NOSOTRAS
MOVIMIENTO DE MUJERES CATÓLICAS - CUBA


La mujer:
signo de paz, reconciliación y esperanza

Primer Trimestre 2012
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La sociedad que no cuida a sus niños
no tiene derecho al futuro.
La sociedad que no cuida a sus viejos
no tiene derecho a su historia.

Anónimo

 

La Cultura del Envejecimiento:

un Reto y una Necesidad.

Autor : Ms.C. Maria Amelia González Braniella. Especialista en Gerocultura.

 

¿Cuáles son las consecuencias del envejecimiento poblacional para Cuba en el milenio?
¿Qué respuestas en el orden sociocultural debemos dar?
¿Estamos realmente preparados para afrontarlo?

 

No es posible preparar a la población en una cultura del envejecimiento si partimos de que éste, es un problema sólo de la Asistencia Social y la Salud  Pública. Se requiere de la integración multisectorial, desde el intercambio y la proyección de un programa integral de Atención al Adulto Mayor con interrelación generacional, basada en la participación activa de todos.

La participación está en el centro de las acciones  de este programa. La propia determinación y jerarquización de necesidades y la toma de decisiones y ejecución práctica de las mismas han sido elementos constantes ligados al fenómeno del cambio. Si a través del trabajo social y educativo, se puede demostrar que dicho cambio es posible, las actividades de la vida cotidiana y las vivencias son elementos favorecedores de la participación comunitaria.

La participación e integración son el binomio que prima en el trabajo de promoción y animación sociocultural, de forma que todos se sientan responsables e involucrados, en el accionar y por tanto son constructores de su propia realidad.

Habrá cambio y mejora social, si ello se realiza a través de una plena participación de las personas interesadas, donde se respete la voluntad y autodeterminación de los individuos para mejorar y desarrollar su comunidad y en el caso que nos ocupa, los Adultos Mayores.

 ¿ Qué se ha hecho?

El 9 de octubre de 1994, se creó la Primera Universidad del Adulto Mayor en el Complejo gerontológico del Hospital Salvador Allende (La Covadonga) con un enfoque multidisciplinario, donde se atendía la cultura médica, física y la gerocultura con un programa intergeneracional en la preparación de una cultura del  envejecimiento. Ello sirvió de base para las posteriores aulas universitarias del Adulto Mayor liderado por la Facultad de Psicología y la CTC.

En el orden de la Salud Pública y la Asistencia Social, se han creado complejos y gabinetes gerontológicos a lo largo y ancho del país, Hospitales de día, Casas de abuelos, Liceos, se revitalizan instituciones  permanentes (Hogares de ancianos), etc; esto ha requerido un plan de formación de geriatras dentro de las Ciencias Médicas, se ha comenzado un proyecto de geriatrización del Sistema Primario de Salud. En estos momentos, el Programa de Atención al Adulto Mayor es uno de los cuatro priorizados en el Ministerio de Salud Pública.

En cuanto a la Asistencia Social, los estudios de  jubilación, salario, dependencia social, (el plan cantina los comedores sociales y lavandería), los mecanismos de institucionalización y el fuerte análisis de crear un movimiento de familias sustitutas han sido preocupaciones claras de esta dependencia estatal.

Por otra parte, el Instituto Nacional de Deporte,  Educación Física y Recreación (INDER), alcanzó un salto cualitativo en los años 80 con la creación de los  Círculos de abuelos, lo cual ha sido el proceso de socialización del Adulto Mayor más evidente hasta el momento. No sólo el anciano se agrupa para hacer ejercicios físicos sino para establecer nuevas relaciones, intercambiar e incluso estimular potencialidades. Aunque tuvo su época de oro en los años 1986-89, merece un reconocimiento el Dr. R. Mazorra, desaparecido físicamente y no lo suficientemente valorado, quien fue el principal promotor del desarrollo de las habilidades físicas en el Adulto Mayor. El efecto del Período Especial y la falta de visión e integración han resquebrajado este movimiento de gran valor sociocultural. La toma de decisiones debe partir de un largo proceso de interiorización, análisis y aprendizaje, tanto del personal llamado a asesorar y guiar el proceso como a los gestores reales del mismo: el Adulto Mayor y su familia; el Adulto Mayor y su comunidad.

