Get Adobe Flash player

La técnica es la técnica


Por: María Amelia González

Son innegables los beneficios del avance científico técnico, constituyen una muestra de la capacidad del hombre, criatura creada a imagen y semejanza de Dios, en la transformación de la creación para su bien, pero cuando esta tecnología excede los límites de la racionalidad y aleja al hombre de la capacidad afectiva anulando su voluntad, entonces, debemos hacer un llamado de alerta.

No estoy en contra de la tecnología, al contrario, creo que no disfrutamos de su uso como quisiéramos por múltiples factores, pero, realmente, nos duele ver el distanciamiento y aislamiento en que muchas personas de nuestro entorno se están sumergiendo. Por ejemplo: el uso de los móviles. Nadie cuestiona su valor, ahora bien, la dependencia a los mismos va desde el peligro al cruzar una calle por estar totalmente en las nubes, manejar sin atender al timón, establecer comunicación en misa, en una reunión, cuando estamos sentados a la mesa, incluso cuando hablamos con otra persona y ni siquiera establecemos un cara a cara con nuestro interlocutor ya que seguimos mandando mensajes con una adaptación o destrucción del idioma que a veces parece más una criptografía, un jeroglífico o cualquier cosa menos nuestro rico y vapuleado español.

Qué me dicen de los pobres niños obligados a establecer una relación de dependencia a los medios sin una conexión afectiva y un acompañamiento en la apropiación de saberes. Todo esto conlleva a un autismo infligido, a la pérdida de relaciones interpersonales y generacionales debido a la desatención de adultos irresponsables que mientras los tienen a su “cuidado” realizan múltiples actividades.

Otro problema son los robos intelectuales que algunos inescrupulosos aprovechan para su beneficio o la poca selección y análisis de la información bajada por los diversos sitios web, no siempre veraces y fidedignos. Llueve el corte y pega y los plagios, sumiéndonos en una indigencia cultural.

Nada hay más disfrutable que leer, subrayar, manosear un libro de cabecera. El hábito de leer está en extinción, de ahí las faltas garrafales de ortografía y la banalización de la buena literatura. No es menos cierto que la lectura digital facilita y, a veces, suple la falta de edición y promoción pero para nadie es secreto que establece un distanciamiento frío en el lector.

En fin, si bien el desarrollo es bueno, nutricio y creativo, tengo necesariamente al abordar este tema que citar un comentario de nuestro campeón de boxeo Félix Savón que vino para quedarse en el argot popular… la técnica es la técnica y sin técnica no hay técnica.