PALABRA DE VIDA
Publicación
mensual
Julio
2009
Resolución:
1280 X 768
La verdadera riqueza
“Vendan sus bienes y denlos como limosna.
Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un
tesoro inagotable en el cielo, donde no se acerca el
ladrón ni destruye la polilla” (Lc, 12,33)1
¿Eres joven y reclamas una vida ideal, totalitaria, radical?
Escucha a Jesús. Nadie en el mundo te pide tanto. Tienes la
oportunidad de demostrar tu fe y tu generosidad, tu heroísmo.
¿Eres maduro y anhelas una existencia seria, comprometida,
pero segura? ¿O anciano, y deseas vivir tus últimos
años abandonado a quien no engaña, sin preocupaciones
que te agotan? Vale también para ti esta palabra de Jesús.
Contiene una serie de exhortaciones por las cuales Jesús te
invita a no preocuparte por lo que comerás o vestirás,
exactamente como hacen los pájaros del aire que no siembran
y los lirios del campo que no hilan. Por eso, debes alejar de tu corazón
toda inquietud por las cosas de la tierra, porque el Padre te ama
mucho más que a los pájaros y que a las flores, y él
mismo piensa en ti. Por eso te dice:
“Vendan sus bienes y denlos como limosna.
Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable
en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.”
El Evangelio, en su conjunto y en cada palabra, constituye un reque-rimiento
totalitario hacia los hombres de lo que son y de lo que tienen. Dios
no pedía tanto antes de que viniera Cristo. El Antiguo Testamento
conside-raba un bien, una bendición de Dios la riqueza terrenal
y, si pedía dar limos-na a los necesitados, era para obtener
benevolencia del Omnipotente.
Más tarde, en el judaísmo, la idea de la recompensa
en el más allá se había vuelto más común.
Un rey respondía a quien le reprochaba por derrochar sus bienes:
“Mis antecesores acumularon tesoros para este mundo, yo en cambio
acumulé tesoros para el cielo”. […].
Entonces, la originalidad de la palabra de Jesús está
en el hecho de que Él te pide un don total, te pide todo. Quiere
que tú seas un hijo despre-ocupado, que no tenga preocupaciones
por este mundo, un hijo que se apo-ya solamente en Él. Sabe
que la riqueza es un obstáculo enorme para ti, porque ocupa
tu corazón, mientras que Él quiere tener todo el espacio
para sí.
Por eso la recomendación:
“Vendan sus bienes y denlos como limosna.
Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable
en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.”
Y si no puedes deshacerte de los bienes materialmente, porque estás
ligado a otras personas, o porque tu posición te obliga a un
entorno digno y adecuado, ciertamente tienes que desprenderte de los
bienes espiritualmente y comportarte como un simple administrador.
Así, mientras te manejas con la riqueza de los demás
y, la administras para ellos, te haces un tesoro que la pollilla no
corre y el ladrón no se lleva.
Pero ¿estás seguro de que tienes que retener todo? Escucha
la voz de Dios dentro de ti; pide consejo, si no sabes decidir. Verás
cuántas cosas superfluas encontrarás entre lo que tienes.
No las conserves. Da, da, a quien no tiene. Pon en práctica
las palabras de Jesús: “Vende… y da”. Así
llenarás las bolsas que no envejecen.
Es lógico que para vivir en el mundo haga falta interesarse
también por el dinero, por las cosas. Pero Dios quiere que
te ocupes, no que te preocupes. Ocúpate de lo mínimo
que es indispensable para vivir según tu es-tado, según
tus condiciones. Por el resto:
“Vendan sus bienes y denlos como limosna.
Háganse bolsas que no se desgasten y acumulen un tesoro inagotable
en el cielo, donde no se acerca el ladrón ni destruye la polilla.”
Pablo VI era realmente pobre. Lo testimonió el modo con el
cual quiso ser sepultado: en un pobre féretro, en la tierra.
Poco antes de morir había dicho a su hermano. “Desde
hace tiempo preparé las valijas para este im-portante viaje”.
Esto es lo que debes hacer: preparar las valijas. En los tiempos
de Jesús tal vez se llamaban bolsas. Prepáralas día
a día. Llénalas lo más que puedas de lo que puede
ser útil a los demás. Tienes verdaderamente lo que das.
Piensa en cuánta hambre hay en el mundo. Cuánto sufrimiento.
Cuán-tas necesidades…
Pon allí también cada acto de amor, cada obra a favor
de los herma-nos.
Cumple estas acciones por Él. Díselo en tu corazón:
por Ti. Y hazlas bien, con perfección. Están destinadas
al cielo, permanecerán por la eternidad.
1. Este texto fue publicado
por primera vez en marzo de 1979.
La
Palabra de vida es un comentario mensual a una frase de al Escritura
propuesto para impregnar la vida cotidiana, que se traduce en
91 lenguas e idiomas y llega a millones de personas en el mundo
entero.
Movimiento de los focolares
Tel. 271-2338focolarinas@arzhabana.co.cu
Tel. 209-6462focolarinos@arzhabana.co.cu |