NOSOTRAS
MOVIMIENTO DE MUJERES CATÓLICAS - CUBA



Segundo Trimestre 2012
Resolución: 1024 X 768 32 bit

 

 

LA ENTREVISTA

Por: Caridad Zayas

 

La música bien interpretada provoca emociones, gozo,  entusiasmo y sentimientos que conducen al enriquecimiento de nuestra alma. Cuando este arte se encuentra al servicio de la Liturgia de la Iglesia Católica, contribuye, en gran medida, a la participación activa de la comunidad y anima a vivir con mayor intensidad la alabanza al Señor.

Hoy, Ada María Rabelo, directora del coro de la Basílica Menor de la Parroquia de la Caridad, Santuario Diocesano, dialoga con Nosotras acerca del ministerio de la música litúrgica.

¿Quién es Ada Rabelo y por qué la opción de la dirección del ministerio de la música?

Hace 50 años, un joven amigo me invitó a un encuentro de jóvenes que tendría lugar en la Parroquia de la Caridad, después de la misa dominical. Tenía entonces 16 años y fui acompañada por mi padre, que al comprobar lo serio de la reunión, no consideró necesario volver a acompañarme en lo sucesivo. A partir de ese día, me incorporé a esa comunidad donde he quedado sembrada y he vivido plenamente mi fe hasta el día de hoy.

Cuando el párroco Rolando Provençal se enteró de que yo era estudiante de música del Conservatorio Amadeo Roldán, me propuso hacerme cargo del coro y armonizar las misas con un viejo harmonium de fuelle, que debí aprender a tocar. A partir de ese momento, formé parte de la comunidad y dirigí el coro. Mi primera experiencia consistió en preparar las voces para  la Novena de la Caridad y su fiesta del día 8 de Septiembre. De manera general, conté con la ayuda de personas profesionales, especialmente de Juanita Lara, organista en aquel momento de la parroquia, también del sacerdote Benigno de la Fuente, que nos enseñaba a cantar en Latín, nos preparó para las misas gregorianas, como la inolvidable “Misa de Angelis” y nos hacía cantar aquellos motetes y canciones tan pegajosas y bellas de la época antes del Concilio.

Corrían los aires del Concilio Vaticano II y las reformas en la Liturgia. Como era natural me incorporé a todos los cursos, talleres, conferencias, que ofrecía la Iglesia  para aquellos interesados en la Liturgia y estaban al frente de coros parroquiales. Conté con buenos maestros sacerdotes, especialistas y conocedores de la materia; ellos, muy pronto, nos pusieron en sintonía con las reformas y cambios introducidos por el Concilio, dándonos la posibilidad de asumir con total  responsabilidad el ministerio de la música en las celebraciones eucarísticas. Un sacerdote que marcó mucho mi trabajo coral fue el P. Pablo Martín, capuchino excelente Maestro de coro; él creó el Coro Polifónico de la Iglesia Católica, en el año 1967, con la participación de distintos coros de comunidades. Heredé este Coro Polifónico que se mantuvo hasta que la situación del país (éxodo continuado) provocó su desaparición.

Durante todos estos años he mantenido la condición de Directora de Coro y organista, colaborando con otras comunidades, por ejemplo, en el año 1968, trabajé paralelamente en el coro de la Comunidad de San Juan de Letrán y con el de la Caridad. Fueron años de mucho sacrificio pero de grandes satisfacciones y logros; siempre superándome con toda la formación a mi alcance.

He pertenecido a la Comisión Diocesana de Liturgia, colaborando en la organización de Talleres, Jornadas y Cursos de Formación para Directores y Organistas de coros. He sido responsable del Grupo de jóvenes, responsable de la Liturgia hasta el día de hoy,     catequista de adolescentes y adultos, animadora del Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas desde su fundación (1995) y formo parte de su  Secretariado Diocesano.

Me gustaría que usted profundizara sobre el    papel del coro en las celebraciones eucarísticas y las funciones y cualidades del director coral.

