Esperanza confiada

La esperanza es una fuerza que mueve, da frutos, aunque no sabemos quién los recogerá. La des – esperación inhibe y reduce las posibilidades.

La esperanza ocupa su mejor lugar en las situaciones difíciles y aparentemente sin salida. Nuestro fundador Juan Emilio Anizan, en una situación de mucha oscuridad, cuando se siente incomprendido por las máximas autoridades de la Iglesia a la que él amaba tanto, exclama: “¿Qué se puede esperar? Desde el punto de vista humano, nada… Pero, Dios permanece, y nada sucede sin su permiso. Es el momento de decir: El Señor es mi pastor nada me faltará. Sólo la confianza puede salvar.”

Esto vale también para todas las situaciones, especialmente en tiempos de transformaciones sociales que siempre generan incertidumbre.

“No tengan miedo”, y aconsejó a sus discípulos en tiempos difíciles: “El que persevere hasta el fin, ése se salvará”, y precisamente estando a punto de morir en la cruz, sus últimas palabras fueron: “En tus manos encomiendo mi espíritu”.

Cuando se hace necesario volver a lo esencial tenemos que reafirmar lo valioso de nuestra fe y dirigir nuestra atención hacia Aquel que nos dijo: Para enseñarnos que, mientras hacemos todo lo que depende de nosotros siempre tengamos esta actitud esperanzada y confiada de ponernos en manos de un Dios que nunca defrauda, al contrario, nos devuelve mucho más de lo que podemos darle. Ahí está la prueba: El Jesús que murió es el mismo que resucitó. Venció a la muerte. ¿Qué más podemos esperar?

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" El mundo ha sido salvado por el amor” J.E. Anizan, Fundador
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