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Curiosidades Cubanas


1589

-Comenzó la construcción del Castillo de los Tres Reyes del Morro.

-Un 13 de marzo se crea la Plaza del Cristo, aledaña al templo del Santo Cristo del Buen Viaje.


1640

-Se construye la parroquia del Espíritu Santo.

-El peregrino Manuel Antonio construye en un pedazo de tierra que le fue donado una ermita a la Virgen de Regla, lo que dio lugar a numerosos asentamientos humanos.


1674

Comenzó la edificación del Templete.

1687

-La pinera Bruna Castillo da a conocer el sucu-sucu, variante pinera del son.

-Miguel de Teurbe Tolón, poeta y patriota cubano, crea el escudo y la bandera nacional.

-Se inaugura un 23 de enero en las Alturas del Príncipe, el Hospital Militar Alfonso XIII. Posteriormente, será conocido como Hospital Nacional General Calixto García.


1827

-Se inaugura en el mes de septiembre el Palacio de las Convenciones, edificado a un costo de 28 millones de pesos.




“De lo sublime a lo ridículo no hay más que un paso”.

Frase dicha por Napoleón cuatro veces mientras conversaba con el obispo de Malinas (De Pradt) refiriéndole la retirada de Rusia, que el prelado juzgaba sublime a causa de los sacrificios realizados por “el Gran Ejército”. La expresión la recogió el propio De Pradt siendo encargado en la embajada, en su libro Historia de la Embajada del Gran Ducado de Varsovia, pág. 215.


“Ni chicha ni limonada”.

Expresión que se usa para señalar o significar que no se es una cosa u otra o que “no hay nada”. Chicha, según la Academia, es la bebida alcohólica que resulta de la fermentación del maíz en agua azucarada. Su consumo es usual en los países de Sudamérica, según muchos estudiosos del tema. Conocida antes del descubrimiento de América, se preparaba poniendo cebada a fermentar en agua, maíz tostado, piña y panocha, se le añadían especias y azúcar. Su sabor era semejante al de una sidra de baja calidad. En La Paz, Bolivia, existen muchas chicherías, sobre todo en época de Carnaval.


“Si Dios quiere”.

Las fórmulas: Si Dios quiere, Dios lo guarde muchos años, qué Dios lo guarde, entre otras, constituyen un resto de las costumbres o fórmulas orientales observadas por los árabes. Recordemos que ellos dominaron a España durante ocho siglos y, como es de suponer, calaron profundamente en la religiosidad cristiana. En el Surate, capítulo 18, el Charaf del Alcorán dice: “Nunca digas haré tal cosa, sin añadir si Dios quiere”, práctica observada religiosamente por los árabes desde el tiempo del Profeta.