Boletín PJCV, Edición No 2, Iglesia Católica, La Habana, diciembre 2008

¿Esperas conmigo?
Por: Jorge Emilio Marbot Ricardo
Comunidad: San José de Ayestarán. Cerro

El ser humano vaga por el mundo con miedo. El buscarle sentido a su existencia mezclado con instintos de supervivencia y conservación, lo hacen egoísta.  Buscar su beneficio propio, satisfacción de sus sentidos y mimos a su corazón, no suena desde  esta visión sino como un comportamiento perfectamente razonable.
Pero como diría Carlos Cuauhtémoc, esto no es más que agua de mar: en vez de calmar la sed, cada sorbo sólo aumenta la desesperación por beber cada vez más.  Realmente es contradictorio, y súmale a esto otra realidad: vamos por la vida en medio de nuestra rutina cotidiana, sedientos, sí, pero de amor puro, de "amor del bueno", a pesar  de que nos conformamos con tristes imitaciones.
Las personas han perdido la capacidad de soñar, y por consiguiente, de luchar por sus anhelos, sobrepasando y venciendo las dificultades y sacrificios que toda victoria exige. ¿Entonces Esperanza es solo un nombre olvidado y sin significado? ¿Acaso no puedes elegir el rumbo de tu barca? Mirando con cuidado puedes ver que todo el camino inicia  desde tu victoria sobre la apatía, la desesperanza y el “seguir la corriente”. Hay que confiar en que “todo tiempo futuro tiene que ser mejor”, avanzar siempre hacia el frente sin perder la mirada en el sueño propio, en la “leyenda personal”.
San Pedro nos dirá hoy como hizo hace siglos: “tienen que estar listos para dar razón de vuestra esperanza”. Sí, Cristo el Señor, el buen amigo que acompaña mi camino, es mi esperanza. Es el surtidor de todas mis fuerzas y mis sueños, porque Él ha confiado en mí, porque soy importante y especial, y mi misión no es otra que realizar Su sueño: verme y verte feliz. Sé que toda Su fuerza me sostendrá para lograrlo, y eso me basta para intentarlo cada día más, para optar por una vida con sentido y en crecimiento constante, sin contentarnos con el error y la maldad, sanando y sembrando, para así cuidar el hoy y no olvidar el mañana.
Esperar, confiar, intentar. Por mucho que cueste, por mucho que hayas fracasado, aunque nadie te oiga, aunque no te presten atención: hoy puede ser tu día, hoy puede haber llegado el momento que buscas. Sólo por la duda y el hálito de ilusión, ya vale intentarlo. Confío en ti.

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