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Curiosidades Cubanas


-1638

Se funda el convento de Santa Clara de Asís.

-1723

Aparece el primer impreso hecho en Cuba, conocido como Tarifa General de precios de Medicina.


-1772

Se inicia la costumbre de disparar una salva de cañón desde un navío de la flota anclado en el puerto o desde la Fortaleza de La Cabaña, desde donde se continúa realizando hasta nuestros días.

La Intendencia de Hacienda crea la lotería.

Según censo realizado en esa fecha, La Habana tenía 184,508 habitantes divididos en:
48.860 en intramuros
87.519 en extramuros
1.119 presidiarios
47.010 en barrios periféricos

-1812

Por Real Orden se crea el 4 de julio el Monte de Piedad cuyo objetivo era prestar dinero a cambio de joyas u objetos de valor mediante interés.

-1841

El ayuntamiento de La Habana aprueba los planos para la urbanización de las estancias El Carmelo y Vedado.




““Dar más vueltas que el Tiovivo””

El libro Costumbres Populares. Cuadros de Color (Madrid 1880) refiere lo siguiente sobre el origen del Tiovivo.

El 17 de julio de 1834 fue en Madrid un día de luto y de desolación. Más de ciento cincuenta personas habían fallecido del cólera en la noche anterior. Una de las víctimas fue el infortunado Esteban Fernández, que tenía que ganarse la vida con un aparato giratorio, de los llamados “caballitos”. Muerto el buen Esteban, sacaron de la casa el cadáver cuatro amigos cargados con las andas y se encaminaron al cementerio. Al llegar a un sitio cercano a donde estuvo el circo, el que creían cadáver, se incorporó bruscamente dentro de las andas y quitándose el paño negro que le cubría, empezó a gritar: -¡Estoy vivo, estoy vivo!

La convalecencia del tío fue larga; más su fortuna estaba hecha. Cuando el cólera hubo ya calmado su furor y volvió a pensarse en diversiones, al reaparecer en el Paseo de las Delicias el aparato de los caballitos y las barquitas de madera, los habituales parroquianos del Tío Esteban le saludaron con su nuevo nombre: “Tío Vivo”, y se hizo popular; se le admiró como una cosa sobrenatural. Todo esto comenzó a disgustar al buen hombre, hasta que se acostumbró cuando vio que le era lucrativo. Desde entonces, el aparato de diversión llamado los caballitos tomó el nombre de los caballitos del Tío Vivo.

Al correr del tiempo, se le llamó solamente el Tío Vivo, hasta que se generalizó la denominación y la Real Academia Española incluyó en su Diccionario la palabra tiovivo: “aparato giratorio con asientos de varias formas dispuestos en círculos, que sirve de recreo en las ferias y fiestas populares”.