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El agradecimiento


Por: Mirtha Romero Menéndez


Hace mucho tiempo leí en algún lugar una frase que no he olvidado nunca, y me la repito y se la repito a los demás cuando es conveniente: el agradecimiento es la primera virtud humana.

Esta frase está fundamentada por innumerables hechos, formas de decir y de hacer y ejemplificadas por grandes hombres, y tomo como ejemplo a José Martí cuando dijo:

“No hay hermosura mayor que el agradecimiento” (1888)
“Agradecer es un gusto. Al que peca se le olvida” (1893)

Y es así porque cuando das gracias de corazón a alguna persona que te apoyó, te ayudó, te escuchó en un momento difícil de la vida, esa persona siente esa fuerza que se encuentra más allá de la palabra. En esos momentos el simple término gracias, que toma unos segundos en pronunciarse, es un rezo en sí misma porque al decirla el corazón se abre y el aire que exhalas sube y se envuelve con el universo, para luego regresar a ti de otra manera, con otras formas, quizás en otro tiempo… pero regresa porque los corazones se comunican y el agradecido y al que se le agradece elevan su autoestima y reciben los beneficios. Somos más fuertes, más amables más generosos, con la esperanza más cerca de nosotros, porque cuando agradecemos de corazón empezamos a recibir cosas positivas, y ello tiene una explicación sencilla: es imposible atraer cosas buenas a nuestras vidas si no estamos agradecidos por lo que tenemos.

Quisiera compartir con ustedes algunas ideas que me regaló una buena amiga:

-“Aunque me tapo los oídos con la almohada y protesto cuando suena el despertador… doy las gracias porque puedo oír. Hay muchos que son sordos.”

-“Aunque cierro los ojos cuando al despertar, el sol se mete de lleno en mi habitación… doy las gracias porque puedo ver. Hay muchas personas ciegas.”

-“Aunque me enojo cuando no encuentro las cosas en su lugar porque otros lo han desordenado, doy las gracias porque tengo hogar y familia… hay muchos que viven en medio de la soledad.”

-“Aunque la comida no estuvo buena y el desayuno fue pobre… doy las gracias porque tengo algún alimento… hay muchos hambrientos en el mundo.”

-“Aunque no estoy conforme con la vida y peleo conmigo misma porque tengo motivos para quejarme… no me quejo… doy las gracias… ¡aún estoy viva!

Hay que agradecer cada día y dar las gracias. Gracias es una hermosa palabra. No importa la edad que tengas, ni lo que has vivido o si te faltan alcanzar tus sueños, siempre, siempre debes dar las gracias. Siéntete agradecido por lo que tienes ahora. Cuando empieces a pensar y a contarlas cosas por las que puedes agradecer, te sorprenderá comprobar la infinidad de pensamientos que te llegan sobre cosas por las que tienes y puedes dar las gracias

Un escritor famoso confesó una vez que cada mañana -pasara lo que pasara- cuando un pie tocaba el suelo decía “gracias” y cuando tocaba el segundo pie, terminaba diciendo “gracias a ti”.

Esto es una disciplina, un ejercicio, un modo de vida y nos es tan fácil como yo lo estoy diciendo porque -a veces- hay que agradecer hasta las cosas adversas que nos han pasado porque luego ellas nos fortalecen y nos enseñan a apreciar lo bueno que nos ha regalado la vida.

Para terminar quiero compartir con ustedes la expresión de una niña francesa cuando solo tenía nueve años, donde cabe todo el agradecimiento del universo hacia la naturaleza.

“Para hacer un melocotón -ese terciopelo perfumado- hace falta un invierno, una primavera, un verano y un otoño, noches y días, sol y lluvia… pétalos rosados, polen, una abeja y un vuelo sabio… todo para que nuestra boca disfrute, unos minutos de placer”…

Minou Drociet.