NOSOTRAS
MOVIMIENTO DE MUJERES CATÓLICAS - CUBA



Segundo Trimestre 2012
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Educar en el amor y el respeto a la dignidad humana.
Autor : Ms.C. Maria Amelia González Braniella.

 

El nacimiento de un hijo es la experiencia más cálida y extraordinaria para una mujer. Es el acto de la creación y la infinitud del amor de Dios, pero cuando esa alegría se ve enturbiada por una imperfección, esa capacidad de amor se multiplica.

Cuando una madre da a luz un hijo discapacitado o cuando la incapacidad es adquirida por accidente o enfermedad, se pasa de la negación a la culpa, de la rebeldía  a la incomprensión, hasta que se llega a la reflexión de que la única alternativa es hacer frente y cambiar actitudes, desterrar miedos y guardar todo en el corazón. Se comienza un camino de paciencia, esperanza y amor.

La sobreprotección no resolverá el problema y cuanto más rápido se busque ayuda profesional y religiosa será mejor. Deben aunarse los esfuerzos familiares para que cada uno asuma el rol correspondiente en la educación, entrenamiento y responsabilidad de ese niño. La compensación del defecto y la estimulación de los distintos analizadores -táctil, auditivo, visual y motor- mejorará la calidad de vida del discapacitado en un ambiente de respeto a la dignidad de la persona y en función de la preparación para la vida del mismo.

La incorporación a los círculos infantiles especiales, a la enseñanza y terapéutica ambulatoria y otras vías no formales empleadas en la Educación Especial serán  básicas en la formación de ese niño, ya que dispondrá de todos los saberes con el fin de incorporarlo a su medio familiar y social, dando en cada caso el tratamiento correspondiente. Ni la lástima, ni la sobreprotección, ni la indiferencia o la negación facilitarán el proceso de crecimiento desde la limitación de un individuo que tiene derechos y deberes como ser humano.

El intercambio con otros niños, la relación familiar armónica, el desarrollo de habilidades y la estimulación de las potencialidades, así como la compensación del defecto facilitarán el crecimiento personal. Se debe persuadir, enseñar y reforzar patrones de conducta adecuados, estimular el esfuerzo e incorporar pequeñas tareas de la vida cotidiana para favorecer la independencia y autovalidismo.

Para lograr la felicidad de este niño, debemos enseñarlo a organizarse a través de un registro de vida diaria en los primeros tiempos de entrenamiento y aprendizaje, y establecer códigos y normas sencillas para formarlo desde una disciplina amorosa y responsable.

La estimulación constante, la sistematización de patrones y el animar desde una posición de confianza, afecto y respeto, propiciará una educación donde el miedo al fracaso y al futuro se va desdibujando, no sólo para la familia sino para el propio discapacitado  que se siente más válido y seguro. Debemos ser flexibles y evaluar de forma constante el proceso de crecimiento y aprendizaje en la enseñanza especial y en nuestro programa de vida familiar. No podemos minimizar ni sobrestimar a las personas. Los problemas debemos enfrentarlos con disposición desde la pedagogía del amor.

Todas las discapacidades no son iguales, incluso,  dentro de una discapacidad hay gradaciones. Sabemos que en  los casos severos tenemos que apoyarnos en profesionales y poner nuestra confianza en el Señor desde una oración constante y un accionar desde el sacrificio, la entrega y el amor, Cristo está ahí se hace más presente, por eso su misericordia será infinita.

Cuando estamos en presencia de un débil motor, el acompañamiento y los procesos de educación van a estar dirigidos a la estimulación de los demás analizadores -visual, auditivo, táctil, olfativo y gustativo-  y trabajar con el niño y el adolescente con vista a una correcta selección de sus estudios futuros.

En las oligofrenias –síndrome de Down, retraso psíquico  y retraso mental- hay que tener en cuenta los niveles de déficit mental y enseñar una rutina de vida cotidiana como el aseo, la alimentación, el vestido y pequeñas tareas que refuercen su validismo e independencia, se estimulará la visión, el habla, la audición, la motórica fina –manos- y la marcha a través de juegos didácticos de roles, o incorporándolos al conocimiento del mundo natural. Las actividades artísticas pueden ser de gran  ayuda en el proceso formativo.

En el ciego y débil visual, la estimulación estará dirigida, fundamentalmente, a la orientación, percepción del espacio, la audición, la motricidad y los procesos del pensamiento y la fantasía. La utilización de sus potencialidades como alertas auditivos -alta captación y discriminación de los sonidos y su intensidad- y táctiles debe ser un elemento clave en su futuro desarrollo profesional.

Los sordos e hipoacúsicos deben canalizar a través de las artes plásticas, el teatro, en específico pantomima y manejo de títeres e incluso el baile, su déficit, ya que son alertas visuales, o sea, tienen la capacidad de ser muy detallistas en su percepción visual. Se les debe hablar de frente y despacio para que desarrollen la habilidad de la lectura labiofacial aunque usen su lenguaje de señas y la dactiliología -alfabeto con los dedos- debemos incentivarlos a que se comuniquen con los oyentes a través de la lectura labiofacial y la articulación de vocablos, ya que todas las personas  no conocen el mundo de las señas y la comunicación, sólo entre ellos, no facilita su integración. Debemos destacar que ellos son excesivamente cuidadosos con labores de precisión, maquillaje, peluquería, mecánica, química, diseño, etc.

En todos los casos de discapacidad hay que reforzar los hábitos de vida cotidiana de autovalidismo y el aprendizaje constante, desde la propia concientización de su discapacidad, así muchos de ellos no se han quedado en la enseñanza técnica y secundaria sino que han llegado a graduarse como profesionales universitarios en distintas ramas del saber y son muy competentes en sus escenarios laborales.

No pongamos límites a las posibilidades del niño discapacitado, no cerremos puertas, no nos demos por vencidos. Desde el respeto a la dignidad de la persona y teniendo como fiel el amor fraterno parodiemos esa hermosa canción de Silvio Rodríguez:

   “No hacen falta alas para alzar el vuelo…”

 

27 de Junio.
“ Día internacional de la sordoceguera ”.

En homenaje al natalicio de Hellen Keller.

 

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NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.
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