Los cristianos de los primeros siglos fueron perseguidos por razón de su fe. Para protegerse encontraron un modo de identificarse: si tenían dudas sobre si otra persona era cristiana, dibujaban en un lugar visible un signo de pez (). Si la otra persona lo era, respondía dibujando otro. De este modo podían entablar relación.
Los primeros cristianos tenían la palabra “pez”, en griego, como un acróstico, que es un método que se usa para que una palabra, cuyas letras son iniciales de otras palabras, tengan un sentido claro. Así, para los primeros cristianos, el acróstico de PEZ sería como sigue:
1. PEZ en griego se escribe
ΙΧΘΥΣ
y se pronuncia “ixthus” o, más parecido al español, “ixzus”.
2. A su vez esas letras son las iniciales de cinco palabras griegas:
(iesú) Ι ησους = Jesús
(jristós) Χ ριστος = Cristo
(theu) Θ εου = de Dios
(uíos) Υ ίος = Hijo
(soter) Σ ωτηρ = Salvador
3. O sea: “Jesucristo, Hijo de Dios, Salvador”.
Para nosotros, no perseguidos en lo exterior con cacerías sangrientas; pero cuestionados, como siempre lo será la fidelidad al Evangelio de Jesucristo, resulta fundamental volver a la actitud de Amor y de entrega que movió a esos primeros cristianos a dar la vida toda por Cristo y por su Reino.