¿Y si su hijo se hiciera sacerdote...?


El hijo de Christian fue ordenado sacerdote el 27 de junio.

¿Cómo un padre de familia vive algo así? ¿Cuáles son las reacciones de su entorno?

Desde hace 64 años, vivo en la misma ciudad en las afueras de París. Casado desde hace 34 años, formamos con mi esposa un matrimonio cristiano como tantos otros, tratando de ayudar en algo en nuestra parroquia.

Es inútil decirles que durante todos estos años, hemos tejido en nuestra ciudad lazos de amistad.

¡Está bien, hacen falta!

Con frecuencia, en la calle, a la vuelta de una esquina, nos encontramos con conocidos y charlamos sobre los temas clásicos: la salud, el trabajo, la familia.

“¿Buenos días, cómo está usted, qué tal van las cosas? Y sus hijos ¿qué hacen ahora? ¿Su hija? ¡Ah! Se casó y tiene un hijo, es estupendo. ¿Y su hijo mayor? Hace tiempo que no le vemos, ¿qué es de él?” ”Está estudiando teología, es Hijo de la Caridad, pronto será ordenado sacerdote”.

Y se produce un silencio... Hay quienes le dicen en seguida: “Es formidable, siempre soñé tener un hijo sacerdote'' ¿De la misma manera que podrían decir: “me hubiera gustado que fuera abogado, político, general o qué se yo”!

Hay quienes sinceramente te dicen con simplicidad: “¡Qué bonito ser los padres de un sacerdote, rezaremos por ustedes y por su hijo. Son muy raras las vocaciones en estos días!”
Y están los que desconcertados guardan silencio, te miran con compasión, sin saber qué decir, y te lanzan un: "está bien, hacen falta". Se sobre-entiende, hacen falta como hacen falta policías, gendarmes, bomberos.

Comentarios que hacen reflexionar

Los que dicen que es formidable, que les hubiera gustado tener un hijo sacerdote, piensan que mejor es que no les suceda a ellos. Estudiar tantos años para ser sacerdote, mientras que sus hijos, quizás ingenieros, abogados, políticos, jefes de empresas, tienen una familia, hijos... ¡Qué alivio!


Los sinceros, están contentos de que un joven pueda consagrarse a Dios; eso se ve en sus miradas. Con frecuencia piden noticias: ¿qué tal va su hijo? ¿y sus estudios? Y te dicen que piensan a menudo en él, que rezan por él y por la familia.

Los indiferentes no están ni a favor ni en contra. Para ellos, el sacerdote forma parte del decorado, con el alcalde, el profesor, el cartero. Se alegrarían de contar con un sacerdote para celebrar un bautismo, y sobre todo casar a sus hijos. Piensan también en los funerales y les parece extraño que sean a veces laicos quienes los celebren.

Una historia de amor entre Dios y él

Cuando Xavier nos hizo saber su intención de entrar con los Hijos de la Caridad, debo confesar que no hubo de nuestra parte grandes manifestaciones de alegría tales como: "es formidable, es maravilloso". Mi esposa y yo guarda-mos silencio, y recuerdo todavía haberme dicho interiormente: "Señor, que se haga tu voluntad".

Con el transcurso de los meses, de los años, comprendimos lo que significaba ese deseo de ser sacerdote. Xavier sintió una llamada y respondió. Hay que dar tiempo al tiempo. Comunicamos a nuestros amigos la noticia, y hemos rogado cada día: "Señor camina con él, acompáñanos, estoy seguro de que él te seguirá." Las etapas de la formación a la vida religiosa fueron pasando. Cada etapa ha sido una gran alegría para nosotros y nuestros amigos.

Sí, puedo dar testimonio de que nuestro hijo es feliz. Estamos orgullosos de ser los padres de un sacerdote. Dios no ha tomado a nuestro hijo, es nuestro hijo quien se ha dado a Dios. A los que nos felicitan en las diferentes celebraciones que han tenido lugar, les decimos: "nosotros no tenemos ningún mérito, es una historia de amor entre Dios y Xavier. Es él quien ha respondido: presente".

La única cosa que he hecho, es orar para que todo se cumpla. Nuestra alegría se ha completado cuando, el día de su ordenación, vimos por primera vez el pan y el vino convertirse por sus manos en Cuerpo y Sangre de Cristo.

Gracias Señor por todo lo que nos das, por todo este camino recorrido. Nuestro hijo es tu servidor. Si, por fortuna, su hijo le dice un día: "Quiero ser sacerdote", sobre todo no tema, déjese conducir y ore mucho por él, ore para que los jóvenes no tengan miedo de dar el paso y responder a la llamada de Cristo. Su alegría será grande. Y como dice el Papa Benedicto XVI, "no tengan miedo, Cristo no quita nada, lo da todo".


Christian Séclier

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" El mundo ha sido salvado por el amor”
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