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La Entrevista


Por: Caridad Zayas

Asumir con responsabilidad el compromiso de evangelizar donde vive y se relaciona y participar en espacios y ambientes con vistas a propiciar, si la semilla es fértil, la acogida de Jesús en el corazón y la conversión son actos que identifican el quehacer de Edelma Acosta Hernández, vicepresidenta del Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas.

Con vistas a conocer más sobre su encargo laical, Nosotras dialoga con esta mujer eminentemente formadora, misionera y comprometida con la Iglesia y sus hermanos en Cristo.


¿Por qué el Movimiento de Mujeres Católicas para realizar, en gran medida, su trabajo laical?

El trabajo del Movimiento de Mujeres Católicas va dirigido esencialmente a la mujer. Por ello, me interesó su labor desde el primer momento.

En cualquier país, en cualquier contexto, la mujer es la base espiritual en la sociedad. Es, tal vez, la más débil físicamente, pero la más fuerte para enfrentar el día a día y las dificultades. Creo que si nosotras crecemos, si incrementamos nuestros valores, podríamos ayudar mejor a nuestros hijos, a nuestros esposos y a la sociedad en general.

El Movimiento trabaja, fundamentalmente, en la preparación de todas sus integrantes en aras de fomentar la esperanza, el amor, la espiritualidad y los valores en cada una de nosotras. Este es uno de los fundamentales objetivos y por ello trabajo.

El Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas de Cuba forma parte de la Unión Mundial de Organizaciones Femeninas Católicas -UMOFC- y por ello, entre otros motivos, el pasado año, usted como vice presidenta del Movimiento participó en la reunión mundial del Consejo de la UMOFC. ¿Cómo se enlazan las prioridades de esa organización con el trabajo que realizan los grupos que componen el Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas de Cuba?

Las prioridades y objetivos de la UMOFC son los que generalmente persiguen todas las mujeres en el mundo. Estos son: Trabajar con la familia porque se encuentra dañada por una causa u otra en todas partes; trabajar con los jóvenes; luchar contra la droga y la prostitución; la necesidad imperiosa del agua, la migración, el derecho de la mujer, la lucha contra la corrupción. Todas estas prioridades también son nuestras. No estamos ajenos a ellas. El Movimiento Diocesano de Mujeres Católicas de Cuba acordó trabajar con la familia y los jóvenes, en este año. Por ello, nuestros temas de formación y nuestro trabajo en cada grupo están encaminados a repensar y accionar sobre la base de estos dos aspectos. En estos momentos contamos con un documento realmente inspirador, que es fuente de sabiduría y línea de acción a seguir en el trabajo relacionado con el tema familia: La Amoris Laetita del papa Francisco.

Es usted una mujer católica comprometida con su Iglesia; también es esposa y madre. ¿Qué sueña para nuestro país y nuestros jóvenes?

Sueño para nuestro país con un desarrollo económico que permita que nuestros jóvenes puedan en nuestra Cuba querida buscar los incentivos y cubrir sus anhelos y esperanzas sin necesidad de recurrir al éxodo. Un país sin jóvenes es un país que muere. En mi corazón y en mi mente está el sueño de una Cuba en donde los que ya peinamos canas, podamos ver que nuestros pinos nuevos no se escapan, sino que se plantan seguros y firmes en este verde caimán y donde no quepa el odio ni el rencor pues ellos nos impiden crecer como país.

Sin lugar a dudas, ha vivido experiencias que de alguna manera la han marcado. ¿Ha llevado a su grupo de base algunas de las que vivió en su viaje a Roma representando a las mujeres católicas? Sobre esta base, ¿tiene alguna propuesta concreta para el Movimiento?

Sinceramente creo que todo ser humano día a día, minuto a minuto, está marcado por infinitas experiencias y que de ellas siempre es hermoso y sabio sacar lo mejor.

El viaje a Roma, que aprovecho la oportunidad para de nuevo dar gracias a Dios y a mis hermanas del grupo, estuvo marcado por muchas experiencias que compartí Cuando regresé, lo primero que hice fue preparar una presentación con todo el itinerario del viaje y contarles las anécdotas que viví para que con ello vivieran conmigo todos esos momentos maravillosos: el encuentro con el papa Francisco, la Plaza y la Basílica de San Pedro, el poder leer la primera lectura en la Misa de Pentecostés, con el Papa; mi encuentro con el equipo directivo de la UMOFC; nuestras sesiones de trabajo, nuestros proyectos a nivel mundial; nuestros sueños y esperanza de construir un mundo mejor, donde todos seamos hermanos, sin importar raza, nacionalidad, creencia e ideología.

A partir de todo ello, mi propuesta ha sido y es seguir trabajando por nuestro Movimiento, por la mujer cubana, creyente o no creyente, inspirarlas, ayudarlas a mantener la esperanza porque Cuba y nuestra Iglesia necesitan de esas mujeres que, como María, digamos: Hágase en nosotras según tu voluntad.

Apenas se conoce que el proyecto Amor y Esperanza dirigido fundamentalmente a los niños, forma parte del conjunto de programas de Cáritas Habana. ¿Sobre qué bases se sustenta este proyecto? ¿Cuál es tu valoración sobre el impacto en el sector al que está dirigido?

El proyecto Amor y Esperanza del Programa Grupo de Desarrollo Humano -GDH- de Cáritas Habana a favor de niños, adolescentes y jóvenes en riesgo de exclusión social, es uno de los tantos de este tipo que Cáritas anima en diferentes comunidades. Su objetivo está centrado en desarrollar virtudes y valores en los muchachos y sus familias, para ello se utilizan diferentes herramientas que les son atractivas a este grupo poblacional. En el caso particular de este proyecto, que funciona en la comunidad Nuestra Señora del Carmen y del Pilar, en las Guásimas, el teatro es la vía y a través de él se trabaja para obtener los resultados deseados. Considero que el proyecto tiene ya un considerable impacto positivo en los muchachos para los cuales va dirigido y en sus familias pues ya se observan cambios favorables en sus vidas. Otro aspecto importante a señalar es que ya el proyecto ha presentado cuatro obras en el teatro Bertolt Brecht de La Habana; estas han servido para irradiar el mensaje y los valores que transmiten a la sociedad y, también, manifiestan el reconocimiento social a este proyecto, a sus beneficiarios y animadores.

Un mensaje para los seguidores de Nosotras


Que por difícil que parezcan a veces los caminos, tenemos que mantener en nosotros la certeza absoluta de que Dios nos ama, a pesar de todo. Hay acontecimientos en la vida que a la luz humana no tenemos respuesta… solo Él sabe el por qué. Pero como dijo Pedro, el primer Papa: ¿A dónde voy a ir Señor? Sólo Tú, tienes Palabras de vida eterna.