreglo floral, un peinado, una clase, una comida sabrosa: lo importante es cómo vemos las cosas, de la forma en que las apreciamos y admiramos. Por tanto, exhorto a que miremos a partir de ahora lo que nos rodea fijándonos en mínimos detalles, porque Dios nos hizo para amar este lugar donde vivimos, y el arte es el modo de expresar este sentimiento. Es uno de los medios que hallamos, al igual que el amor, para compartirnos con el mundo, y de que a la vez éste pase a través de nosotros.