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La historia nos enseña

Por: José Enrique Collazo.

El título es sencillo… la historia nos enseña. He sido un aficionado a la historia en toda su extensión. Por ello afirmo que si desea conocer el presente y pensar en el futuro, si no va a los hechos precedentes, la percepción del objeto de su visión y de sus proyectos disminuye. Además, la historia es una buena ‘chismosita’ que nos puede dar sorpresas, agradables o no.

Escribiendo una reflexión sobre el efecto de la visita del papa Francisco a nuestra patria me percaté de una coincidencia de valor increíble que deseo comunicarles.

Todo pontífice tiene sus ideas rectoras, da énfasis a aspectos que considera vitales para su tiempo, conoce las necesidades de su Iglesia; cada uno lo hace según la percepción que tenga. Tal vez, la frase más popular, muy acogida por los de casa y por los vecinos es: “…el pastor tiene que oler a ovejas…” Francisco nos ha puesto a re-pensar a todos; para ello tenemos que salir al encuentro de todos y estar a disposición de todos para dar la respuesta que muchos buscan más de los que nos imaginamos. Lo aplica a la Institución, a las congregaciones religiosas, a los laicos con sus movimientos y asociaciones, a las familias. Ahora cito una orientación suya que va dentro de su línea…él dice: el tercer grupo de cristianos es el de "aquellos que ayudan a acercarse a Jesús". Estos "tienen coherencia entre lo que creen y lo que viven, y ayudan a acercarse a Jesús, a la gente que grita, pidiendo salvación, pidiendo la gracia, pidiendo la salud espiritual para sus almas". "Nos hará bien hacer un examen de conciencia" -concluyó el Pontífice en su homilía- para comprender si somos cristianos que alejan a la gente de Jesús o la acercan porque sentimos el grito de tantos que piden ayuda para su propia salvación”.

Veamos las coincidencias, la primera de ellas la encuentro con la Juventud Estudiantil Católica -JEC-. A fines de los cincuenta y principios de los sesenta, yo militaba en este movimiento laical especializado; teníamos varias líneas de acción, entre estas: …“el estudiante salve al estudiante”, “salvar almas para Cristo”, “Cristo en las aulas tiene que reinar”. Por estas líneas de acción nos guiábamos teniendo como apostolado principal el del ‘tú a tú’, es decir, el apostolado personal. Si bien hacíamos ‘campañas’ para actividades locales, provinciales o nacionales, lo principal era buscar a los estudiantes para ayudarles en su búsqueda de Cristo o para hablarles de Él. Decíamos «nuestro apostolado es hacer de puente para ayudarlos y empatarlos con el Señor».

La segunda coincidencia es de un gran valor. Con motivo del Encuentro Eclesial Nacional Cubano (ENEC, 1986), el proceso reflexivo más importante de la Iglesia Católica en toda su historia, se trabajó para llegar a definir «los lineamientos para una pastoral de conjunto de nuestra Iglesia» siendo el segundo… Iglesia encarnada. El contenido es el siguiente: “Queremos ser una Iglesia que siga el camino de su Maestro y Señor Jesucristo. La Iglesia que está en Cuba desea asumir la realidad en que vive sin perder su propia identidad, iluminando a cada hombre para que llegue a alcanzar la plenitud de su ser” (nos. 1123,24, 25).

Como podrán apreciar, en nuestra historia eclesial hay dos coincidencias con el pensamiento de Francisco, quien viviera en Argentina la experiencia de una J.E.C. muy abierta al apostolado en contacto con los estudiantes. El sentido de ‘la relación personal’ tuvo su éxito en aquellos años tanto en Cuba como en otros países, por ejemplo, en Argentina y Brasil. El sentido de ‘Iglesia encarnada’ fue visto con cierto recelo en su momento, no obstante, salimos del evento con grandes deseos de hacer caminar el ENEC. Percibí que muchos asumieron tal visión y praxis.

La idea rectora el pastor tiene que oler a ovejas calzaba con otra idea muy concreta ‘la Iglesia en salida’ que es válida para todo católico. El Papa orienta a cada cristiano para que así obremos.

No saben cuánto me alegra descubrir, en lo esencial de cada una, la línea del Papa, tan diáfana e inspiradora del quehacer apostólico para llegar a cada compatriota; para que cada compatriota encuentre en nosotros a personas coherentes con su fe, capaces de irradiar su propia experiencia de coexistir con Cristo. Vista esta relación conviene refrescar las coincidencias y su valor a los que vivieron los tres momentos y darlas a conocerlas a los que no han vivido algunos de esos momentos así como a los nuevos desconocedores de la historia eclesial cubana.

La historia nos enseña los caminos ya seguidos que nos enriquecen a la hora de valorar e integrarlos a la idea central del Papa.