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Encuentro Nacional de Laicos. Sueños y realidades.


Por: Sara Vázquez Matar.


Del 17 al 21 de febrero del 2016 nos reunimos en la Casa de Retiros y Convivencias de El Cobre, 103 delegados de las once diócesis que forman la Iglesia Católica en Cuba para celebrar el Encuentro Nacional de Laicos, bajo el amparo de nuestra madre, María de la Caridad y en el marco del Año Jubilar Mariano, a los 50 años del Concilio Vaticano II y en el 30 aniversario del Encuentro Nacional Eclesial Cubano.

En este encuentro también estuvieron presentes cuatro de nuestros obispos, el Secretario de la Nunciatura Apostólica y varios representantes de Comisiones Nacionales y Movimientos Laicales.

Este encuentro constituyó la prolongación de los encuentros inter diocesanos de laicos cubanos, iniciado en el año 1966 e interrumpido en la década de los noventa; como laicos, somos Iglesia y realizamos nuestra misión: insertarnos en el mundo en plena comunión con los Pastores.

La Comisión Nacional de Laicos -CNL- convocada por los obispos concibió un programa nacional para que en cada diócesis se revitalizaran los consejos de laicos con la intención de reflexionar y profundizar sobre la identidad y Misión Laical. Fue así como comenzó este proceso, iniciado con un Taller laical, Encuentros Parroquiales, la Asamblea Diocesana y el Encuentro Nacional.

Los temas abordados en el encuentro fueron: desde la realidad de nuestra sociedad y de nuestra Iglesia hoy, vocación e identidad laical y sueños sobre el mañana que queremos construir. Las reflexiones se basaron en diez temáticas, trabajadas en equipos. Ellas fueron:

Economía y Trabajo. Política y Ciudadanía. Sociocultural. Medio Ambiente. Familia y Educación. Acción Evangelizadora. Comunidad. Acción Caritativa. Presencia de la Iglesia en la Sociedad. La Acción Pastoral. En todos los grupos se trabajó por una mejora perceptible en el bienestar y las condiciones de vida para alcanzar un desarrollo humano integral con sueños de justicia, libertad, paz, diálogo, compromisos, perdón, reconciliación, amor; por una sociedad donde el principio fundamental sea el culto a la dignidad plena del hombre y la defensa por el derecho a la vida; por una sociedad cívica que fomente las libertades ciudadanas, donde se cultive el amor, la unidad, se respete al que sufre y se valore al que se sacrifica. Con familias donde se promuevan sentimientos de amor patrio, justicia, libertad y responsabilidad, sin descartes y comunidades que tengan una sólida espiritualidad basada en la Palabra de Dios. Una comunidad que ora, que camine en santidad abrazando la cruz de cada día, austera, pobre y sacrificada; con un laicado despierto, creativo y audaz, atento a los signos de los tiempos, protagonista y generador de acciones caritativas y promocionales.

Finalmente, nuestras Eucaristías fueron marcadas por momentos ricos de comunicación con Dios y de comunión entre nosotros. Durante su celebración renovamos la gracia recibida el día en que fuimos bautizados y confirmados. En el espíritu del Año Jubilar de la Misericordia peregrinamos al Santuario de la Virgen como pecadores necesitados de conversión.

Doy gracias a Dios por haberme dado la oportunidad de haber participado en este encuentro.

Pedimos al Señor que bendiga estos sueños y les invitamos a unirse en este camino como testigos alegres de la Buena Noticia del Evangelio.