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¿Pediatras o Geriatras?


Por: Dr. Rodolfo Romero

Tal vez, el título de este comentario pareciese la pregunta que se haría un médico ante la incertidumbre de seleccionar una especialidad para su futuro, pero no es ese el sentido de la interrogación.

En los últimos años, la natalidad en Cuba disminuye a cifras alarmantes mientras la población mayor de 60 años sobrepasa el 19%; ello hará que para el año 2025 tendremos más cubanos en la tercera edad que población menor de 20 años.

Esta realidad es multifactorial. Las cubanas de hoy, en su mayoría, no piensan tener más de un hijo. Sabemos que para mantener el crecimiento de la población estable se necesita tener más de uno, o al menos dos descendientes; por ello, a este paso, la población disminuye y, a su vez, envejece.

Dentro de los motivos que alegan las mujeres, se encuentran:

-La falta de una vivienda para la familia.

-La necesidad de trabajar debido a la carestía de la vida y el anhelo de ejercer la profesión u oficio para lo cual han estudiado.

-La dificultad para obtener lo imprescindible para el recién nacido, entre ellos: pañales, cuna, ropa adecuada, leche en caso de no poder lactar, y otras.

-Las instituciones estatales existentes cuya misión está orientada al cuidado de niños (círculos infantiles) no cubren las necesidades de matrícula y aunque el cuentapropismo suple en algo esta demanda, los precios por el cuidado se antojan muchas veces inaccesibles para el cubano de a pie.

-Hasta el pasado 12 de enero, muchos jóvenes tenían en mente emigrar. Esta razón implicaba no desear descendencia pues, en este caso, serían una carga para ese empeño, como han expresado muchos.

Por otra parte, la población anciana crece; estas personas abandonan la vida laboral, dejan de producir, siguen consumiendo alimentos, medicamentos, estos últimos casi siempre más que en sus años de juventud.

En los puestos de trabajo, se observa la disminución de mujeres y hombres capacitados, con sentido de responsabilidad y experiencia lo que conlleva al detrimento, muchas veces, de la productividad.

Por otro lado, la disponibilidad de hogares de ancianos es mucho menor que la demanda que irá, por supuesto, en aumento. Una parte de ellos requiere de reparación y, sobre todo, de un mantenimiento que han ido en detrimento de su conservación.

La sociedad cubana se preocupa por esta explosión de población anciana que acarrea un desafío para la economía, los servicios de salud, la disponibilidad de medicamentos y los alimentos.

Por todo ello, nuestro futuro galeno estará en la disyuntiva de elección: ¿Pediatra o Geriatra? ¿Cuál de esos especialistas necesitará más la Cuba del 2025?