Tercer Trimestre 2012
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¿Por qué Basílica?

Por : Francisco González.

 

La palabra Basílica se deriva del término griego   Basiliké, que significa regia o real. Para conocer sobre su origen arquitectónico es imprescindible remontarnos en la historia y adentrarnos en la Antigua Roma.

Desde sus inicios, la basílica romana tuvo varios fines; se empleaba en la administración de justicia o como edificio comercial. Su configuración consistía en un gran espacio cubierto con estructuras planas o a dos aguas de madera, al que se entraba por un pórtico situado en el lateral o en uno de los extremos. Este espacio se organizaba en torno a una nave central más ancha, flanqueada por dos naves laterales separadas mediante filas de columnas. En el extremo opuesto al pórtico solía aparecer un estrado sobre el que se colocaba el altar y más atrás una exedra semicircular donde se sentaban los oficiantes. La altura de la nave central sobrepasaba a la de las naves laterales, permitiendo así la colocación en la parte alta del muro de una serie de claraboyas para iluminar el interior.

En el siglo IV, la religión cristiana llegó a ser la religión oficial del Imperio. A partir de este momento, los cristianos aprovecharon la forma basilical por su amplitud y belleza, convirtiéndose, en algunos casos, los propios edificios romanos en templos y otros son construidos siguiendo la tipología basilical.

La iglesia basilical consiste, como su antecesora romana, en un espacio rectangular dividido en naves, normalmente con galerías sobre las naves laterales. La entrada se produce a través de un pórtico llamado nártex, que no deben traspasar los fieles que no hayan recibido la confirmación. Al fondo de la nave central se sitúa un crucero o transepto que separa las naves destinadas a los fieles del presbyterium, reservado al clero. A continuación se dispone el altar que, en ocasiones, se enmarca bajo un palio; la silla del obispo, frente a los fieles, acompañado por sus sacerdotes y diáconos; y por último el ábside, que enmarca el conjunto ceremonial y suele estar cubierto por una bóveda de  horno.

 

Con independencia de su trazado arquitectónico, una iglesia puede titularse Basílica Mayor o Menor por prerrogativa del Papa, teniendo en cuenta su importancia, circunstancias históricas, un servicio litúrgico ininterrumpido que lo hace ejemplo para los demás templos de la diócesis en que se encuentre. Todas las Catedrales, según el derecho canónico son también Basílicas Menores. En la actualidad sólo hay cuatro Basílicas Mayores en toda Roma y se caracterizan, entre otras cosas, porque en su altar -Altar Papal- sólo puede oficiar el Papa. La Basílica Menor se le otorga el derecho a lucir en el altar mayor dos signos de la dignidad papal y la unión con la Santa Sede: el conópeo y el tintinábulo.

El conópeo proviene del latín conopeum o también conocido como Umbraculum, una especie de sombrilla a modo de baldaquino que presenta anchas rayas alternadas de color rojo y dorado, representativos del Papa, y se abre cuando éste visita dicha Basílica. El tintinábulo consiste en un estandarte con la imagen del Santo a quien está dedicado el templo y que es rematado en su parte superior con una u ocho campanillas.

El santuario del Cobre en Santiago de Cuba fue declarado Basílica Menor, el 30 de diciembre del año 1977. El Santuario Nuestra Señora de la Caridad fue declarado también Basílica Menor por el Papa Benedicto XVI. 

 

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DIRECTORA: Sara Vázquez Matar. 

ASESORA ECLESIAL:

Hna. Bernardeta Collazo, m.i.c.

DISEÑO Y EDICIÓN: Adrián Pérez

DISEÑO VERSIÓN DIGITAL
Raúl León Pérez

NOSOTRAS es la publicación, con una secuencia trimestral, del Movimiento de Mujeres Católicas de la Arquidiócesis de La Habana, Cuba.
Su objetivo principal es el de ser un medio de evangelización y promoción de la mujer en todos los ambientes en que ella se desenvuelve.

Este es el número 8, correspondiente al tercer trimestre de 2012, con una tirada de 1500 ejemplares. Se permite la reproducción, total o parcial de los trabajos, siempre que se indique la fuente

CORRECCIÓN: Caridad Zayas.

CONSEJO DE REDACCIÓN:
Edelma Acosta y María del Carmen Vasconcelos.

DISTRIBUCIÓN: Magdalena Moreno.


REDACCIÓN: Casa Laical. Teniente Rey e/ Bernaza y Villegas. Habana Vieja. Teléfono: 863-1767.