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La ética médica y la iatrogenia


Por: Dr. Rodolfo Romero

Conocemos por Ética la ciencia que estudia la moral.

Todas las profesiones deben tener su propia ética; para el trabajador de comercio, el peso debe ser el exacto con libras que tengan dieciséis onzas, cifra que ha desparecido de nuestras libras habituales; el periodista debe dar la noticia tal cual es, sin falsearla, para que se compre su publicación; para el abogado, toda persona es inocente hasta que no se demuestre lo contrario; para los maestros, los alumnos sobresalientes no deben ser los que mejores regalos hacen el 22 de Diciembre ,sino los que en verdad son aplicados e inteligentes.

En el caso de los trabajadores de la salud, la ética es más exigida por la población. Médicos, enfermeras, técnicos y trabajadores de servicio se enfrentan al hombre que sufre y, generalmente, en ellos se percibe la posible solución al sufrimiento, por tanto, ello conlleva a que los problemas éticos en esta profesión siempre sean más notorios.

Se denomina Iatrogenia al daño que puedan ocasionar los trabajadores de la salud en la atención a la población. Sin embargo, gran parte de las violaciones de la ética se convierten en fuente de iatrogenia cuando no atiendo adecuadamente a un paciente pobre, porque no me regalará nada; cuando guardo los medicamentos escasos para mis amistades o cuando reservo los más efectivos para determinada enfermedad en espera de la llegada de mis familiares y conocidos; cuando los estudio de laboratorio no están a disposición de cualquiera que lo necesite y me escude en la simple frase de… no hay reactivo; cuando los estudios más sofisticados debo conseguirlos a través de dádivas monetarias a precios elevados; cuando la lista de espera de cirugía se acorta para algunos que poseen amigos o CUC. Entonces, no solo faltamos a la ética, también hacemos iatrogenia, pues se considera que todos aquellos a los que negamos la atención con las más sutiles explicaciones han tenido que prolongar el conocimiento de su diagnóstico o el tratamiento de su enfermedad y, por ello, le hemos hecho daño en mayor o menor cuantía.

El “Primum non nocere” de los antiguos -lo primero es no hacer daño- debe ser nuestra primicia en la atención a la población a pesar de las carencias y las necesidades existentes.

En este año jubilar de la misericordia, recordemos las palabras del papa Francisco: …no a la teoría del descarte, los menos favorecidos, también fueron salvados por aquel que por nosotros murió en la cruz.