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Hildegarda de Bingen
1098 -1179


Por: Jesús Bayo Mayor, fms.


Nació en Bermersheim, Renania, el año 1098. Es una de las pocas mujeres escritoras del medievo. De ella se conservan libros espirituales, numerosas cartas, textos científicos y obras poéticas que comprenden más de setenta poemas y cánticos. Fue una extraordinaria mujer de su época, destacándose por su ciencia y santidad. Su vasta cultura y la influencia de sus escritos la hicieron merecedora del respeto y de la admiración tanto de los nobles como de la gente sencilla. Fue mística, teóloga, abadesa y doctora, pues tenía amplios conocimientos de la medicina natural. La devoción del pueblo la canonizó y elevó a los altares. Fue proclamada doctora de la Iglesia por Benedicto XVI, coterráneo suyo, en el año 2010 junto al santo sacerdote español san Juan de Ávila.

En el contexto medieval de su tiempo, la única forma que tenían las mujeres para acceder a la educación y la cultura era ingresar a un monasterio. Esto explica que, a los ocho años de edad, fuera llevada por sus padres al monasterio benedictino de Disibodemberg donde fue educada en la piedad y en las ciencias, y donde profesó los votos monásticos. Allí mismo, el año 1128, fue elegida abadesa, a pesar de su juventud. Fue nombrada para este cargo cuando contaba solo treinta años de edad por la admiración y el respeto que le profesaban sus compañeras. En el año 1147, fundó un nuevo monasterio en el Rupertsberg, cerca de Bingen.

Después, hacia 1165, creó el monasterio filial de Eibingen, cerca de Rudesheim. Murió el 17 de diciembre de 1179.

Sus principales libros espirituales tienen contenidos místicos, escritos con intención pedagógica. Se le atribuyen también libros científicos sobre Física, Medicina y Ciencias Naturales. Los escritos más importantes sobre mística son tres: Sci Vias (conoce los caminos del Señor), Liber vitae meritorum (Libro de los méritos de la vida), Liber divinorum operum (Libro de las obras divinas). Para sus hermanas de monasterio compuso: Carmina (poemas), Symphonica caelistium revelationum (Sinfonía de revelaciones celestiales). También escribió más de trecientas cartas, entre las que se encuentran algunas a Bernardo de Claraval1.

La inspiración de Hildegarda de Bingen es benedictina. Los temas preferidos de sus escritos místicos son: las bodas con Cristo (amor cortés) y la plenitud en Dios (amor místico), la humildad, la pobreza y la sencillez, el sentido del concreto de las cosas y el amor al prójimo que es la caridad. Es una mujer profetisa y teóloga de la historia, vidente de su tiempo para transmitir la voz de Dios a su pueblo. Fue muy apreciada como vidente y consejera, conocida ya en vida como “prophetissa teutónica”, pero en el transcurso de la Edad Media no tuvo mucha influencia, hasta que sus escritos fueron rescatados a finales del siglo XIX y durante el siglo XX.

Su “amor cortés” se inspira en San Bernardo (1090-1153) y en sus comentarios al Cantar de los Cantares. La esposa siempre es el ánima que tiene sed de amor, sed de Dios. Es la mística nupcial, el amor hacia lo esencial que no renuncia a las acciones ni al compromiso temporal sino que todo lo refiere a Dios y en él se sumerge. La mística y la poesía con la que suele expresarse se refieren siempre al amor divino.

Breves textos de sus obras

El Espíritu Santo, vida vivificante,
es el motor de todo y el origen de toda criatura.
Él purifica toda impureza,
borra los pecados y sana las heridas.
El es vida esplendorosa
y digna de alabanza
que revela todas las cosas.
(Alabanza n. 15, al Espíritu Santo).

¡Oh maravillosa presencia del corazón divino, que ha conocido desde el principio a toda criatura!
Pues, cuando Dios ha visto el rostro del hombre, por él modelado,
entonces vio todas sus obras en esta única y plena forma humana.
¡Oh maravillosa inspiración que ha hecho así nacer al ser humano!
(Alabanza n. 60, Maravillosa presencia).

¡Oh Pastor de las almas,
Primera Palabra por medio de la cual hemos sido creados!
Dígnate liberarnos, según tu voluntad,
de nuestras miserias y debilidades.
(Alabanza n. 61, Pastor de las almas).


1- Bernardo de Clarval: Santo de la misma época, fundador de la Orden Císterciense.