LA SANTIDAD EN EL PADRE ANIZAN,
Fundador de los Hijos de la Caridad. (I).


1.

El Triple Ideal

El título expresa bien el contenido: Triple Ideal. La vocación de los Hijos es trinitaria: santidad, fecundidad apostólica, evangelización de los pobres. Triple Ideal o los tres términos de un único ideal. A pesar del adjetivo triple, la palabra ideal está en singular. Y al insistir en la palabra triple, el P. Anizan subraya que si uno de los tres términos faltara, el ideal entero se vendría abajo, la vocación de los Hijos no existiría.

El ideal no es una idea, es una persona, Jesucristo, el Santo, el Buen Pastor, el Padre de los pobres.

2.

La Santidad

En primer lugar, la santidad. ¡Cuántos se hacen con relación a la santidad de aquí abajo un falso ideal!
Se habían hecho con relación a la santidad de aquí abajo un ideal falso. Cuando hablamos de la santidad en los hombres, no se trata de la santidad absoluta, que solo pertenece a Dios. Se trata de una santidad relativa y siempre en evolución, si se puede hablar así

La santidad que Dios nos pide es, pues, un caminar constante hacia la que su Hijo, hecho hombre, nos ha mostrado. Por eso, Nuestro Señor ha dicho y repetido: ¡Ven, sígueme !.

En la vida religiosa, como en la vida cristiana, y aún más, puesto que estamos llamados a más altas cimas, solo se llega a la santidad lentamente, como el arbusto plantado al borde del agua, del que habla el salmo primero, y siguiendo a Jesucristo que carga con la cruz. Es una verdad que expresa la fórmula de nuestros votos:
Resuelto a llevar la cruz y a seguir a Jesucristo, mi divino Maestro... Bajo una u otra forma es la inscripción que preside la entrada de toda vida que lleve a la perfección.

No nos extrañemos de encontrar la cruz en todo, incluso en los más pequeños detalles de la vida.

Sin duda, Dios, en su misericordia, deja pasar rayos de luz aquí y allá en el cielo, pero solo se habla de una escena del Tabor en la vida del Salvador, y aún inmediatamente seguida por el anuncio de la Pasión, y solo hay una entrada triunfal en Jerusalén, seguida de cerca par la entrada humillante de la tarde del Jueves Santo y la salida ignominiosa del Viernes.

1.
¿Cómo lo vivió a lo largo de su vida?

Día de la primera comunión (16 de mayo de 1866) En el Seminario Menor.

“He aquí que ha terminado esta bella jornada. Por desgracia ha pasado bien rápidamente pero espero que guardaré a J. C. en mi corazón toda me vida, yo no quiero cometer más fallos mortales y haré lo posible por no hacer más que algunos pecados veniales.

Haré pequeñas mortificaciones mi dulce Jesús. Oh, sí, yo quiero conservaros en mi corazón el más largo tiempo posible. ¡Oh!”

Retiro de antes de 1869

“Yo quiero, oh Jesús mío, amaros más de lo que lo he hecho hasta aquí. Yo quiero devolverle mi corazón de tal manera que vos pueda permanecer a gusto en él. Muchas veces por día, tanto durante mi trabajo como durante mis juegos, elevaré mi corazón hacia vos.

Yo quiero que vos seáis mi más íntimo amigo…Oh, mi dulce Jesús, sostenedme en las terribles tentaciones que me acechan. Sí, lo siento, si vos no me sostiene, yo no tardaré en sucumbir. Porque el demonio redobla sus esfuerzos; él me quiere empujar y abatir mi coraje. Pero vos vais a venir, mi Jesús, vos vais a tomar posesión de mi corazón.”

Febrero de 1876. En el Seminario Mayor.

“Señor, ¿qué queréis de mí?
Vos me habéis ya respondido, vos me habéis destinado a vuestros hijos más queridos, a la parte preferida de vuestro rebaño, a los pobres. Pero, ¿podré consagrar mi vida a esos pobres abandonados del mundo?”
“¡Dios, la voluntad de Dios! Eh ahí todo. Qué importa mañana, qué importan los sufrimientos, qué importa la inutilidad, qué importa, qué importa todo, lo importante es que la voluntad de Dios se haga. ¡Sí, Dios y nada más que Dios, fuera de Dios nada!”

Antonio Cano H.C. (Continuará)

 

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" El mundo ha sido salvado por el amor” J.E. Anizan, Fundador
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