Debemos tener presente, en este desarrollo de una cultura del envejecimiento, que en los próximos 10 años, nuestros ancianos serán personas con una alta calificación técnica, con una profunda capacidad de análisis y respuesta a los problemas; un por ciento elevado, tendrá una profesión universitaria y un alto nivel de información; además, la apropiación de los fenómenos socioculturales no van a ser los mismos de los Adultos Mayores del siglo recién finalizado.
Este proceso sociocultural del fomento de una Cultura del envejecimiento debe estar apoyado por los medios masivos de comunicación que favorecen la cultura en su más amplio sentido y por tanto, la posibilidad de crear nuevos referentes y una retroalimentación constante. Sin tener en cuenta estos antecedentes, no podemos hablar del desarrollo de una cultura del envejecimiento, ni de una acción sociocultural con la Adultez Mayor ya que nos alejamos de un análisis real de lo que son nuestros ancianos hoy, lo que necesitan, lo que ansían y lo que serán los ancianos del mañana, donde nuestra generación está incluida.

El tiempo libre de que dispondrán los Adultos Mayores del futuro será un tiempo más restringido, los hábitos cognoscitivos, valorativos y de consumo variarán, si tenemos en cuenta las posibilidades informativas, el nivel cultural alcanzado, el avance de la tecnología y una preparación más integral para afrontar la vejez Por tanto, ¿será válida la oferta sociocultural para el futuro inmediato?, ¿están preparados los agentes de  cambio ( sociedad, Iglesia, familia, ancianos, jóvenes y niños) para esta tarea? Mientras no hagamos una preparación integral, multisectorial con una alta dosis de compromiso, responsabilidad y respuesta, no puede existir una acción sociocultural eficiente y eficaz. Ante este reto económico, social y cultural, que se nos avecina, no se puede seguir trabajando con datos independientes, ni se puede superespecializar parceladamente nuestro accionar; el mismo recae sobre un sujeto que debemos enseñar a participar, a asumir su rol social y por supuesto a ser agente y gestor de un cambio, que debe transitar desde lo  individual, pasar por lo familiar y llegar a lo social, dado que las proyecciones indican que nuestro país será en el 2025, el país más envejecido de América Latina con un 23,4 % de la población, mayor de 60 años.

En esta centuria, el desarrollo de la Cultura del  Envejecimiento posibilitará los elementos necesarios para una adecuada relación intergeneracional, una preparación que lleve y llegue a proyectarse en las diferentes edades del hombre y una integración del Adulto Mayor a su contexto social, como fuente viva de conocimiento y experiencia para la Memoria del porvenir.

 

GLOSARIO

Cultura del envejecimiento: Es una cultura del, para y hacia el envejecimiento, como una preparación individual, familiar y social, dirigida al cambio de óptica, actitud y proceder ante la vejez, donde se  precisa el reconociendo de las potencialidades del   anciano y se promueve la participación, responsabilidad comunitaria y la dignidad de la persona.

Gerocultura: Término gerontológico. Es el accionar dirigido a la elevación de la calidad de vida y la  promoción humana, a partir de la participación,  donde el adulto mayor se convierte en gestor y   protagonista de la acción sociocultural su propósito es modificar la imagen que el anciano tiene de si mismo, de su familia y la sociedad, comprendiendo la vejez como un proceso que requiere una responsabilidad individual y comunitaria.

Gerogogía: Ciencia pedagógica que atiende la educación formal e informal en el adulto mayor

 

 

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DISTRIBUCIÓN
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NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Se permite la reproducción, total o parcial, de los trabajos, siempre que se indique la fuente.
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