Desde el punto de vista práctico, el servicio de la coral presenta gran importancia. En una asamblea ordinaria, la coral puede estar constituida por un grupo de fieles escogidos y agrupados entre sí, no necesariamente en razón de su competencia técnica sino porque su celo y buena voluntad permiten que se les confíe el papel de animar y sostener el canto común. En una liturgia solemne, más importante y compleja, el canto exige una coral compuesta de fieles especializados en razón de  su aptitud vocal y competencia musical, ejecutando aquellas piezas más difíciles e inaccesibles al pueblo. En ambos casos, ellos aseguran la buena presencia de la oración cantada y deben ser capaces de embellecer el canto de la asamblea al mismo tiempo que de ayudar a la oración. Jamás es el centro de la acción ritual ni debe llamar la atención de los auditores en beneficio de su obra musical ni aparecer como si estuviera en el escenario de una sala de concierto. La liturgia exige que la coral se coloque a la cabeza de la asamblea, en la unión del santuario y de la nave. Así se expresa su papel: encaminar hacia el altar la oración de todos. La coral es una parte de pueblo, canta en nombre del pueblo o con el pueblo.

El director coral debe estar preparado técnicamente para su ministerio y conocer las condiciones a cumplir en el culto cristiano así como los criterios que se desprenden del papel funcional del canto en la acción litúrgica, para procurar una participación activa y consiente de la misma; también debe examinar y seleccionar el repertorio a utilizar para evitar mezclar lo sagrado y lo profano y poseer dominio del arte y el sentido de la Iglesia.

Esta ha sido mi tarea durante todos estos años, formar a otros que han manifestado su deseo de trabajar en sus comunidades al frente de la liturgia y de grupos vocales y también ha sido mi razón de ser en medio  de la comunidad que el Señor me ha permitido vivir y al que doy gracias continuamente.

Quiera Dios que en estos momentos surjan grandes artistas animados de espíritu litúrgico y den un paso al frente para asumir esta función en la Iglesia.

¿Cómo evalúa usted el trabajo de los coros parroquiales?

Los coros parroquiales carecen hoy, en muchas ocasiones, de una dirección técnicamente competente pero tratan de realizar su papel de la mejor manera posible. Pienso que se requiere de una mayor formación musical y litúrgica, pero los mueve la fe y el deseo de animar las celebraciones eucarísticas lo mejor posible;  los mueve la voluntad y las ansias de que su comunidad desempeñe un rol digno, a la altura de la celebración. Hace algún tiempo no se imparten talleres de música y de liturgia dirigidos a los responsables de ésta y a los directores de coro de las distintas comunidades y ello, realmente, es lamentable.

¿Cuáles son sus mayores satisfacciones y sus empeños futuros?

Con motivo de la visita de su Santidad Juan Pablo II, colaboré en la organización y selección de cantos para la misa y participé en el Gran Coro de más de 400 voces que acompañó la Celebración Eucarística del 23 de Enero de 1998, en la Plaza de la Revolución y dirigió la maestra Alina Orraca.
Durante estos 50 años en la Parroquia de la Caridad, hoy Basílica menor y Santuario Diocesano de Occidente, he podido cumplir mi Ministerio bajo la supervisión de diversos sacerdotes. Todos exigieron un rigor en mi trabajo que me ha permitido consagrarme al mismo con mucho amor y dedicación. No siento la renuncia de glorias que pude haber obtenido, pues Dios me compensó con otras.

La peregrinación de la imagen de La Virgen de la Caridad en preparación a su jubileo, me permitió desarrollar un  intenso trabajo de ensayos con diversos coros de otras comunidades para interpretar, por primera vez, la Misa de la joven compositora Ariadna Amador, con acompañamiento de laúdes, tres, guitarra, violines y teclado, el día 8 de Septiembre del 2011.

La reciente visita de su Santidad el Papa Benedicto XVI me proporcionó, de nuevo, la inmensa emoción de seleccionar los cantos y formar parte del coro que cantó en la Celebración Eucarística en La Plaza, el día 28 de Marzo de 2012.

En el futuro, me gustaría colaborar en algún proyecto de superación encaminado a mejorar la calidad técnica de los coros comunitarios en las celebraciones litúrgicas.

 

Volver a la Portada

 

.

DIRECTORA
Sara Vázquez Matar

DISEÑO Y EDICIÓN DE IMPRESO

Adrián Pérez

DISTRIBUCIÓN
Magdalena Moreno

DISEÑO EDICIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
Se permite la reproducción, total o parcial, de los trabajos, siempre que se indique la fuente.

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

CONSEJO DE REDACCIÓN: Edelma Acosta y María del Carmen Vasconcelos. 

DISTRIBUCIÓN: Magdalena Moreno.
REDACCIÓN: Casa Laical. Teniente Rey e/ Bernaza y Villegas. Habana Vieja. Teléfono: 863-1767.